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11 de abril de 2018

"El puente", de Gay Talese

El puente Gay Talese
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Antonio Lozano
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS:
«Llegan a la ciudad en coches enormes, viven en habitaciones amuebladas, beben whisky acompañado de chupitos de cerveza y persiguen a mujeres que no tardarán en olvidar. Se quedan poco tiempo, no más del que necesitan para construir el puente.»
A finales de 1964 se completaron las obras del puente de Verrazano-Narrows, que une Brooklyn y Staten Island y que, medio siglo después, sigue considerándose un prodigio de la ingeniería: con sus 4.176 metros de longitud, es el puente colgante más largo de Estados Unidos y el sexto del mundo.
Gay Talese, que siguió de cerca el levantamiento de este monumento al esfuerzo del hombre, recogió en "El puente" las historias humanas que se hallaban tras su construcción, desde el día a día de los obreros que trabajaban sobre vigas a alturas de vértigo hasta los acuerdos a puerta cerrada que desplazarían vecindarios enteros para dar cabida a la bestia.
Un relato fascinante de intrigas políticas y de coraje, y una demostración del talento de Talese como cronista y narrador de historias. 

OPINIÓN:
Es el segundo libro que leo de Gay Talese, periodista narrativo que hace un tiempo descubrí con “El motel del voyeur”. Si esa era su última obra publicada esta en cambio es de las primeras, la segunda en concreto, que publicó en 1964, el mismo año en que se inauguró el puente del que trata.
A principios de los años sesenta del siglo pasado el autor visitó en diversas ocasiones las obras de construcción de la que sería la luz colgante más larga del mundo, el puente Verrazano-Narrows, que uniría Brooklyn y Staten Island, en Nueva York, y durante mucho tiempo mantuvo contacto con los hombres que allí conoció. El libro lo dedica a los trabajadores del hierro que construyeron ese puente y por extensión a todos aquellos que han trabajado a grandes alturas para erigir puentes y rascacielos por todo Estados Unidos, justo los mismos que no asistieron a las ceremonias de inauguración porque ya habían marchado en busca de una nueva “aventura”. Son algunos de esos cientos de héroes anónimos los que en buena parte de las páginas adquieren protagonismo, con nombre propios, narra historias y anécdotas de sus vidas y hazañas laborales, no todas con final feliz. Muestra los aspectos positivos y negativos de su trabajo en el marco del gran “boom” que experimentó la construcción de puentes a lo largo del siglo XX.
Pero no se centra solo en esa faceta, a lo largo de las páginas descubrimos la historia de los primeros grandes puentes y de los ingenieros que los diseñaron, la caída de muchos de ellos y lo que implicaba, los distintos oficios y fases de la construcción, aspectos técnicos y también datos concretos referidos al puente Verrazano-Narrows, como la férrea oposición de miles de ciudadanos afectados por su construcción y algunos casos particulares.
Diez capítulos, cada uno enfocado en un tema concreto, aunque a mi parecer destacan siempre las personas que estaban “al pie del cañón” a cientos de metros de altura. Se incluye además un prefacio y un epílogo que escribió el autor por el cincuenta aniversario de la inauguración del puente y la publicación del libro. También son de agradecer las numerosas fotografías en blanco y negro del puente/los puentes y sus gentes, que dan cercanía a la prosa; el mismo Gay Talese aparece en la portada, en 1964, y en el interior en 2014.
En conjunto se da una visión amplia y real de lo que implicaba construir un puente a mediados del siglo XX. Sin ser la típica novela, esta especie de crónica se lee fácilmente y resulta muy amena e interesante. Me ha gustado mucho.

Esther Rodríguez

12 de marzo de 2017

"El motel del voyeur", de Gay Talese

El motel del voyeur Gay Talese
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Damià Alou
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS: 
Poco antes de la publicación de La mujer de tu prójimo, Gay Talese recibió una carta de un misterioso hombre de Colorado que le hacía partícipe de un secreto sorprendente: había comprado un motel para dar rienda suelta a sus deseos de voyeur. En los conductos de ventilación había instalado una «plataforma de observación» a través de la cual espiaba a sus clientes.
Talese viajó entonces a Colorado, donde conoció a Gerald Foos y pudo comprobar con sus propios ojos la veracidad de la historia. Además, tuvo acceso a algunos de sus muchos diarios: un registro secreto sobre el cambio producido en las costumbres sociales y sexuales de su país. Pero Foos había sido también testigo de un asesinato, y no lo había delatado. Tenía, pues, muchos motivos para permanecer en el anonimato, y Talese pensó que esta historia nunca vería la luz.
Hoy, treinta y seis años más tarde, Foos está listo para hacerla pública y Talese puede darla a conocer. El motel del voyeur es una extraordinaria obra de periodismo narrativo que abre un intenso debate ético, y uno de los libros de los que más se ha hablado en los últimos años.

OPINIÓN:
El autor recibió en 1980 una carta de Gerald Foos, un individuo que decía haber comprado un motel en el que construyó una pasarela en el desván con aberturas para poder espiar las habitaciones. Durante años se dedicó a satisfacer sus deseos como voyeur contemplando, en secreto, las relaciones íntimas que mantenían cientos de parejas, llevando además un diario detallado de los individuos y el comportamiento y actividad sexual que habían mantenido. Gerald Foos no considera su voyerismo como una desviación u obsesión, sino más bien como un estudio, casi científico –alega que sus “cobayas” no saben que están siendo observadas–, sobre cómo la gente se comporta en la intimidad de su dormitorio y los cambios en los hábitos sexuales que se han producido a la largo de los años, pues incluso hace estadísticas sobre las parejas que han visitado el motel, si están casadas o no, la homosexualidad y el lesbianismo, el sexo en grupo, etc. Foos, que conoce el trabajo de Gay Talese como periodista y autor de ensayos, le ofrece toda esta información confidencial con el objetivo de que “podría ser muy valiosa para la gente en general y para los investigadores del sexo en particular”.
Tras recibir la carta, Talese se puso en contacto con Foos, visitó el motel en cuestión y leyó los diarios que había escrito, pero no ha sido hasta muchos años después cuando, con el permiso del voyeur, se ha decidido a escribir este libro sobre el tema. En él recopila toda la información, la carta que recibió, narra sus visitas y encuentros con Foos, y todo ello lo va intercalando con el contenido de los diarios.
Parece que inicialmente la publicación del libro provocó cierta polémica sobre los datos que había dado Gerald Foos y la moralidad de sus observaciones. Personalmente me ha gustado mucho como escribe el autor, de hecho ya me he apuntado leer algo más de él aunque su obra sea de “no ficción”. Creo que es un buen ejemplo de periodismo narrativo, que se lee como si fuese una novela. En cuanto al contenido es un tema curioso y, en mi opinión, resulta una lectura interesante y muy entretenida. Me ha gustado mucho
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Esther Rodríguez
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