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3 de abril de 2019

"Me llamo Rojo", de Orhan Pamuk

me llamo rojo orhan pamuk
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Rafael Carpintero Ortega
Editorial: Debolsillo

SINOPSIS:
El Sultán ha pedido a los artistas más reputados del país un gran libro que celebre las glorias de su reino. Su tarea será iluminar esa obra al estilo europeo. Pero como el arte figurativo puede ser considerado una ofensa al Islam, el encargo se convierte a todas luces en una proposición peligrosa. La élite gobernante no debe conocer el alcance ni la naturaleza de ese proyecto, y el pánico estalla cuando uno de los miniaturistas desaparece. La única pista para resolver el misterio -¿quizá un crimen?- reside en las miniaturas inacabadas.
Me llamo Rojo es una novela histórica de trama policiaca, un viaje caleidoscópico al terreno fronterizo entre el arte, la religión, el amor, el sexo y el poder.

OPINIONES:
Fue la lectura de julio de 2021 en el Club de Lectura.

No quiero dejar pasar más tiempo sin dar mi opinión sobre la lectura de “Me llamo rojo” hecha hace ya un par de meses. Nunca había leído nada de Orhan Pamuk y lamento no haberlo hecho antes. Ambientada en el siglo XVI plantea en una trama policíaca la confrontación de la cultura oriental frente a la occidental a través de la pintura en la que participan cuatro ilustradores miniaturistas que, requeridos por el sultán del imperio otomano, se apartan clandestinamente de los cánones de idealización que este arte propugnaba en sus trabajos de adorno de los textos escritos con una hermosa caligrafía.

El sultán les solicita dar paso a ese “otro hacer” caracterizado por un realismo similar al que la cultura renacentista en su anhelo de individualidad había dado a luz en los pintores venecianos de la época en la que sombras, perspectivas y estilo personal son los arietes de la producción artística inexistentes en la cultura oriental. Si a esto se le añade una trama amorosa además de una estructura polifónica en la que se le da voz a cada uno de los personajes intervinientes en la novela, estaremos ante una obra que revela a este autor como uno de los grandes de la literatura.
Una espléndida obra que no defraudará a los que se aproximen a ella.
Ana Ballester

"Estaba en todas partes y estoy en todas partes. Yo estaba allí cuando Tur decapitó traidoramente a su hermano Ireç, cuando ejércitos legendarios hermosos como sueños se enfrentaban en la estepa y mientras refulgía la sangre que le brotaba sin cesar a Alejandro de la nariz porque había sufrido una insolación. Yo estaba en el vestido de la hermosa mujer que visitaba los martes, aquella de la que estaba verdaderamente enamorado, al sha sasánida Behram Gür, que pasaba cada noche de la semana bajo cúpulas distintas con una mujer distinta llegadas de climas distintos sufrido una insolación. Yo estaba en el vestido de la hermosa mujer que visitaba los martes, aquella de la que estaba verdaderamente enamorado, al sha sasánida Behram Gür, que pasaba cada noche de la semana bajo cúpulas distintas con una mujer distinta llegadas de climas distintos escuchando las historias que le contaban, y desde la corona hasta el caftán en la ropa de Hüsrev, de quien Sirin se enamoró viendo una pintura".

