Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Vilas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Vilas. Mostrar todas las entradas

10 de junio de 2020

"Hostal Don Juan", de Manuel Vilas

hostal don juan manuel vilas
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS:
«Son dos verdades distintas, pero las dos son verdades: la del libro y la de la vida. Y juntas fundan una mentira.»
En Ordesa, Manuel Vilas narra una historia personal con una intensidad similar a la que recorre su poesía: el pasado, el desvanecimiento de dos familias, la muerte de los seres queridos, las ausencias y la lejanía de los que ama, la España en la que vive y aquella en la que creció, los recuerdos, la sensación de desarraigo... Con una voz valiente y transgresora, mezclando realidad y ficción, prosa y poesía, el autor construye un relato en el que todos podemos reconocernos y recorre en él el camino inverso desde el presente inequívoco hasta el origen imaginado.
Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción, este libro es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Y sobrevivimos.

OPINIÓN:
Este librito es una edición no venal que se distribuyó acompañando a una edición exclusiva de “Ordesa”, del mismo autor. En mi caso ha llegado a mis manos de manera independiente y sin haber leído todavía “Ordesa”.
Por lo que he leído, el hostal en cuestión se menciona en “Ordesa” y este relato, que no llega a las 60 páginas, es una ampliación de lo que se cuenta en la novela.
El “Hostal Don Juan”, en Cambrils, es donde Manuel Vilas pasó las vacaciones con su familia desde mediados de los sesenta a principios de los setenta del siglo XX. Unas vacaciones que quedaron grabadas en su memoria, aunque todavía no sabía que esos iban a ser los mejores veranos de sus vidas juntos. Como el mismo autor escribe, el Hostal Don Juan “es un Titanic de mi memoria”. En este relato narra esos días, la pasión por el Mediterráneo, las rutinas diarias de playa, comida y entretenimiento, los turistas con los que año tras año coincidían, hasta el modelo de los coches...
Breve y bello texto, en el que a través de lo vivido en ese modesto y sencillo hostal, y desde su memoria de la infancia, Manuel Vilas evoca un recuerdo nostálgico y entrañable que transmite un gran amor a los padres, que suponemos ya ausentes.
Una pequeña delicia de leer, muy recomendable.
Esther Rodríguez

15 de febrero de 2019

"Ordesa", de Manuel Vilas

ordesa manuel vilas
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS:
Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción, este libro es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Y sobrevivimos.

OPINIONES:
Leí “ORDESA” del escritor español MANUEL VILAS, expectante por las buenísimas críticas que había leído sobre el libro, pero me llevé una decepción. En ningún momento empaticé con el protagonista, ni me sentí identificada con la mayoría de sus comentarios ni con su pesimista visión de la vida ni de la muerte.
El protagonista de la obra, un hombre de 52 años, se supone que es el propio autor, quien se abre en canal en esta novela autobiográfica, que en mi opinión peca de victimismo.
Narrada en primera persona con capítulos cortos, y desordenados saltos en el tiempo, la primera parte del libro está centrada en lo devastado, triste, dolorido y hundido que está el protagonista por la muerte de sus padres, que fallecieron en su día, y ya con una cierta edad, como se mueren la mayoría de los padres, pero sin embargo este hecho natural, supone un drama estratosférico para el autor, que se pasa la mitad del libro divagando sobre la muerte, de una forma casi obsesiva. Por ejemplo en el capítulo 28, que consta de apenas una página, el protagonista refiriéndose a su padre, repite diez veces la palabra cadáver, y cuatro veces la palabra muerto/s. Y eso en menos de una página, lo que puede dar una idea de lo repetitivo y monótono del tema. Ahí estuve a punto de abandonar el libro; sin embargo seguí adelante esperando encontrar las maravillas que decían de él los críticos y seguí leyendo las divagaciones filosóficas del autor sobre la vejez, la enfermedad, la degradación, la decadencia, el desgarro… y las continuas quejas del protagonista sobre lo terrible que es la vida, y lo desdichado que es él, que es pobre (aunque tiene coche y vive en un piso de su propiedad) y lo sólo que está (tiene dos hijos que suelen venir a dormir a su casa y les prepara solomillo para cenar) pero es un hombre sin padres y sin esposa porque hace un año que están divorciados. (Más tarde confiesa que era alcohólico y mujeriego y que engañó en repetidas ocasiones a su mujer).
La segunda parte del libro es más amena porque el autor recuerda con cierta añoranza su infancia y su juventud y de paso va soltando pinceladas de algunos acontecimientos y anécdotas de la España de los 60 y 70 (aunque reconoce que no se acuerda bien de las fechas y la verdad es que se equivoca en bastantes datos) pero en la narración sigue imperando su negativa visión de la vida. Pongo un ejemplo bastante chocante. En el capítulo 57, recuerda que, al igual que montones de familias durante décadas, veía todas las semanas con sus padres el icónico programa de televisión “Un, dos, tres… responda otra vez” y entre otras lindezas escribe (literal)… ”solo me cabe el consuelo de que se vayan muriendo todos los concursantes y todos los presentadores y los productores y las azafatas de aquella inmensa boñiga de programa”… y unas líneas más adelante... “Menos mal que ya todo ahora es un fantasma. Se murieron los presentadores, se fueron muriendo casi todos. El alivio y la purificación de la muerte para aquellos cuyos rostros capturó la televisión, humoristas, cantantes, presentadores, todos esos rostros tercamente españoles”… el autor vuelve a equivocarse rotundamente. Por una parte, no todos los rostros eran españoles y por otra, afortunadamente la mayoría de las personas que colaboraron en el programa, incluido su creador, que acaba de recibir un homenaje a su espléndida carrera, están vivos y muchos de ellos en activo, y algunos con gran éxito en el cine, la televisión y el teatro español, por lo que el autor, siempre desde su punto de vista pesimista y negativo de la vida, de la muerte y del mundo en general, a veces escribe con un gran desconocimiento de la realidad, ya que está obsesionado con ”su” realidad.
Una novela desgarradora, pero por momentos monótona y repetitiva, con un victimismo deprimente, a la que en mi opinión le sobran muchas páginas.
“El libro del año” me ha decepcionado completamente.
Yolanda Castilla Galdos

