Género: Narrativa
Traducción: Martín Lendínez y Francesc Roca
Editorial: Compactos Anagrama
SINOPSIS:
William Burroughs publicó "Yonqui", en 1953, gracias a los buenos oficios de Allen Ginsberg, que se paseó con el manuscrito bajo el brazo por diversas editoriales hasta dar con Carl Solomon, un editor más valiente -y más desesperado- que otros, y que años después confesó que era tal el terror que le daba trabajar con semejante material que estuvo a punto de sufrir un colapso. Y así fue como apareció uno de los libros míticos de la literatura americana de nuestro siglo, pero también uno de los más prohibidos y subterráneos, en una editorial marginal, bajo el pseudónimo de William Lee.
OPINIÓN:
Debo decir que me ha decepcionado, si bien la culpa ha sido mía. La sinopsis anteriormente transcrita y comentarios de terceras personas tanto respecto de la obra como del autor me llevaron a creer que iba a adentrarme en lo más profundo del subconsciente de un perturbado (idea que me agradaba, las cosas como son) y que iba a leer poco menos que otro “American Psycho” o el guión de la película “Diario de un rebelde” (Scott Kalvert, 1995), basada en la autobiografía de Jim Carroll, libro que ahora no sé si quiero leer, pues me arriesgo a llevarme el mismo chasco.
No veo una novela, pues carece del clásico esquema comienzo-nudo-desenlace, siendo todo un bloque en el que apenas se da una breve descripción, casi siempre física, de los personajes que van surgiendo en la historia (que no trama, porque no tiene).
Además me ha dado la sensación de estar leyendo un volumen de enciclopedia, un libro de texto, un tratado académico sobre las drogas: tipos, precios, mercados, proveedores, formas de consumo…
Quizá fuera la obra más transgresora del momento cuando se publicó. Si nos situamos en 1953 es posible entender ese aura de obra maldita en que se ha visto envuelta y los problemas y miedos que implicó su edición. Pero a día de hoy creo que está todo más que superado.
Tampoco es que me haya aburrido, y de hecho quiero leer otras obras del autor, pero no era lo que esperaba.
No veo una novela, pues carece del clásico esquema comienzo-nudo-desenlace, siendo todo un bloque en el que apenas se da una breve descripción, casi siempre física, de los personajes que van surgiendo en la historia (que no trama, porque no tiene).
Además me ha dado la sensación de estar leyendo un volumen de enciclopedia, un libro de texto, un tratado académico sobre las drogas: tipos, precios, mercados, proveedores, formas de consumo…
Quizá fuera la obra más transgresora del momento cuando se publicó. Si nos situamos en 1953 es posible entender ese aura de obra maldita en que se ha visto envuelta y los problemas y miedos que implicó su edición. Pero a día de hoy creo que está todo más que superado.
Tampoco es que me haya aburrido, y de hecho quiero leer otras obras del autor, pero no era lo que esperaba.
