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1 de marzo de 2020

"Las calles siniestras. Antología del eterno paseante", de Pío Baroja

las calles siniestras pio baroja
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: La Felguera

SINOPSIS: 
Pío Baroja fue nuestro gran observador y paseante de los bajos fondos y las calles oscuras y tenebrosas, los suburbios y sus habitantes, lo que sucedía al caer la noche más allá de los límites de la ciudad burguesa, reglada y luminosa. Fascinado por la rareza, retrató un mundo en desaparición. Su interés era lo singular y extraordinario, desde las tabernas apachescas a las tiendas de objetos imposibles, seres que ya entonces estaban en extinción y cuyas historias quiso retratar. Conducido por el vagabundeo, se adentró en la ciudad oculta: «Yo he paseado de noche por las Injurias y las Cambroneras –escribió emocionado–, he alternado con la golfería de las tabernas de las Peñuelas y de los merenderos de los Cuatro Caminos y de la carretera de Andalucía. He visto mujeres amontonadas en las cuevas del Gobierno Civil y hombres echados desnudos al calabozo. He visto golfos andrajosos salir gateando de las cuevas del cerrillo de San Blas y les he contemplado como devoraban gatos muertos».
En cada lugar que visita reencanta el entorno, que convierte en el centro del mundo. Con frecuencia, emociona, estremece y sorprende. Sus fuentes de documentación son sus propias descripciones, en las que abundan crímenes y criminales, gestas violentas, conspiraciones e intrigas políticas, actuando como un detective aficionado que persigue rastros que ya han sido casi borrados. Debe darse prisa. Lo que queda es el paisaje, la prueba física de lo que una vez hubo. También el relato oral, al que acude continuamente gracias a sus «soplones»: libreros ya ancianos, viejos carlistas, golfillos, randas o vagos sin más cometido que apoyarse en farolas y ser sus ojos y sus oídos.
Las calles siniestras. Antología del eterno paseante es una selección de los más bellos artículos y ensayos de un sorprendente Baroja, convertido en un incansable flâneur y psicogeógrafo, que visita París y, una vez allí, no duda en recorrer sus barrios más legendarios, esos que estaban poblados de hampones, los cabarets del Cielo y del Infierno, el cabaret de los Asesinos, el laberinto de callejuelas sórdidas que, como escribió, eran más bellas al caer la noche. En París se cruza con Oscar Wilde, conoce a Erik Satie y ve a la policía cargar contra los anarquistas. En Londres sigue el rastro de los lugares y personajes de las novelas de Charles Dickens, recorriendo Whitechapel –donde poco más de una década antes había sembrado el terror Jack el Destripador– de la mano del anarquista Malatesta. Se incluyen sus memorables ensayos sobre la golfería, los gamberros o la bohemia castiza.
Prólogo de Servando Rocha.

OPINIÓN:
Pío Baroja, prolífico escritor de artículos (quizá no sea su faceta más conocida) fue nuestro paseante por antonomasia, dedicando incontables horas al arte, la pasión de caminar (y observar), sobre todo por las noches.
Este nocturno vagabundeo solía terminar con nuestro caminante a las afueras de la gran ciudad, en suburbios donde se daban cita la marginalidad y el golferío de comienzos de siglo (muy interesantes los artículos donde divaga sobre el origen de los términos ‘golfo’ y ‘gamberro’, por cierto).
Sobre todo por Madrid, pero también deambularemos por París y Londres (el Londres «dickensiano»), caminando por sus barrios tenebrosos y miserables (como el tristemente célebre Whitechapel). Recorreremos arrabales, rutas bohemias y pensiones de mala muerte acompañados por borrachos, chulos, trileros, mendigos, anarquistas, Jack el Destripador y pordioseros varios, como aquellos que comen gatos a orillas de un decrépito e infesto Manzanares, de los que el autor habla mejor que de la mayoría de aristócratas. Recordará también oficios que empiezan a perderse como el de aguador, y presenciaremos la fotografía tomada en su último paseo, meses antes de su muerte, por el Retiro y la Cuesta de Moyano, sonriente y con su sempiterna boina.
Una lectura envolvente, con una prosa sencilla pero muy eficaz, que no busca más que facilitar el paseo, el olor de las calles, el peso del oscuro cielo de aquellas noches al lector que, como yo, abra esas páginas un siglo después de haber sido escritas.

