15 de mayo de 2013

“Casa de muñecas”, de Henrik Ibsen

Casa de Muñecas Henrik Ibsen
FICHA TÉCNICA:
Género: Teatro
Traducción: Christian Kupchik
Editorial: Losada

SINOPSIS:
La acción de "Casa de muñecas" (1879) tiene como protagonista a Nora, una mujer que simula estúpida frivolidad pero que en verdad es inteligente y aguda. Nora se vio forzada años atrás a recurrir a una artimaña financiera para costear un viaje en salvaguarda de la salud de Helmer, su marido, al tiempo que su padre se hallaba moribundo. A medida que la tensión del conflicto va in crescendo, la monotonía burguesa de la protagonista se va convirtiendo en un nudo corredizo que va dejándola sin aire. Ante su impotencia, observa la imposición de todo un mundo de valores contradictorios que amenazan su idea de felicidad. Teatro de ideas, pero intensamente dramático, la obra del noruego Henrik Ibsen (1828-1906) ha influido profundamente en la evolución de la escena europea contemporánea.

OPINIÓN:
Es una obra de teatro breve que, mediante unos diálogos ágiles y concisos, retrata la condición de la mujer casada en la sociedad europea del siglo XIX. Fue escrita y representada por primera vez en esta misma época –segunda mitad del siglo XIX-, donde la mujer se perfilaba como un ser abnegado al matrimonio, al cuidado de la casa, de la familia, cuyos actos necesitaban de la protección y aprobación por parte de los hombres, los encargados de hacer carrera y traer el sustento a casa. En otras palabras, la mujer era tratada y vista como un ser de edad inmadura, sin que ello le eximiera del deber para con su entorno y de ser juzgada por sus actos, si fuera necesario. 
Nora, la protagonista, es una ama de casa entregada a su marido y a sus dos hijos e hija, una mujer de apariencia infantil, caprichosa y malgastadora. Todo cambia cuando se ve envuelta en una serie de situaciones y hechos que la abocan a plantearse su lugar. Su existencia ha estado guiada para y según las normas e ideas de los hombres de su vida –su padre y su marido después-, manejada como una muñeca por los deseos de ellos. De ahí el título de la obra que simbólicamente hace referencia a las mujeres que ceden su propio camino para entregar su vida en pro de otros y se ven sometidas al capricho de los hombres. 
Debió ser una obra subversiva para la época, lamentablemente, en la actualidad, aún subsisten gran cantidad de marcos ideológicos y sociales que amparan la desigualdad de la mujer frente al hombre. Le doy un 7.

Fragmentos:
"HELMER:
Nora, Nora, eres una verdadera mujer. En serio, mujer, ya sabes mis ideas respecto de este punto. Nada de deudas; nada de préstamos. En la casa que depende de deudas y préstamos se introduce una especie de esclavitud, cierta cosa de mal cariz que previene. Hasta ahora nos hemos hecho firmes, y seguiremos haciendo otro tanto durante el tiempo de prueba que nos queda.
HELMER (Sonriendo):
Si supieras emplear el dinero que te doy y comprar efectivamente alguna cosa, sí, pero desaparece en la casa, se evapora en mil pequeñeces, y luego tengo que volver a aflojar la bolsa.
NORA: ¡Qué cosas tienes, Torvaldo!
HELMER: Es la pura verdad, Norita mía. (Le rodea la cintura con un brazo). El estornino es muy precioso, pero necesita tanto dinero... ¡Es increíble lo que le cuesta a un hombre poseer un estornino!
NORA: ¡Anda! ¿Cómo te atreves a decir eso? Yo ahorro cuanto puedo.
HELMER: ¡Oh!, eso es indudable. Todo lo que puedes, sólo que no puedes nada.
[...]
HELMER:
Me has amado como una buena esposa debe amar a su marido; pero flaqueabas en la elección de los medios. ¿Crees tú que yo te quiero menos porque no puedas guiarte a ti misma? No, no, confía en mí: no te faltará ayuda y dirección. No sería yo hombre si tu capacidad de mujer no te hiciera doblemente seductora a mis ojos. Olvida los reproches que te dirigí en los primeros momentos de terror, cuando creía que todo iba a desplomarse sobre mí. Te he perdonado, Nora, te juro que te he perdonado.
NORA:
¡Gracias por el perdón! (Se va por la puerta de la derecha).
HELMER:
No, quédate aquí... (La sigue con los ojos). ¿Por qué te diriges a la alcoba?
NORA (Dentro):
Voy a quitarme el traje de máscaras.
HELMER (Cerca de la puerta, que ha quedado abierta):
Bien, descansa, procura tranquilizarte, reponerte de esta alarma, pajarillo alborotado. Reposa en paz, yo tengo grandes alas para cobijarte. (Andando sin alejarse de la puerta). ¡Oh! Qué tranquilo y delicioso hogar el nuestro, Nora. Aquí estás segura; te guardaré como si fueras una paloma recogida por mí después de sacarla sana y salva de las garras del buitre. Sabré tranquilizar tu pobre corazón palpitante. Lo conseguiré poco a poco; créeme, Nora. Mañana verás todo de otra manera. Todo seguirá como antes. No necesitaré decirte a cada momento que te he perdonado, porque tú misma lo comprenderás indudablemente. ¿Cómo puedes creer que vaya a rechazarte ni a hacer cargos siquiera?
¡Ah! Tú no sabes lo que es un corazón que ama, Nora. ¡Es tan dulce, es tan grato para la conciencia de un hombre perdonar sinceramente! No es ya su esposa lo único que ve en el ser perdonado, sino también su hija. Así te trataré en el porvenir, criatura extraviada, sin brújula. No te preocupes por nada, Nora, sé franca conmigo nada más, y yo seré tu voluntad y tu conciencia.
¡Calla! ¿No te has acostado? ¿Te has vuelto a vestir?"
Dolors Martínez

5 comentarios:

  1. Hace tiempo que tengo ganas de leerlo, por el nombre más que nada.

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  2. No he leído nada de Ibsen, la verdad es que la obras teatrales no me atraen mucho.
    Gracias por la reseña!
    Besos!

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    Respuestas
    1. Yo tampoco tengo una motivación especial por el teatro. De hecho, ha sido este año que me ha dado por rescatarlo de mis estanterías, cuando hace años que no lo tocaba. La obra de Ibsen es interesante, sutil, más por lo que representa y lo que cuenta, que por la forma. Vale la pena animarse y probar.
      ¡Saludos!

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    2. no tendras el ensayo sobre esta obra?

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