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3 de junio de 2019

"Películas que erizan la piel", de Vicente Muñoz Álvarez

peliculas que erizan la piel
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Canalla Ediciones

SINOPSIS: 
«Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado. Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este listado de películas de culto: lo crítico, lo atípico, lo raro, lo grotesco, lo perverso, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo arrebatador... Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, las conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación. Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver». 
Vicente Muñoz Álvarez

OPINIÓN:
«Películas que erizan la piel» es la tercera entrega de una serie de libros que el autor dedica al cine de culto. En este caso se centra en el terror en sus más variadas vertientes. Tan variadas que hay películas cuya presencia en el texto pueden sorprender al lector, pero tienen su razón de estar, como se verá más adelante.
No se trata de una de esas típicas (y aburridas, por predecibles) listas de «mejores» películas del género, sino de una obra eminentemente subjetiva, donde el autor expone las que más le han impactado, siendo la mayoría rarezas que considera justo reivindicar, muchas de ellas producidas en los años 60 y 70, años de la niñez y adolescencia del autor y, por tanto, cuando se gestaron sus principales miedos y fantasmas.
Se centra en (cito textualmente): «obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que EL HOMBRE ha creado».
Destaco el término «hombre» porque en él reside el porqué de la presencia de algunos films en este libro. Abundan los relatos de fantasmas, posesiones y casas encantadas, sobre todo las versiones cinematográficas de la obra de Edgar Allan Poe (uno de los referentes literarios de Vicente Muñoz), pero también el terror psicólogico y el miedo, puro y duro, a lo que nos puedan hacer. Por eso se incluyen algunas películas que, a priori, uno no esperaría encontrar aquí, como «La noche del cazador» o «¿Qué fue de Baby Jane» (dos de mis favoritas de todos los tiempos, dicho sea de paso), «Henry, retrato de un asesino», o la que, haciendo honor al título, más me ha erizado la piel a mí en los últimos años: la estremecedora «Martyrs».
Obvia Vicente los clásicos afamados que no necesitan presentación, pues el objetivo es dar a conocer las rarezas con las que él ha disfrutado, sin embargo no puede evitar incluir ciertos clásicos como «Psicosis», «El resplandor», «La semilla del Diablo» o «La matanza de Texas» por lo que han significado en su vida.
Sin ningún tipo de criba: mudo y sonoro, blanco y negro y technicolor, el Hollywood más fastuoso y las coproducciones europeas, la serie B, las superproducciones y los metrajes de corte indie... Todo se da la mano en este catálogo de 200 referencias llamado a ampliar, y mucho, la visión que de esta parcela del séptimo arte se tiene hoy en día.
Un libro que, tal y como yo he hecho, recomiendo leer lápiz en mano para ir señalando aquellos títulos que nos llamen la atención (presiento que se van a multiplicar mis visitas a la bibliotecas) y anotando nombres de directores de los que apenas sabía nada para poder indagar en sus obras más allá de las películas reseñadas aquí, como Roger Corman, Rafael Baladón o Mario Bava.
Ya había reseñado en este blog otras obras de este genial poeta y narrador («Regresiones», «Travesía») y hoy vuelvo a recomendar la lectura de uno de sus libros que, a su vez, es una interesante aproximación al autor a través de sus pasiones y sus fobias.

7 de febrero de 2019

"Regresiones", de Vicente Muñoz Álvarez

regresiones vicente munoz alvarez
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Lupercalia

SINOPSIS: 
Regresiones es para los que están y para los que ya no están. Incluso para los que ni estuvieron. Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver. Porque, lo bueno, que hubo mucho, son tatuajes en la piel. Unos son besos. Otros, cicatrices. Nunca se quitarán. Pero ahora aparecen en forma de páginas imperdibles y palabras de un francotirador que, lo dice, no quiere disparar a matar.