30 de enero de 2016

"La busca", de Pío Baroja

La busca Pío Baroja
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Alianza

SINOPSIS:
Integrante de la trilogía «La lucha por la vida» –ciclo que, pese a narrar de forma unitaria la adolescencia y juventud de su protagonista en el Madrid hormigueante del tránsito entre los siglos XIX y XX, admite sin problema la lectura independiente de cada una de sus partes–, "La busca" es la primera novela de la serie. En ella, Pío Baroja narra la llegada a Madrid de Manuel Alcázar desde el medio rural, sus diversos trabajos y sus tímidas incursiones en el camino de la delincuencia, mezclado con gente de vida oscura, pícaros y hampones, en pugna con sus aspiraciones a una vida decorosa.

OPINIÓN:
La Busca, primera parte de la excepcional trilogía “La lucha por la vida” (las siguientes: Mala hierba y Aurora Roja), narra la progresión descendente de Manuel Alcaraz, un chico de provincias que va a la capital a buscarse la vida pero sólo le sale al encuentro la mala. Su apatía natural hace que se deje llevar por las circunstancias y por gente de mal vivir aunque no tenga alma de maleante.
Así que toca arremangarse las enaguas, ajustarse el mantón y ceñirse el chalequillo.
Viviremos en pensiones tan estrechas y oscuras que sorberemos el cocido a tientas en el pasillo.
Dormiremos en suelos de corralas apretujados contra golfos y modistillas. No habrá qué comer, pero sí calentaremos nuestras tripas con aguardiente de navajas en tabernas del Manzanares.

Si "habemos" dos duros, tomaremos café en el Lisboa y luego iremos al baile de las Vistillas con la Rabanitos y la Fea. Si los bolsillos están carpantas, "apandaremos" unas tiras de encaje o un fardo de crespón con los "randas" Vidal y el Bizco, a ver si lo colamos al trapero del Rastro.
Si hay que "najarse (¡moler!)", a pasar la noche en las cuevas del Cerro de los Santos y ya mendigaremos a las “marquesas” de la Doctrina un mendrugo tan duro como su corazón.

Aprenderemos un oficio en el que se cobra en desprecio, sufriremos hambre, frío, traición y abandono, pero habremos conocido el verdadero Madrid de la Restauración.
Y mientras, reprimiremos las ganas de darle un zamarreón a Manuel y decirle que espabile, porque no son más que el reflejo de la maestría de Baroja a la hora de retratar a sus personajes y abocarlos a las más sórdidas de las situaciones para luego dejarles respirar unos minutos fuera del cieno.
Cualquier autorzuelo actual megaventas llenaría 500 folios regodeándose en palabras vacías para construir una novela así. Baroja, con cuatro pinceladas vibrantes, un léxico riquísimo, un conocimiento verdadero de los suburbios de Madrid (pues los vivió de cerca) y de su habla, nos regala una obra maestra de 190 páginas en la que palpita ese impulso Regeneracionista tan característico del autor como de la Generación del 98.
ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE para los madrileños que se sientan orgullosos de serlo, para los que amamos de lejos esa Villa y Corte de los Milagros; para los amantes de la literatura con mayúsculas, los curiosos del habla de los bajos fondos y de los cambios sociales de la España de finales del s.XIX. Toda una amena y fiel lección de historia.
Y a los que se pirran con el jamón york de Dickens, les invito a que prueben el realismo social “pata negra” patrio de D. Pío. Ni punto de comparación.
¡No se pierdan las continuaciones!

ADENDA: Yo he leído una edición infame de El Mundo que andaba por casa, con más fallos de tipografía que la carta de un loco. Si tienen oportunidad, háganse con una buena edición porque la obra lo merece. 

31 de agosto de 2015

"Las inquietudes de Shanti Andía", de Pío Baroja

Las inquietudes de Shanti Andía Pío Baroja
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Alianza

SINOPSIS:
El protagonista de "Las inquietudes de Shanti Andía" (1911) va recopilando, en su vejez desengañada, los fragmentos de un diario escrito en diferentes épocas de su vida. Por él conocemos su infancia en el pueblecito vasco de Lúzaro, su juventud soñadora en tierras gaditanas, sus venturas y desventuras como capitán de fragata, y sobre todo la fascinación por su tío Juan de Aguirre, trasunto de antiguos marinos vascos y verdadero héroe de la novela, cuya vida aventurera está plagada de pintorescas peripecias. Desde la conciencia de una vida malgastada, Shanti Andía muestra una nostalgia inmensa por el mar de antaño, que recorrían hombres llenos de impulso viril y de anhelo de aventura, siempre en conflicto con la sociedad convencional. Como en otras de sus obras, Pío Baroja (1872-1956), que tuvo en cuenta sus recuerdos familiares, conjuga magistralmente en esta obra a la vez hermosa y apasionante, la acción con los acentos líricos e íntimos.