Me llamo Rojo (1998) del turco Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura 2006, ganadora además de los premios: IMPAC DUBLIN 2003, Prix du Meilleur Livre Étranger y Premio Grinzane Cavour en el 2002, fue la lectura del mes de Julio de 2021 del Club de Lectura de Literatura +1.
Es una novela seudo histórica ambientada en el Imperio Otomano en 1591, siglo XVI, en tiempos del Sultán Murad III.
Según leí, es postmoderna con metaficción. Yo agregaría que es una filosófica crítica de LA HIPOCRESÍA, LA MANIPULACIÓN y EL FANATISMO RELIGIOSOS ... causas de muchísimos males y sufrimientos de la humanidad.
Está colmada de interminables polémicas teológicas, donde cada quien quiere llevar agua a su molino con el pretexto de la voluntad de Dios. Además, tiene amor y suspenso ... y es un retrato de la vida doméstica y artística islámica en el ocaso del variopinto imperio otomano, con sus veladas costumbres pansexuales y su cruel violencia.
Pero qué estilo tan confusamente preciosista tiene el autor (cual intrincados arabescos de abigarradas paredes de mezquita) ... es como un flujo de conciencia de varias voces … que a veces hay que releer para enfocar mejor ...
Usando la técnica de las "cajas chinas" que es como un juego de matrioskas, una historia dentro de otra y así sucesivamente, nos va llevando hacia dentro de un laberinto … al principio todo parece muy confuso, un ambiguo puzzle ... tan lleno de parábolas a cual más cruel y triste y que repiten la leyenda de Hüsrev y Sirin ...
A veces, en algunos pasajes me parecía estar leyendo una obra de Borges ... pura metaficción ... también me hacía pensar en Las mil y una noches, por la gran profusión de cuentos ... todos dramáticos, trágicos, cruentos y muchos de ellos basados en la ceguera, causada por excesivo trabajo o auto infringida, de artistas musulmanes que crean "ilustraciones de lo que Dios ve".
Pero, el narrador no es de fiar: eso se descubre al final … las distintas voces son producto de un solo narrador no fiable.
Una de las voces, es la de un sabio perro criticón a quien le gusta el café y que habla a través de un cuentista, quien trata de complacer a los parroquianos de un café, peña de artistas, con historias y comentarios de las amonestaciones y sermones de un predicador a quien contradice, denigra y critica ... recurso que me gustó y me pareció muy útil. El cuentista, visualizándolas con dibujos improvisados por los ilustradores del taller del sultán, quienes son asiduos clientes del café, toma cada día diferentes encarnaciones: del caballo, del árbol, del rojo, del dinero, de la mujer y del diablo, para expresar sus críticas y opiniones, lo que al final le cuesta la vida a manos de las turbas fanáticas del predicador, que también destruyen el café ...
Hay mucho suspenso, creado con pistas contradictorias, por averiguar quien de los personajes es el asesino de un colega iluminador y de un maestro ilustrador, y por conocer el desenlace de la historia de amor del protagonista, Negro, con la indecisa y manipuladora Seküre.
Mi personaje favorito fue la pintoresca Ester, una judía gorda, vestida de uniforme rosado, de profesión buhonera, mensajera y casamentera … pero que también funge como consejera sentimental y psicóloga.
Muy buena literatura, con estilo propio y recursos auténticos, aunque difícil de leer y complicada de entender. La recomiendo a los valientes. Tiene 588 páginas y el autor tardó ocho años en completarla … o en terminar de enredarla …
Lucila Argüello

5 de agosto de 2016

"Una sensación extraña", de Orhan Pamuk

Una sensación extraña Orhan Pamuk
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Pablo Moreno González
Editorial: Random House

SINOPSIS:
"Una sensación extraña", la novela más reciente de Orhan Pamuk, arranca con el anuncio de que lo que vamos a leer es, por un lado el relato de la vida, las aventuras y los sueños del vendedor callejero Mevlut Karatas, y por el otro un retrato de la ciudad de Estambul entre 1969 y 2012 visto a través de los ojos de numerosas personas.
Desde que a los doce años abandonara la aldea de Anatolia donde nació, Mevlut Karatas no hace más que fantasear sobre su vida. Instalado en Estambul, desde el primer momento se siente cautivado por la ciudad vieja, sometida a constantes transformaciones, y por la nueva metrópoli que se abre paso rápidamente en su lugar. Y es allí, en «el centro del mundo», donde le veremos crecer, enamorarse y ganarse la vida como vendedor callejero de boza, una bebida tradicional turca.
Pasa el tiempo y él sueña con prosperar, pero el azar parece conspirar en su contra. Y mientras todos a su alrededor logran hacer fortuna, él sigue deambulando de noche por los callejones de la ciudad, subsistiendo a base de míseros trabajillos que no conducen a nada y con esa sensación extraña que le hace sentirse diferente a los demás. Hará falta un nuevo giro del destino para que Melvut comprenda finalmente qué es lo que lleva toda la vida anhelando.

