6 de agosto de 2022

"El vínculo más fuerte", de Kent Haruf

el vinculo mas fuerte kent haruf
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Cruz Rodríguez Juiz
Editorial: Literatura Random House

SINOPSIS: 
Es la primavera de 1977 en Holt, Colorado. La octogenaria Edith Goodnough yace en una cama de hospital y un policía vigila su habitación. Unos meses antes, un incendio destruyó la casa donde vivía Edith con su hermano Lyman, y ahora la acusan de su asesinato. Un día, un periodista llega al pueblo para investigar el incidente y se dirige a Sanders Roscoe, el granjero vecino, que, para proteger a Edith, se niega a hablar. Pero finalmente es la voz de Sanders la que nos contará su vida, una historia que comienza en 1906, cuando los padres de Edith y Lyman llegaron a Holt en busca de tierra y fortuna, y que recorrerá siete décadas.
En esta primera novela, Kent Haruf nos traslada a la ardua América rural, un paisaje hecho de mazorcas de maíz, hierba y vacas, cielos estrellados en verano y abundante nieve en invierno, donde existe un código de conducta indiscutible, ligado a la tierra y la familia, y donde esta mujer sacrificará sus años en nombre del deber y el respeto para luego, con un solo gesto, reclamar su libertad. Haruf nos habla de sus personajes sin juzgarlos, desde la profunda confianza en la dignidad y la tenacidad del espíritu humano que ha hecho que su voz literaria sea inconfundible.

OPINIÓN:
Este es el último libro que me quedaba por leer de Kent Haruf, que sólo publicó cinco en su vida. Fue el primero y lo he leído con devoción pues se trata de uno de los autores que más admiro. Porque tengo debilidad por esos escritores que escarban en sus orígenes con palabras sencillas pero a las que dotan de tanta intensidad que llegan a nuestro corazón y tiñen de esperanza el futuro del ser humano. Estoy pensando en la ‘Trilogía de Tora' de Herbjorg Wasmo, en la de Roy Jacobsen o en la del autor que nos ocupa la 'Trilogía de la llanura'. El encuentro con estos autores no sólo me ha dado un inmenso placer sino que han hecho verdad aquello de la difícil sencillez. Pues bien esta primera obra anuncia todas esas características que han hecho de Kent Haruf un escritor singular y reconocido.
La novela se ubica en ese espacio mítico, un pueblo, llamado Holt (ubicado en Colorado) en donde transcurren todos sus relatos y cuenta la llegada de la familia Goodnough que viniendo en busca de tierras prósperas se ven defraudados por las que encuentran; no obstante, ahí se quedarán. Estamos a comienzos del siglo XX, en 1906. El matrimonio y sus dos hijos vivirán en este contexto rural en donde el duro trabajo y una férrea conducta presidirán sus vidas hasta llegar a 1977 en la que encontramos a Edith, la hija ya anciana, en la cama de un hospital acusada del asesinato de su propio hermano. Las peripecias de sus vidas nos serán narradas por un vecino, Sanders, que conoce bien la historia y cuya mirada compasiva tratará de absolver a la protagonista.
Por otro lado, esta novela pone el foco en el inmenso esfuerzo que en determinadas zonas de Estados Unidos hicieron hombres y mujeres para extraer el sustento de esas áridas tierras donde sólo crecía el maíz en verano y la nieve se amontonaba en invierno. Su tenacidad inquebrantable, sus austeras costumbres y su resignación y sacrificio ante las adversidades los convierten en héroes anónimos de la lucha por la vida. Hace poco estuve en Nebraska y recordé a este autor. Un estado ubicado en las grandes llanuras y en cuyas ciudades arces y robles se yerguen acogedores por sus paseos y que posee un bosque de 141.864 acres de pinos ponderosa y llanuras cubiertas de hierba. En 1906 no había nada, solo desérticas llanuras y la visión de un hombre de Charles E. Bessey que propulsó la plantación de miles de árboles. Hoy suministra tres millones de plántulas. Hay esperanzas de cambiar el destino del planeta ante el desastre climático si nos lo proponemos.
Para terminar insisto en recomendarles no sólo este libro, quizás el más imperfecto de todos ellos, sino también la 'Trilogía de la llanura' y el magistral relato de 'Nosotros en la noche' pues encontrarán vidas ordinarias, rutinas y personajes cotidianos elevados por obra y gracia de su prosa a la categoría de extraordinarios. Un placer asegurado.
Ana Ballester

