19 de septiembre de 2014

“Días sin hambre”, de Delphine de Vigan

Días sin hambre Delphine de Vigan
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Javier Albiñana
Editorial: Anagrama

SINOPSIS:
Esta primera novela de Delphine de Vigan, publicada en el año 2001 con el pseudónimo de Lou Delvig por razones familiares, cuenta la historia de una joven anoréxica de diecinueve años. El relato que Laure hace en su diario de un cuerpo al borde de la muerte es verosímil y perturbador. Desde las primeras líneas de la novela el lector acompaña a la joven a través de su recuperación y de su aprendizaje: volver a comer pero, ante todo, volver a sentirse poseedora de un cuerpo susceptible de despertar el deseo del otro. Esta novela de trama mínima es en realidad una poderosa bildungsroman, un despertar a la vida y al amor, aunque el viaje de su protagonista es interior y se desarrolla entre las cuatro paredes de un hospital.

OPINIONES:
“Días sin hambre” es el primer escrito de la autora francesa, aunque en Anagrama ha sido publicada posteriormente a “Nada se opone a la noche”. Se trata de una novela corta, intima, en la que la protagonista, Laure, una chica de 17 años, narra su lucha contra la anorexia. La historia se inicia cuando Laure decide internarse en un hospital y explica sus vivencias en el centro. El relato no es lineal, no tiene un hilo conductor estable, más bien es un “dejarse llevar”, según los vaivenes psicológicos de Laure. A lo largo de las páginas se van conociendo algunas de las supuestas razones por las que cayó en la anorexia, si bien, esos motivos no pueden ser concluyentes y son libres de interpretarse. También se sabe de la vida de otros internos y sus enfermedades.
Un libro que me ha gustado pero no encantado, será porque estoy más acostumbrada a obras de contenido no tan psicológico e historias de estilo lineal o no tan aparentemente inconexas. Por otra parte, ese carácter marcadamente psicológico me ha recordado a la manera de escribir de Amèlie Nothomb, así, a quien le guste ésta, le gustará Delphine de Vigan y viceversa.
Dolors Martínez

Publicada en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig “por razones familiares”, “Días sin hambre” es la primera novela escrita por Delphine de Vigan.

“Era algo externo que ella no sabía nombrar. Una silenciosa energía que la cegaba y gobernaba sus días. Una forma de colocón también, de destrucción.
Todo sucedió paulatinamente. Hasta llegar a eso. Sin que acabara de darse cuenta. Sin que pudiera enfrentarse a ello.
(…)
Hasta que el frío invadió su cuerpo, inimaginable. Un frío que le anunciaba que había llegado al final y que tenía que elegir si vivir o morir”.

Así empieza esta novela con tintes autobiográficos en la que conocemos a Laure, de 19 años. Narrada en tercera persona nos adentramos en la vida y enfermedad de la protagonista: la anorexia.
A caballo entre la novela y el ensayo, con una prosa muy poética y que obliga a leer lentamente (no solo por el estilo de frases cortas, también por la carga de significado de cada palabra) nos sumergimos en una lectura sobrecogedora y angustiosa, pero también cargada de enseñanzas y esperanza.
Están maravillosamente bien retratados los aspectos psicológicos de Laure y de su anorexia. Sientes como propias las luchas, interiores y exteriores, a las que se enfrenta la protagonista, como la tortura que le supone cada vez que llega la bandeja con la comida en el hospital donde ingresó por voluntad propia. O saber que ha llegado demasiado lejos, que no quiere morir, pero tampoco quiere engordar, coger esos kilos que le crean el sentimiento de perder el control sobre su cuerpo, que no la dejan mirarse al espejo, el terror que le supone pensar que no podrá perderlos de nuevo, que no será capaz. Dejar de comer y hacer ejercicio en exceso para adelgazar, para desaparecer: la autodestrucción como venganza hacia una misma y hacia los demás.
La incomprensión que existe de la anorexia por parte de personas que no saben nada de ella, y cómo ciertos comentarios perjudican (o pueden perjudicar) la recuperación de las personas que tienen esta enfermedad, también aparece retratado en el diario que la protagonista escribe durante su ingreso hospitalario. En él también nos da algunas pistas de los porqués que la han llevado a su situación actual y conocemos a otras personas ingresadas con diferentes trastornos.
Dedica gran parte de la narración a hablar sobre sus relaciones familiares y con el médico que está encargado de su tratamiento; cómo van cambiando los sentimientos hacia él, y con ellos, los sentimientos hacia la comida y su propio cuerpo.
Es una novela que me ha gustado muchísimo a pesar de ser dolorosa y tratar un tema y emociones desagradables. La prosa está muy cuidada y la traducción es excelente. Es de las lecturas que te remueven y abren los ojos, de las que no te dejan indiferente. Sin duda muy recomendable. Ya tengo ganas de leer algo más de esta autora.

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