Autor desconocido para mí, elegí esta novela por considerarse por Babelia como la mejor de 2018. La elección fue muy acertada, ya que me ha servido de inspiración, ha sido como un reflejo en el espejo. En Ordesa, se dice que se mezcla realidad y ficción, podría encuadrarse -en mi opinión- en el género de la autoficción. Sin embargo, para el lector es muy difícil adivinar los límites pues está escrita en voz propia del autor, de una manera desgarradora. Una historia valiente, a ratos difícil, en otros sensible, emocionante y entrañable. Vilas habla de todo aquello que nos unía a la vida terrenal y que ha desaparecido, y de cómo tener el valor de continuar a pesar de ello.
Sol Toledo

19 de enero de 2018

"América", de Manuel Vilas

América Manuel Vilas
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Círculo de Tiza

SINOPSIS: 
América es el resultado de un viaje y de una ensoñación. Un relato asombrado por una inmensa vastedad de una nación, los Estados Unidos, que tiene las proporciones de un planeta entero en el que todo cabe. América es la representación de un espacio mítico; contradictorio, hermoso y siempre excesivo.
El viaje de Manuel Vilas por este espacio es una deriva sentimental y alucinada por ciudades a las que no va nadie o a las que va todo el mundo, moteles fantasma, autopistas infinitas. Y es también un viaje de la memoria por el que desfilan cantantes de rock, escritores, artistas, iconos del Pop, viejas glorias olvidadas o los Simpson como metáfora de la nueva American Way of Life.
La mirada poética de Manuel Vilas guía al lector por las páginas de América y anticipa la llegada al poder de un personaje tan irreal como su nuevo Presidente Donald Trump. Porque nadie sabe hacia dónde caminan los Estados Unidos, porque nadie sabe hacia donde camina la vida política en la tierra.

OPINIÓN:
A caballo entre el ensayo (sobre todo cultura pop e importancia de la literatura española al otro lado del charco) y el libro de viajes, también asoma varias veces en cada página la poesía (libre, salvaje y exaltada) de su autor.
En primera persona, Vilas cuenta lo que ve y siente, y todo análisis y/o reflexión queda circunscrita a su manera de pensar, es una descripción del escalofrío que en cada momento recorre su espalda, no hay sentencias universales (sí personales, y muchas, además).
Parecen destacar en esta tormenta de ideas el amor por los hoteles (por los vestíbulos, en concreto) y el miedo al olvido, a la desaparición de la ciudad a favor de una serie de edificios atravesados por carreteras (aunque admitiendo también sus ventajas, como la de encontrar casi siempre aparcamiento). Aun así, y algo paradójicamente, afirma Vilas que la ciudad no pierde el nombre y siempre será recordada, no como los hombres. Cualquiera (Cervantes, Elvis, Bowie, el propio Vilas…) será tarde o temprano olvidado.
Sirve también el texto al autor para homenajear a la creación. No a la creación divina (Vilas es ateo, aunque no recuerdo si llega a mencionar ese hecho en esta obra), sino a la artística, a todos quienes quisieron dejar algo para (intentar) ser recordados. Camina por estas páginas un variopinto reparto donde encontramos a Homer Simpson (en realidad, habría que decir Matt Groening), Lou Reed, Elvis, Warhol, García Márquez, Whitman, T.S. Elliot, Neruda, Poe, Bowie…
Y Donald Trump, por supuesto.
Vilas en estado puro y una obra que, en mi opinión, hay que recomendar.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...