31 de julio de 2022

"Thoreau. La vida sublime", de Maximilien Le Roy y A. Dan

thoreau la vida sublime
FICHA TÉCNICA:

Género: Novela Gráfica
Traducción: Olalla García
Guion y color: Maximilien Le Roy
Dibujos: A. Dan
Editorial: Impedimenta

SINOPSIS: 
Marzo de 1845. Henry David Thoreau vuelve a Concord, Massachusetts, su pueblo natal. Entristecido por la muerte de su hermano, cansado de las ciudades y de la sociedad, que considera demasiado rígidas para poder llevar a cabo su labor pedagógica, el filósofo-poeta opta por regresar a la vida sencilla de la naturaleza entre las paredes de una cabaña rudimentaria construida por él mismo junto al agreste lago Walden. Para él, mientras está en el bosque, el gobierno simplemente no existe. Es en este contexto en el que escribe varios ensayos que harán de él una figura clave en el panorama intelectual de su época y que lo prefiguran como el padre del pensamiento libertario, como un antiesclavista furibundo y como uno de los primeros ambientalistas de la historia, cuyas ideas resuenan cada día de modo más actual. Allí, junto al lago Walden, y en años posteriores, ya junto a su familia, Thoreau alumbrará algunas de las ideas más radicales jamás escritas acerca del rechazo del poder y la autoridad ilegítimos, la relación del individuo con el gobierno y, sobre todo, acerca de las herramientas con que un individuo dotado de libertad es capaz de enfrentarse a las leyes que no respetan los principios morales universales.

OPINIÓN:
"Thoreau. La vida sublime" es una novela gráfica que nos sitúa a mediados del siglo XIX e intenta condensar la vida y pensamientos del filósofo, escritor y naturalista estadounidense Henry David Thoreau.
Me han gustado los dibujos y los colores, que resultan muy “otoñales” (marrones, verdes, ocres…) y que plasman la pasión y comunión que Thoreau sentía por la naturaleza. Así se inicia la historia, en 1845 el protagonista decide irse a vivir al bosque, en una cabaña que él mismo construye y donde vivirá dos años (experiencia que narraría en “Walden”, su obra más conocida). Bellas ilustraciones y poco texto, pero el suficiente para mostrarnos fragmentos de su vida y sus ideas más importantes. Encarcelado por negarse a pagar impuestos, que no reconoce el gobierno de la esclavitud e incita a la revolución, a Thoreau se le considera el padre de la “desobediencia civil” e influyó en otros “rebeldes” como Gandhi o Martin Luther King.
Como complemento a la obra gráfica y valor añadido, destacan el prólogo, que sirve de introducción al filósofo y escritor, y especialmente la entrevista final a Michel Granger, profesor de literatura especialista en Thoreau y cuyas palabras resultan muy aclaratorias.
Esta biografía en forma de cómic nos da solo una visión parcial de la vida y pensamientos de Thoreau, sin duda hay que leer su obra para conocerlo en profundidad, pero me parece un acercamiento muy interesante al autor. Y el efecto visual de la obra en su conjunto creo que se corresponde fielmente al sentir del protagonista.
Esther Rodríguez

27 de julio de 2022

"La caída", de Albert Camus

la caida albert camus
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Manuel de Lope
Editorial: Debolsillo

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1956, La caída es la tercera novela de Albert Camus y la última que vio la luz en vida del autor. Consiste enteramente en la confesión que el narrador y protagonista, Jean-Baptiste Clamence, le hace a un oyente silencioso a lo largo de varias jornadas en la ciudad de Ámsterdam, y su extenso monólogo se centra en los hechos que le llevaron a abrazar el sinsentido existencial.
Una noche, al volver a su casa en París, Clamence pasó por un puente en el que vio a una muchacha inclinada sobre el parapeto. Enseguida la oyó arrojarse al agua, pero no hizo nada por socorrerla. A partir de entonces, ha vivido roído por la culpa y no ha dejado de caer en su propia escala moral. En este hombre desgarrado, Albert Camus refleja sin duda a una sociedad de posguerra que lucha con sus fantasmas, mientras busca un centro vital y la verdadera justicia.