OPINIÓN:
Hace unos días que terminé de leer “Una sensación extraña” la enorme (y no solo por sus 700 páginas) última novela del Nobel turco Orhan Pamuk, de quien no había vuelto a leer nada desde la fascinante “Me llamo rojo”.
En su último libro, editado primorosamente por Literatura Random House, el autor (a través de las voces narrativas de los variopintos personajes que rodean al protagonista, Mevlut, un niño que a comienzos de los sesenta emigra a la ciudad con su padre desde la pobre región de Anatolia central, al igual que su tío, sus primos y cientos, miles de hombres y mujeres que huyen de la miseria del mundo rural) consigue realizar una espléndida crónica de los últimos cincuenta años de la gran urbe que una vez se llamó Bizancio, luego Constantinopla y que en 1930 pasó a llamarse oficialmente Estambul.
Desde la precaria chabola en las colinas alrededor de la ciudad, donde se asentaban los emigrantes y que con el paso de los años y la especulación urbanística acabarían convirtiéndose en barriadas e integrándose en la metrópoli, hasta el minúsculo piso en la ciudad antigua, donde se muda con su familia, Mevlut es un testigo privilegiado de los acontecimientos políticos, sociales y económicos que se van sucediendo en Estambul: los golpes de estado, el autoritarismo de los militares, la persecución de los kurdos, la violencia de la extrema derecha, el dogmatismo de la izquierda, la corrupción a todos los niveles y la intransigencia del Islam, pero sin embargo, nuestro protagonista adopta una actitud una tanto pasiva, sin llegar a tomar partido por nada que no sea su familia y su trabajo como vendedor ambulante; un trabajo duro con el que sabe que no podrá prosperar mucho, pero que le encanta porque le permite patear sus calles, hablar con las gentes y observar la mutación de su querida y desmesurada ciudad, que crece, se transforma y se moderniza, pero que a la vez se mantiene anclada en el pasado.
“Una sensación extraña” es la narración magistral de la historia reciente de la compleja ciudad de Estambul y sus historias de soledad, de miseria, de esperanzas, de injusticia, de brutalidad, de corrupción, de resignación, de sueños cumplidos o incumplidos… pero también es un canto al amor, a la nostalgia y a la integridad.
En su contra, tengo que decir que me han sobrado unas cuantas páginas (sobre todo en lo referente a los nombres de los diferentes barrios y asentamientos, por repetitivas y machaconas)
.
Yolanda Castilla Galdos

Acabo de terminar de leer ‘Una sensación extraña’ de Pamuk y hubiera deseado que ese momento no llegara, tal ha sido el poder de seducción de su lectura.
Acompañar a MEVLUT, un humilde vendedor de una bebida típica turca, el BOZA, emigrante procedente de Anatolia, a través de casi cincuenta años (1954-2012) de historia, en una ciudad que a su llegada contaba con un millón de habitantes y al final del libro trece, da para que en el camino vivamos no sólo la transformación física de Estambul, sino los progresivos cambios que en las formas de vida y mentalidades se van produciendo, aparte las convulsiones políticas que agitarán a los sistemas de gobierno del país. Sirva como ejemplo de esta transformación el edificio de doce plantas que se levantó en el lugar en donde estuvo la chabola que el padre de Mevlut edificó cuando llegó a Estambul, al igual que otros, en busca de una vida mejor.
Pero nada de eso importa pues adherida en este relato a la épica del vendedor de BOZA, MEVLUT, en su lucha por la vida, en su pobreza irremediable, en su optimismo vital y su bondad, en su recorrido por todas aquellas viejas y nuevas calles llegamos a comprender que esa sensación extraña se producía por la falta de armonía entre su yo íntimo y su diario quehacer hasta que “llegó a comprender por fin la verdad que una parte de él había intuido todo el tiempo: caminar de noche por las calles de la ciudad le hacía sentir como si deambulara por el interior de su propia mente. Y por esa razón, cuando hablaba con los muros, los carteles publicitarios, las sombras y las formas extrañas y misteriosas que no llegaba a distinguir en la oscuridad, era como si estuviera hablando consigo mismo”.
Y termino con unas palabras de Orhan Pamuk “lo que es importante para mí es que cuando el lector termine de leer el libro, después de 10 horas de haber seguido la vida de Mevlut, quiero que diga «lo que me interesa ya no es la pobreza de Mevlut, sino su individualidad, su rareza».
Ana Ballester

