22 de abril de 2015

"Talco y bronce", de Montero Glez

Talco y bronce Montero Glez
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa 
Editorial: Algaida

SINOPSIS: 
¿Qué ocurre cuando la policía inspira menos confianza que los propios delincuentes? En la convulsa España de principios de los ochenta, los ciudadanos asisten a una oleada de asaltos a joyerías, y la banda del Chuqueli es uno de esos grupos de atracadores que siempre esperan su gran golpe. Pero cuando por fin este se produce, el botín es tan sustancioso que la vida de sus protagonistas ya no vale nada, y son muchos los que reclaman su parte del pillaje. "Talco y bronce" no sólo es una revisión literaria de algunos de los momentos más siniestros de nuestra historia reciente. Es, sobre todo, una historia de amor y venganza entre el Chuqueli y la Malata, amor y venganza exacerbados, como son todos los sentimientos cuando se vive demasiado deprisa. Con el espíritu de la novela negra clásica y el irreductible estilo de Montero Glez, "Talco y bronce" es un homenaje al cine quinqui de la época escrito a ritmo de thriller.

OPINIÓN:
Ya venía avisando el autor en redes sociales: ‘estoy escribiendo una novela quinqui’. Y la primera frase de la novela es toda una declaración de intenciones: ‘Juro por mi libertad que lo voy a matar’, mítico juramento de las películas del Torete.
Protagonizan el relato personajes marginales que sobreviven a corto plazo en una recién estrenada democracia que es más una palabra que una realidad, con el eco del anterior régimen aún demasiado latente, como demuestra la actitud del cuerpo de Policía.
Entre coches robados y heroína, con guiños a Eloy de la Iglesia y la realidad que plasmó en sus películas y un más que curioso cameo pre-presidencial, la historia fluye al ritmo de diálogos directos y concisos, fiel reflejo del lenguaje del lumpen, y a velocidad de persecución. Y todo, como no podía ser de otro modo, aderezado por la metafórica prosa de este genial autor (no es ningún secreto mi debilidad por él).
El único pero que le pongo a esta gratísima lectura, parecido a lo que ocurriera con ‘Manteca colorá’, es que el autor toma una parte muy decisiva de uno de sus relatos cortos, con lo que resta factor sorpresa a su lector habitual. Aun así, en este caso es sólo una parte (‘Manteca colorá’ era una revisión/ampliación total de otro relato), siendo el resto de la obra una estupenda novedad.
Siempre recomendaré leer a Montero Glez
.

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