OPINIONES:
Fue la lectura de julio de 2022 en el Club de Lectura.

"Mire usted, ¿sabe por qué lo crucificaron a aquel otro, a aquel en quien tal vez usted piensa en este momento?
Bueno, había muchas razones para hacerlo.
Siempre hay razones para asesinar a un hombre.
En cambio, resulta imposible justificar que viva.
Por eso, el crimen encuentra siempre abogados, en tanto que la inocencia, sólo a veces.
Pero, junto a las razones que nos explicaron muy bien durante dos mil años, había una muy importante de aquella espantosa agonía.
Y no sé por qué la ocultan tan cuidadosamente.
La verdadera razón está en que él sabía, sí, él mismo sabía que no era del todo inocente.
Si no pesaba en él la falta de que se lo acusaba, había cometido otras, aunque él mismo ignorara cuáles.
¿Las ignoraba realmente, por lo demás?
Después de todo él estuvo en la escena; él debía haber oído hablar de cierta matanza de los inocentes.
Si los niños de Judea fueron exterminados, mientras los padres de él lo llevaban a lugar seguro, ¿por qué habían muerto, sino a causa de él?
Desde luego que él no lo había querido.
Le horrorizaban aquellos soldados sanguinarios, aquellos niños cortados en dos.
Pero estoy seguro de que, tal como él era, no podía olvidarlos.
Y esa tristeza que adivinamos en todos sus actos, ¿no era la melancolía incurable de quien escuchaba por las noches la voz de Raquel, que gemía por sus hijos y rechazaba todo consuelo? La queja se elevaba en la noche. Raquel llamaba a sus hijos muertos por causa de él, ¡y él estaba vivo!
Sabiendo lo que sabía, conociendo profundamente al hombre —¡ah, QUIÉN HUBIERA CREÍDO QUE EL CRIMEN NO CONSISTE TANTO EN HACER MORIR COMO EN NO MORIR UNO MISMO!—, puesto día y noche frente a su crimen inocente, se le hacía demasiado difícil sostenerse y continuar.
Era mejor terminar, no defenderse, morir, para no ser el único en vivir y para ir a otra parte, a otra parte en que tal vez lo sostendrían.
Y no lo sostuvieron.
Él se quejó por eso, y por añadidura lo censuraron.
Sí, fue el tercer evangelista, según creo, el que comenzó a suprimir su queja. "¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?"
Era un GRITO SEDICIÓN, ¿no es cierto?
ENTONCES ACUDIERON A LAS TIJERAS. Observe usted, por lo demás, que SI LUCAS NO HUBIERA SUPRIMIDO NADA, APENAS SE HABRÍA ECHADO DE VER LA COSA. En todo caso, no habría ocupado un lugar tan importante. DE ESTA SUERTE, EL CENSOR PROCLAMABA LO QUE PRESCRIBE.
El orden del mundo también es ambiguo. El orden del mundo no impide que él, el censurado, no haya podido continuar.
Y, querido amigo, sé bien de lo que hablo. Hubo un tiempo en que a cada minuto yo no sabía cómo podría llegar al siguiente. Sí, en este mundo podemos hacer la guerra, simular el amor, torturar a nuestros semejantes, aparecer en los periódicos, o sencillamente, hablar mal del vecino, mientras tejemos.
Pero en ciertos casos continuar, tan sólo continuar, es algo sobrehumano.
Y él no era sobrehumano, puede usted creerlo. Él GRITÓ SU AGONÍA, Y POR ESO LO AMO, AMIGO MÍO.
Murió sin saber. Lo malo es que nos dejó solos, para continuar, pasare lo que pasare, aun cuando estemos metidos en la mazmorra estrecha, sabiendo a nuestra vez lo que él sabía, pero incapaces de hacer lo que él hizo e incapaces de morir como él.
Claro está que la gente procuró ayudarse un poco con su muerte.
Después de todo, fue un rasgo genial aquello de decirnos: "Vosotros no sois resplandecientes; eso es un hecho. Y bien, no vamos a contar cada detalle. Lo liquidaremos todo de un golpe, en la cruz".
Pero mucha gente sube ahora a la cruz únicamente para que se la vea desde más lejos, aun cuando sea necesario patear al que se encuentra en ella desde hace tanto tiempo.
Demasiada gente decidió PRESCINDIR DE LA GENEROSIDAD PARA PRACTICAR LA CARIDAD.
"¡Oh, qué injusticia, qué injusticia se hizo con él y cómo siento oprimido el corazón!
Vamos, ya empiezo otra vez, me pongo a abogar. Perdóneme usted, comprenda que tengo mis razones. Mire, unas calles más allá hay un museo que se llama Nuestro Señor del Desván. En su época, los hombres situaron sus catacumbas bajo los tejados. Qué quiere usted, aquí los sótanos se inundan. Pero hoy, tenga usted la seguridad de que su Señor, el de ellos, no está ya ni en el granero ni en el sótano. En lo más secreto de su corazón lo pusieron presidiendo un tribunal, y entonces ellos pegan y pegan: y sobre todo, JUZGAN, JUZGAN EN SU NOMBRE.
Sin embargo, él HABLABA TIERNAMENTE a la PECADORA: "YO TAMPOCO TE CONDENO"; pues bien, eso no tiene importancia alguna.
Ellos condenan, no absuelven a nadie. En nombre del Señor, éstas son tus cuentas. ¿Del Señor? Él no pedía tanto, amigo mío.
El quería que lo amaran, nada más.
CLARO ESTÁ QUE HAY GENTES QUE LO AMAN, AÚN ENTRE LOS CRISTIANOS, PERO PUEDE CONTÁRSELAS CON LOS DEDOS DE LA MANO.
Por lo demás, él lo había previsto. Tenía cierto sentido del humor.
Pedro, usted sabe, aquel miedoso, Pedro, pues, renegó de él: "No conozco a ese hombre… No sé lo que quieres decir, etc." Verdaderamente exageraba.
Y ENTONCES ÉL HIZO UN JUEGO DE PALABRAS:
"Sobre esta piedra edificaré mi iglesia."
No se podía llevar más lejos la ironía, ¿no le parece? Pero no, ellos aún triunfan. "Vosotros veis, él lo dijo." En efecto, él lo dijo y conocía muy bien la cuestión.
Y luego partió para siempre, dejándolos juzgar y condenar, con el perdón en la boca y la sentencia en el corazón".

