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9 de mayo de 2018

"Mandíbula", de Mónica Ojeda

Mandíbula Mónica Ojeda
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Candaya

SINOPSIS: 
Una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por internet) despierta maniatada en una cabaña en medio del bosque. Su secuestradora no es una desconocida, sino su maestra de Lengua y Literatura, una mujer joven a quien ella y sus amigas han atormentado durante meses en un colegio de élite del Opus Dei. Pero pronto los motivos de ese secuestro se revelarán mucho más oscuros que el  bullyng a una maestra: un perturbador amor  juvenil, una traición inesperada y  algunos  ritos secretos e iniciáticos inspirados en esas historias virales y terroríficas gestadas en Internet.
Mandíbula es una novela sobre el miedo y su relación con la familia, la sexualidad y la violencia. Narrada con una prosa llena de destellos líricos, símbolos desconcertantes y saltos en el tiempo, toma rasgos del thriller psicológico para desarrollar el juego mental que se produce entre alumnas y maestras, y escarbar en las relaciones pasionales entre madres e hijas, hermanas y “mejores amigas”, recreando un mundo de lo femenino-monstruoso que se conecta con la tradición del cine de terror y la literatura de género.

OPINIÓN:
Una adolescente despierta atada a una mesa, secuestrada por su profesora de literatura. Dicha adolescente está siendo psicoanalizada, siendo el tema más recurrente en sus sesiones la muerte, años atrás, de su hermano pequeño (ella estaba presente, pero no recuerda nada) y una obsesiva y destructiva relación con la que hasta hace poco ha sido su mejor amiga. Ambas amigas, junto a otras chicas del colegio, solían quedar en un edificio abandonado para adorar al ‘Dios Blanco’ ideado por una de ellas y someterse a pruebas donde llevaban al límite su resistencia al dolor. Por otro lado, la profesora vive encadenada al recuerdo de su difunta madre, relación que la autora utiliza para introducir la figura del doppelgänder, o doble fantasmagórico, en pasajes que nos remontan al ficcticio Norman Bates y a su real inspiración, Ed Gain.
Como ya hiciera en ‘Nefando’, Ojeda se mueve como pez en el agua por los más oscuros rincones del miedo colectivo. Si en aquella obra analizaba la pederastia, el maltrato o la automutilación, aquí muestra sin concesiones los planos en que se mueven el miedo, la sexualidad y la violencia (física y psicológica).
Se tratará el ‘miedo blanco’, con referencias explícitas a Moby Dick y más que evidentes hacia el cine de terror adolescente. Basta fijarse en los cuatro escenarios escogidos para desarrollar la historia: una cabaña en el bosque, un colegio del Opus, un edificio abandonado y la consulta de un psicoanalista. A estos escenarios se une la precisa y certera narrativa de la autora, que logra crear, desde la primera línea, una atmósfera absorbente de aires góticos, bien encuadrada en un marco onírico-digital con raíz en las ‘creepypastas’ (historias de terror publicadas en internet, a veces en forma de series o capítulos que dan lugar a leyendas urbanas).
Ojeda maneja a la perfección el terror psicológico. Más allá de descripciones crudas bañadas en sangre (que las hay), la tensión surge de las batallas de desgaste psicológico que se desarrollan en sus páginas: duelo madre-hija, duelo profesora-alumnas, duelo paciente-psicoanalista (la chica, muy sutilmente, parece jugar por momentos con su mentor), la tensión sexual entre las adolescentes y los universitarios, o entre las propias adolescentes, los intentos de liderar el grupo a cualquier precio…
Mónica Ójeda es una de las voces más lúcidas, complejas y contundentes de la narrativa contemporánea, y recomiendo encarecidamente la lectura de esta, su última novela, y la anterior, ‘Nefando’.

28 de octubre de 2016

"Nefando", de Mónica Ojeda

Nefando Mónica Ojeda
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Candaya

SINOPSIS: 
Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?
Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona y sus habitaciones vibran como colmenas. En cada una de ellas se cuecen actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene, subcultura informática artística. Sus espacios privados son arquitecturas blancas donde se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto y hacia el decir, que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.

OPINIÓN:
Viendo lo que cada día los abanderados de la moral intentan censurar y destruir, no quiero pensar la que podría caerle a esta novela si tuviera mayor difusión. Afortunadamente (o no, sería bueno que más gente comprendiera la necesidad de este tipo de obras) ese gran público carente de toda inquietud y comprensión lectora no llegará a conocer esta novela pues, como dijo Miguel Ángel Hernández (‘Intento de escapada’, ‘El instante de peligro’), presentador del acto al que acudí: ‘El 95 % de las editoriales españolas no se hubieran atrevido a publicarla’. Así pues, eternamente agradecido a Candaya Editores por haberme brindado una de las mejores novelas que he leído en mi vida.
En esta novela, no apta para todos los públicos (lo que, insisto, me parece triste, deberíamos estar más preparados para enfrentar a la realidad desde la ficción) se abordan temas como el incesto, la pornografía infantil, la automutilación y la identidad sexual. Y se hace, además (tal vez lo más logrado de la novela) con toda naturalidad. Su autora, manejando magistralmente distintas formas, tonos y discursos, se acerca a estas realidades, cuya supervisión suele ser un ejercicio vergonzoso y/o doloroso, de una manera sobradamente humana, porque sus protagonistas no son monstruos que echan fuego por la boca, sino seres humanos.
Para mostrar ese lado oscuro del ser humano, la autora recurre a la escritura de una novela, a un diario, a un videojuego, a entrevistas… Una novela, por tanto, que juega con y busca los límites del lenguaje. Una novela, en general, de límites, pues puede decirse también que la novela, a su vez, versa sobre arte y sobre los límites del mismo. Sobre los límites que, como en el humor, un sector de la sociedad piensa que deben imponerse, no así la autora (ni yo, debo añadir), que considera el arte como un lugar donde todo debe ser visto y pensado, sin tabúes. Una zona con total libertad para bajar al abismo más profundo. Una novela que analiza también los límites del dolor, de la humillación, del miedo. 
Podríamos mencionar como aproximaciones a esta obra (por dar una referencia al lector) ‘Las partículas elementales’, de Houellebecq, o incluso ‘American psycho’, de Easton Ellis, pero, en mi opinión, ‘Nefando’ está varios niveles más allá, tanto en fondo como en forma.
No va a gustar a todo el mundo (porque no todo el mundo comprende y acepta la realidad), pero insisto en que ha sido una de las mejores lecturas de mi vida y debo recomendarla.
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