OPINIÓN:
Gratamente sorprendida con este amenísimo libro. No me lo esperaba de D. Pío. Una tenía aún el recuerdo agridulce del Baroja colegial, aquel de "El árbol de la ciencia", pesado y sombrío para una edad en la que todo es futuro. Pero Shanti Andía le ha dado la vuelta a la tortilla.
Excelente novela de aventuras marinas, al más puro estilo Verne y Salgari, pasado por tamiz vasco: piratas, negreros, tormentas, motines y tesoros. No le falta ni la enredada historia de amor para cumplir con los cánones del folletín decimonónico. Eso sí, este, con el pedigrí de Baroja: escritura rápida, personalidades atractivas con las que te identificas desde la primera página, el habitual estilo desmañado y la marca de la casa: el amor por el mar y lo vasco como razón de ser y sentir, sin atisbos de nacionalismo talibán.
Lo recomiendo con verdadera alegría, para cualquier paladar.
Yo me lo he bebido en 4 días, he disfrutado como los indios, me ha tocado el corazón con la parte ambientada en el Cádiz del XIX, me ha hecho soñar con las velas desplegadas al viento (eso sí que era navegar)
y lo mejor, me ha reconciliado con D. Pío. Tiene varios dedicados al mar como maestro de iniciación a la vida adulta. Irán cayendo.

 

30 de septiembre de 2014

"El árbol de la ciencia", de Pío Baroja

El árbol de la ciencia Pío Baroja
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Caro Raggio

SINOPSIS:
Se considera que "El árbol de la ciencia", es una de las obras capitales de Baroja. La vida de Andrés Hurtado, como estudiante de Medicina en el Madrid de finales del siglo XIX, es, en gran parte, la vida del novelista, que, en general, no conservaba muy buenos recuerdos de sus profesores. Los retratos que aparecen al principio de algunos de ellos, pueden compararse con los que, mucho después, trazó en sus memorias. Las zozobras y dudas del protagonista, los contrastes entre las realidades y las pretensiones de las gentes de la época dan a la novela un tono intelectual amargo. Andrés Hurtado, como el Baroja joven, tiende a una especie de nihilismo metafísico.
Por otra parte en la novela se reflejan aspectos más íntimos de la vida del novelista: las discusiones con el padre, la preocupación por el hermano, los cambios de morada, la muerte del hermano mayor, Darío, se transforma aquí en la preocupación por Luisito, el niño enfermo… La experiencia médica relatada en la quinta parte, trasladada a otro ámbito, es, en parte, también la de Baroja en Cestona.
Desde que apareció han pasado cien años. "El árbol de la ciencia" ha tenido lectores fieles y ha sido objeto de infinidad de estudios y traducciones. Pero en esencia es la novela de la juventud de una época, muchos jóvenes, seguirán, durante generaciones, teniendo una posición ante la vida que recuerde a la que tuvo el héroe barojiano.

OPINIÓN:
Es la tercera o cuarta vez que leo esta obra y la seguiré releyendo. “El árbol de la ciencia” es una novela corta que condensa en sus páginas la esencia de la España de finales del XIX (aborda desde 1888 a 1898). Mediante descripciones y diálogos de alto contenido filosófico, existencial, Baroja plasma la moral de su tiempo. La amplia galería de personajes que desfilan por ella –Andrés, Julio Aracil, Iturrioz, Lulú, entre otros-, con sus acciones y pensamientos, muestran las contradicciones y los aspectos decadentes de la sociedad española. Andrés, el protagonista, es un joven estudiante y futuro médico, con grandes inquietudes acerca de la vida que le rodea. Interesantes son, en este sentido, los diálogos que mantiene con Iturrioz, su tío materno, sobre el árbol de la ciencia (ciencia, progreso) versus el árbol de la vida (religión, mentalidad conservadora), la existencia u otras cuestiones que imposibilitan el cambio en la sociedad.
Esta obra de Pio Baroja, en concreto, me parece genial porque permite muchas lecturas desde diferentes ámbitos. Se puede leer simplemente por gusto, pero también ver en ella un testimonio real del periodo tratado, además de contener filosofía, Historia y crítica social. Incluso hay párrafos de la novela que, aún siendo un escrito de principios del XX, lamentablemente no han perdido vigencia. Por todo ello, la recomiendo vivamente.

Dolors Martínez
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