Fue la lectura conjunta elegida en el Club de Lectura de Literatura+1 para Julio 2022.
"La Caída" (1956) es la tercera y última obra de ficción completa del francés nacido en Argelia, Albert Camus (1913-1960), Premio Nobel de Literatura 1957; novela filosófica CORTA, PERO ESPESA ... (99 páginas).
Camus nos deleita con su ingenio al estructurar una CONFESIÓN en el MONÓLOGO de un JUEZ-PENITENTE a un recién conocido compatriota, en un bar portuario de Ámsterdam, donde se ofrece a dicho parroquiano como intérprete del francés al holandés, pues el "gorila" bar ténder no entiende más que el idioma neerlandés.
En el monólogo, que constantemente nos provoca una sonrisa por su finísima IRONÍA, nos pasea por parte de la ciudad de Ámsterdam y también por París, al adentrarse el juez-penitente, cuyo seudónimo es Jean-Baptiste Clamence, en las confesiones con recuerdos de su pasado.
Este cuenta a su nuevo íntimo amigo, cómo era su vida y cómo fue poco a poco cayendo en la desgracia psicológica por lo que ahora está de PENITENTE ... pues la conciencia lo martiriza por un PECADO de OMISIÓN que cometió.
Y así encuentra Camus el vehículo perfecto para desarrollar sus ideas filosóficas sobre el significado de la VIDA y la DESESPERACIÓN, explayándose en temas como la INOCENCIA, las ILUSIONES, el AMOR, la FELICIDAD, la AMISTAD, la CARIDAD, el PERDÓN, la GENEROSIDAD y el EGOÍSMO, la LIBERTAD y el LIBERTINAJE, el PECADO y la CULPA, la MUERTE, el SUICIDIO, el DUELO, el JUICIO FINAL, etc ...
En fin, muchos aspectos de la humanidad son comentados desde su visión filosófica de la existencia ... tras lentes de diferentes colores: EXISTENCIALISMO, ABSURDISMO y NIHILISMO ...
Es una obra para leer despacio y MEDITAR.

