12 de septiembre de 2013

"Las intermitencias de la muerte", de José Saramago

Las intermitencias de la muerte José Saramgo
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa, Novela
Traducción: Pilar del Río
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS: 
En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna.
Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver...
Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero y lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie».

OPINIONES:
Fue la lectura conjunta del Club de Lectura de Literatura +1 del mes de septiembre de 2013. 

Con un estilo elegante, Saramago hace buena literatura, y con fundamento, con sustancia para que uno reflexione largo y tendido. 
La novela parte de un hecho inverosímil, la ausencia de la muerte, y a partir de ahí sus páginas son una reflexión sobre la humanidad, sus virtudes y defectos, y en este sentido hay semejanzas con "Ensayo sobre la ceguera", pero se diferencia de esta, en que aquí hay un tono más irónico y mucho sentido del humor. Es una novela mucho más amable. 
Y quien se pasee por sus páginas, no podrá evitar reflexionar sobre las implicaciones que tiene la muerte, sobre el sentido de la vida, que cambia inevitablemente en ausencia de aquella, así que estamos ante una novela muy filosófica. 
Lo que más me ha gustado de la novela es la personificación de la figura de la muerte, el acierto está en que resulta un personaje entrañable, interesante y hasta gracioso. 
Y en cuanto al método de escritura de Saramago, ya sabéis, en bloque sin puntos ni aparte ni capítulos, no resulta en ningún momento ni denso ni tedioso, al contrario, su lectura es muy fácil y muy amena. 
El final me ha gustado, aunque es verdad que parece una novela totalmente diferente de la que era al principio. 
Y aquí lo dejo, deseando que hayáis disfrutado de la novela tanto como yo.
Griselda E. Font

En un principio fue difícil, no por el estilo tan característico de Saramago, sino porque no encontraba ese "no sé qué" que me indujera a continuar la lectura, después de unas páginas descubrí que no podía dejar de leerlo.
Al final fue un placer volver a sumergirme en una obra de Saramago, me encantó como logra hacer de un ser generalmente frívolo, insensible y traicionero, alguien con deseos de vivir experiencias tan humanas. Llegó un momento en el que me sentí compadecida de la misma muerte, como aquel en el que sin lágrimas llora. 
Sin duda alguna, una excelente obra, y por supuesto un ejemplo más del porque fue merecedor de un Premio Nobel.
Karen Martinez

Al comienzo me pareció que el libro se iba a desarrollar por completo sobre la hipótesis de la ausencia de la muerte en un país (tal como en "Ensayo sobre la ceguera" parte de la existencia de una epidemia de ceguera blanca o, en "La balsa de piedra", del supuesto de que la península ibérica se desprende de Europa) y solamente encontraba diferente respecto a otros libros del autor que en este, el humor está presente en casi todo momento. Pero, a mitad de la obra se produce un giro argumental y el centro de la novela pasa a enfocarse en un personaje en concreto, por lo que encontré otra diferencia que añadir al comparar la obra con otras de Saramago.
Me encantaron sus metáforas para hablar de la muerte y sus reflexiones sobre la misma, con ese tono divertido que solamente puede tener quien ya la ha asumido como parte de la vida y no le teme.
No es de los que más me gustó de don José, pero me ha hecho pasar momentos agradables y sacar más de una sonrisa.
También suma haberla leído en conjunto, siempre es más enriquecedor.
Silvina Romano


“Sabremos cada vez menos qué es un ser humano” (Libro de las Previsiones). 
Pienso que la primera parte de esta obra puede resumirse en esa frase, dado que en la misma Saramago, partiendo de una proposición inverosímil como es la renuncia de la muerte, realiza una profunda reflexión sobre la condición humana, similar a la hecha en ‘Ensayo sobre la ceguera’ aunque menos descarnada y más provista de humor e ironía. En la segunda parte, ya de vuelta al ruedo, la muerte se obsesiona con un músico al que misteriosamente no logra alcanzar, es así que decide encarnarse para acudir a su encuentro y es entonces cuando el milagro ocurre. Una bella alegoría sobre lo inescindibles que son la vida y la muerte.
El estilo Saramago me resulta ameno, generoso, musical y libre. Me gusta la descripción que de sus personajes hace, trascendiendo lo meramente físico y los recursos de los que se vale para tal fin, como cuando utiliza un estudio de Chopin para definir al violonchelista. Por otro lado, hay constantes en su obra que son entrañables, como los perros (mi favorito sigue siendo el de las lágrimas) y la mujer, sublimada. Me gustó más la segunda parte por lo inesperada, desopilante y cautivadora y, si bien no es lo mejor del autor portugués, creo que voy a recordar este libro con una sonrisa.
Analía Gutiérrez

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