OPINIÓN:
No soy muy dado a repetir autor en poco tiempo. Sin embargo, muy poco después de terminar ‘Travesía’ me he visto empujado a abrir estas ‘Regresiones’ que he devorado en apenas un par de días y que, esto es lo mejor, me han gustado aún más que la primera obra mencionada. Aunque ‘gustado más’ quizá no sea la expresión exacta. Ambas obras me han parecido excelentes a nivel literario, pero en ‘Regresiones’ ha existido una suerte de identificación con el texto y su autor que han hecho la lectura aún más placentera.
Si en ‘Travesía’ el autor hablaba desde un punto, decíamos, congelado en su presente (aunque desde ahí se proyectara sobre cualquier otro momento), en ‘Regresiones’ nos brinda un viaje a través del tiempo, una asiento de ventanilla por el que vemos y vivimos su historia y sus recuerdos.
Así, y en orden cronológico, nos habla de colecciones de cromos, cómics y caserones abandonados, de míticos locales de su ciudad en los que casi he sentido que ponía los pies, como La Mandrágora o El Toisón, Lambretas, chupas de cuero y zapatos boogies (que también fue mi indumentaria oficial durante gran parte de mi vida), sus gustos literarios y musicales (los primeros discos de Gabinete Caligari y La Frontera, que a ambos nos marcaron, pero mientras él vivió sus lanzamientos yo los descubrí en posteriores reediciones), sus idolatrados Cardíacos, después su propia banda de Rock and Roll y una serie de publicaciones underground que condicionaron su vida hasta el punto de hacer sombra (y cubrir del todo, finalmente) una formación jurídica de la que jamás hizo uso.
Cierra el libro, bajo el título de ‘Ojo de pez’, un compendio de epílogos donde amigos del autor escriben sobre él, sobre cómo conocieron a Vicente, sus vivencias juntos y el recuerdo de aquellos años húmedos y oscuros en León.
No imagino a ningún amante del realismo sucio, del rock y de lo marginal que no vaya a disfrutar (y mucho) de esta obra que sin duda recomiendo.

12 de enero de 2019

"Travesía", de Vicente Muñoz Álvarez

travesia vicente munoz alvarez
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Chamán

SINOPSIS: 
Travesía no es un libro de viajes. Es un libro que narra el viaje de una vida, el de cualquier vida, el de la tuya o la mía. Y la del autor, por supuesto, con todo lo que de audaz tiene el acto de asomarse a uno mismo para dolerse y alborozarse, para comprenderse y malinterpretarse, para sorprenderse incluso al ver que la imagen que devuelve el espejo nada tiene que ver con el propio rostro. Desnudo frente al oleaje de la vida, asido al timón, nos muestra sus heridas de guerra, recuerdos de ese batallar contra una mar que es a la vez esperanza y perdición.

OPINIÓN:
En ‘Travesía’, Vicente Muñoz mira hacia el pasado, o hacia el mismo presente, desde un instante en el que el tiempo —pero no el movimiento— se detiene. Se pregunta el autor desde ese punto por el posible acierto, o no, en los caminos tomados, y por el ‘que hubiera sido si…’ de los caminos obviados. Respuestas que generan nuevas preguntas, y nuevas preguntas que, a su vez, que surgen dentro de las mismas respuestas.
Tiene un lugar destacado en este periplo literario (y literal, sentimos al autor en constante movimiento) la crisis. Una crisis de raíz económica que por inercia se acaba tornando social y personal: negocios que cierran, otros que sobreviven a duras penas después de años de lucha y la repercusión obvia de estos hechos en los afectados. Unas crisis que el autor vive de primera mano y de las que escapa al acabar cada campaña para refugiarse en sus paseos y la escritura.
Vive el autor con el constante anhelo de despertar en una época distinta a la que le ha tocado en suerte vivir, de alguien que usa la pasión como antídoto contra la apatía del rebaño, y la escritura (¿don o maldición?, se pregunta el autor constantemente) como herramienta de esta pasión.
‘Travesía’ es el diario, no necesariamente cronológico, de un alma desnortada que carga un pesado lastre, del niño que fue ‘el raro’ de la clase y lo sigue siendo ya cumplidos los 50, una edad, un umbral, tras el que esperaba encontrar cierta serenidad y armonía, pero se topa con la incertidumbre y el vértigo, vértigo que debe combatir con su propio equilibrio («cuando llegues a la cima de la montaña, sigue subiendo»). 
Una lectura muy recomendable, al igual que ‘Regresiones’, del mismo autor, de la que pronto hablaré también.
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