"Porque no puede decirse que ya no haya más piedad. ¡No, diablos! No dejamos de hablar de ella. Lo que ocurre es que sencillamente, no se absuelve ya a nadie.
Sobre la inocencia muerta pululan los jueces, los jueces de todas las razas, los de Cristo y los del Anticristo que, por lo demás, son los mismos, reconciliados en la mazmorra estrecha. Porque no hay que caer únicamente sobre los cristianos; los otros también están en la cuestión.
¿Sabe usted en qué se convirtió, en esta ciudad, una casa que cobijó a Descartes?
En un asilo de locos. Sí, es el delirio general y la persecución. Nosotros también, por supuesto, nos vemos obligados a incluirnos. Habrá podido darse cuenta de que no perdono nada y sé que por su parte usted piensa más o menos lo mismo. De manera que, puesto que todos somos jueces, somos todos culpables los unos frente a los otros, somos todos Cristos a nuestra mezquina manera: crucificados uno a uno y siempre sin saber. O, por lo menos, lo seríamos si yo, Clamence, no hubiera encontrado la salida, la única solución, la verdad, en fin"…
Lucila Argüello

Este libro de indecisa calificación genérica y que bien podría ser un monólogo teatral, una novela, un cuento largo o por qué no un ensayo, aparece unos meses antes de recibir el Premio Nobel, en 1956 y cuatro años después fallece sin haber publicado nada nuevo.
Acodado en la barra de un sórdido bar de Ámsterdam, el protagonista Jean Baptiste Clamens, como se hace llamar, abogado de profesión, aborda a un desconocido extranjero que parece tener dificultades para hacerse entender y le brinda su ayuda además de recabar su atención para relatarle la historia de su vida. Su voz es la única que vamos a oír de lo que se deduce que el lector carecerá de otro punto de vista que hubiera podido facilitarle la comprensión en algún momento de lo relatado.
La narración se desarrolla en cinco encuentros divididos en seis partes y tienen lugar en diferentes escenarios: el bar, México-City, las calles de Ámsterdam, una excursión a la isla de Marken, el barco de regreso y la habitación del hotel. A su vez forman dos bloques simétricos, separados por “EL DESCUBRIMIENTO ESENCIAL”: una tarde, en un puente de París, Clamence, entonces en la cima del éxito y lleno de buena conciencia, asiste sin intervenir al suicidio de un joven mujer.

“Había recorrido ya unos cincuenta metros más o menos, cuando oí el ruido, que a pesar de la distancia me pareció formidable en el silencio nocturno, de un cuerpo que cae al agua. Me detuve de golpe, pero sin volverme. Casi inmediatamente oí un grito que se repitió muchas veces y que fue bajando por el río hasta que se extinguió bruscamente. […] he olvidado lo que pensé en aquel momento. ”Demasiado tarde, demasiado lejos…", o algo parecido. Me había quedado escuchando inmóvil. Luego, con pasitos menudos, me alejé bajo la lluvia. A nadie di aviso del incidente”.