Una sensación extraña ha permanecido en mí al finalizar la lectura de esta entrañable novela del premio Nobel turco, Orhan Pamuk … la sensación de conocerlo tan bien y tan íntimamente y estar tan encariñada con él, que no quería separarme de su historia vital.
Es una historia de amor o mejor dicho, una historia de amores; y uno de esos amores es a la ciudad de Estambul, co-protagonista de Mevlut, el del nombre sagrado, que la recorrió de día en día y de noche en noche vendiendo yugur, helados, arroz con pollo y garbanzos, y ¡¡¡¡booooza!!!! (sin alcohol) …
El estilo es sencillo y tierno.
Contrariamente a lo que esperaba, no ocurrieron actos de violencia, ni asesinatos de honor … todo lo contrario … la sensatez de los personajes masculinos me dejó asombrada … porque supieron arreglar de manera positiva el grave problema causado por un malentendido importante, por una “broma” malintencionada: el engaño consistente en el intercambio de nombres de dos hermanas, que desencadenó cuatro años de cortejo epistolar, agravado por la incomunicación absurda, y la fuga del engañado protagonista con la hermana mayor de su amada … 
También, contra todo pronóstico, esta fuga resulta en un matrimonio excepcionalmente feliz y compenetrado … un amor que dura mas allá de la muerte … a pesar de haber sido con la novia equivocada.
Y la historia, y la vida que va y viene con sus vicisitudes, continúa por muchos años, con algunos decesos y nacimientos en la familia …
Mevlut: posibles causas su sentimiento de una sensación extraña …
Una sensación extraña ... tal vez causada por el arrepentimiento y la frustración de haber desperdiciado en su juventud las oportunidades de prepararse, por juntarse con amistades que no le dieron buen ejemplo … por no haber tenido la disciplina y el espíritu de sacrificio que requiere estudiar para tener una profesión ...
Una sensación extraña ... tal vez causada por estar obsesivamente enamorado de una mujer, y resultar fugándose y después casándose con otra, a causa un engaño … Por haberse dejado engatusar, y por cobardía, no haber reaccionado ni protestado.
Una sensación extraña ... tal vez causada por verse condenado a la pobreza casi por decisión propia, escogencias erróneas, falta de iniciativa, conformismo ...
Una sensación extraña ... tal vez causada por el descubrimiento de que el amor se construye día a día con la convivencia y la voluntad, y que las obsesiones de la adolescencia quedan disueltas en el olvido …
Una sensación extraña ... tal vez provocada por el sentimiento de culpa por la sospecha de que la muerte de su esposa adorada … pudo haber sido desencadenada por su dejadez …
Una sensación extraña ... tal vez producto de darse cuenta que la mujer que creyó adorar en su juventud y por la que se obsesionó por cuatro años de amor epistolar, no era tan especial como lo fue su esposa equivocada, la primera ...
En fin, para hacer corta una historia larga, la novela me gustó mucho y me causó luto lector.
Lucila Argüello
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