Este hecho supondrá el punto de partida de su personal bajada a los infiernos que le hará alejarse de París y recalar en un bar de mala muerte en Ámsterdam. Descubre que la FELICIDAD o ese estado de INOCENCIA en los que vive y que extrae tanto de su trabajo como de sus relaciones sociales, se fundan en un uso instrumental de aquellos con los que se relaciona. Esto le permitía sentirse superior -“Los jueces castigaban, los acusados expiaban su falta, y yo, libre de todo deber, sustraído al juicio y a la sanción, reinaba libremente en una luz edénica“- y despreciar en ocasiones a aquellos a los que defendía, pero también se le revela que del mismo modo que él juzgaba desde su superioridad también era juzgado por los demás.
El término “INOCENCIA” aparece en repetidas ocasiones en esta obra lo que me ha llevado a precisar su significado. Es leyendo un artículo magnífico de Jean Bloch-Michel llamado “Albert Camus y la tentación de la inocencia” donde encuentro una aproximación a este término ”Así pues la inocencia perece en cada uno de nosotros el día en que nuestra felicidad choca con las dos únicas potencias que tienen fuerza bastante para destruirla: la moral y la Historia. La caída no es otra cosa. Es el descubrimiento brusco de la culpa, no original, sino histórica y, por consiguiente, moral”.
O dicho de otra manera somos inocentes y felices hasta que la moral (es decir aquellos sistemas de pensamiento que nos dicen lo que está bien o mal) o la reflexión sobre los avatares históricos del ser humano (por ejemplo las atrocidades de la segunda guerra mundial) nos borra todo vestigio inocente para sumirnos en la CULPA de la cual TODOS PARTICIPAMOS. Por eso también afirma el crítico “Este acontecimiento obliga a reconocer a los demás y a reconocer también no sólo la necesidad, sino el valor de los nuevos lazos que anudan a los demás con uno mismo”.
El suicidio de la joven pone a Clamens ante el sinsentido de la vida, ese absurdo que nace de la confrontación del mundo indiferente con el hombre que desea encontrar razones para vivir y que no encuentra y cuyas salidas religiosas o políticas no le bastan. Camus aboga por la aceptación del “absurdo” definitorio de la condición humana. La vida, dice, “se puede vivir mejor si no tiene sentido”.
También le revela a Clamens su DUPLICIDAD -“Lo cierto es que, después de largos estudios hechos sobre mí mismo, vine a descubrir la duplicidad profunda de la criatura humana. Comprendí entonces, a fuerza de hurgar en mi memoria, que la modestia me ayudaba a brillar; la humanidad, a vencer, y la virtud, a oprimir“-, duplicidad que intentará sacar a la luz de aquellos que encuentre en ese reducto casi infernal que es el México-City investido de lo que llama juez-penitente con una doble faceta: procederá a la confesión de su amargo pasado en su calidad de penitente, por un lado para, por otro, arrogarse el derecho de juzgar a su interlocutor que llevado por la espiral confesional de Clamens procederá a la suya y asumirá el veredicto final.
No obstante, esta actitud contrita no está exenta de soberbia tal y como nos dice el propio Clamens al final de su confesión “De nuevo he vuelto a, permitírmelo todo; y esta vez sin risas. No cambié de vida, continúo amándome y sirviéndome de los demás, sólo que la confesión de mis faltas me permite volver a comenzar con mayor facilidad y gozar dos veces, primero de mi naturaleza y luego de un encantador arrepentimiento”. En conclusión hay que seguir viviendo al precio que sea.
Y ahí lo dejo. Obra difícil, de ambigua interpretación que se desarrolla en un contexto lleno de brumas lejos del esplendor mediterráneo, con un personaje sofisticado y cínico cuyo infinito monólogo lo sitúa en un género indeterminado y que desasosiega a la hora de buscar su significado.
Ana Ballester

11 de julio de 2022

"La biblioteca secreta", de Haruki Murakami

la biblioteca secreta murakami
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Lourdes Porta
Ilustraciones: Kat Menschik
Editorial: Libros del Zorro Rojo

SINOPSIS: 
El muchacho, en apariencia, solo quiere devolver dos libros y rebuscar un poco entre las estanterías. Pero en la sala de lectura se topa con el extraño bibliotecario, un anciano furibundo que lo introduce en el laberinto de la biblioteca y allí, lo encierra. En la mazmorra de papel recibe deliciosos manjares, servidos por un misterioso hombre-oveja y una bella muchacha muda. Poco a poco percibe que los límites entre los objetos, las personas y los espacios son cada vez más difusos. La biblioteca secreta es una pesadilla kafkiana y al mismo tiempo una sensible historia sobre la pérdida y la soledad. Murakami construye a través de su habitual estilo, cargado de símbolos tan familiares como herméticos, una historia sutil acompañada por las turbadoras ilustraciones de Kat Menschik.

OPINIÓN:
“La biblioteca secreta” es un cuento ilustrado de Haruki Murakami en el que concurren algunos típicos elementos de su universo literario. Lo que se inicia como la simple visita de un chico a la biblioteca municipal para devolver unos libros y buscar algún otro, acaba convirtiéndose en una auténtica pesadilla kafkiana que se desarrolla en los sótanos de la biblioteca.
El joven lector protagonista, un anciano malhumorado, un hombre-oveja y una hermosa chica son los extraños personajes que habitan estas páginas, cada uno con su propio mundo en que se mezclan realidad y fantasía, y en una atmósfera que resulta bastante perturbadora.
La edición, de Libros del Zorro Rojo, es preciosa, y las ilustraciones, de Kat Menschik, son magníficas e impactantes, muy “negras” y acordes con el relato.
Un cuento breve de Murakami bastante surrealista, muy en su estilo y que, aunque se lee en un rato y no me ha disgustado, tampoco me ha entusiasmado.
Esther Rodríguez

7 de julio de 2022

"Cartas de una pionera", de Elinore Pruitt Stewart

cartas de una pionera
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Rosana Herrero Martín
Editorial: Hoja de Lata

SINOPSIS: 
En 1909 Elinore Pruitt Stewart, joven viuda con una hija de dos años, decide romper con su precaria vida en la ciudad y emigrar como colona al oeste de los Estados Unidos. Cartas de una pionera es la correspondencia original que mantuvo Elinore con una antigua patrona y amiga de Denver. En sus veintisiete cartas la protagonista nos relata de manera magistral su llegada a las montañas de Wyoming y su adaptación a un medio tan bello como implacable. Con su narración aprenderemos a realizar todas las labores de un rancho, a conducir un trineo tirado por caballos a través cañones nevados, a sobrevivir a una tormenta azul o a ayudar a una parturienta en una cabaña aislada en medio del bosque. También acamparemos entre forajidos, comeremos riquísimas ardillas a la brasa y beberemos un delicioso café negro mientras contemplamos al raso un montón de amaneceres. Y todo ello contado con el espíritu irónico, rebelde e inquebrantable de la señora Stewart.

OPINIÓN:
“Cartas de una pionera” es una novela epistolar ambientada a principios del siglo XX, cuando en Estados Unidos se fomentaba la colonización del Oeste del país. La autora, Elinore Pruitt, fue una de las que solicitó que se le concediesen tierras a cambio de construir allí su vivienda habitual. Esta novela contiene las cartas que escribió a una antigua patrona y amiga cuando se desplazó con su hija a Wyoming para empezar una nueva vida.
Elinore traslada a sus cartas sus vivencias en el nuevo y desconocido territorio. De ella destaca su entereza, gran capacidad de trabajo y excelente carácter, con los que afronta las nuevas condiciones que se cruzan en su camino, ya sean las duras labores agrícolas, la implacable naturaleza en estado puro que la rodea o las condiciones climatológicas adversas. La naturaleza, con sus vastas extensiones, bosques y animales salvajes, tiene un papel fundamental en el libro. La pasión que plasma la autora por todo lo que ve y vive se transmite al lector como si él estuviese presente.
También destaca la hospitalidad y solidaridad entre vecinos, algo imprescindible en un lugar inhóspito y de grandes distancias, y especialmente la sororidad entre mujeres, Elinore la primera. Las situaciones y aventuras de todo tipo que se relatan en las cartas son amenas y sorprendentes al mismo tiempo.
A todo lo dicho hay que añadir la sutil ironía y buen humor que impregna el texto. Según lo que ella misma escribe, la autora no tuvo muchos estudios, pero sí que leyó mucho, lo que se refleja en las frecuentes referencias literarias que aparecen; las cartas se leen muy bien y son una auténtica delicia.
Estas cartas son testimonio de una época y, sobre todo, de una mujer excepcional avanzada a su tiempo, cuyo espíritu libre, optimismo y fuerza, llega hasta nuestros días como un soplo de aire fresco. Una lectura entrañable, de las que nos reconcilia con la naturaleza y con la vida. La he leído varias veces y cada vez me gusta más, así que no puedo más que recomendarla fervientemente.
Esther Rodríguez
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