21 de septiembre de 2014

"La casa de las bellas durmientes", de Yasunari Kawabata

La casa de las bellas durmientes Yasunari Kawabata
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: María Martoccia
Editorial: Emecé

SINOPSIS:
"La casa de las bellas durmientes" sobresale en la obra de Yasunari Kawabata por su perfección formal. Comienza con la visita del viejo Eguchi a una casa secreta gobernada por una mujer ordinaria y práctica que, al final, como él mismo, revelará su esencia inhumana. En ese burdel, el protagonista, de sesenta y siete años, pasa varias noches junto a los cuerpos de jóvenes vírgenes narcotizadas. A la vez que admira el esplendor de las figuras dormidas, rememora su relación con las mujeres: su esposa, su madre, su amante, sus hijas…
Erotismo, lujuria masculina, vejez y violencia se entretejen en esta fulgurante novela breve que amalgama, como es típico en la obra del Premio Nobel de Literatura, motivos tradicionales de la estética japonesa con temas modernos en ambientes casi irreales. Magnífica pero profundamente perturbadora,
"La casa de las bellas durmientes" es una escalofriante meditación sobre la sexualidad y la muerte.

OPINIONES:
Me encantó esta novela. Las temáticas que aborda, la vejez, la soledad, la condición humana, la hombría, la femineidad, son abordadas de una forma poco usual. El protagonista paga por dormir con jóvenes vírgenes, y a través de ello, se disparan en su mente y en el relato escenas del pasado. Todas las mujeres de Eguchi, las decepciones, el placer fluyen a través del cristal de su vejez y de la proximidad de su muerte. Para esto las jóvenes son como "Budas secretos" ofrecen el perdón, la redención sin saberlo siquiera puesto que están profundamente narcotizadas y jamás sabrán con quien estuvieron durante la noche. El tono es bastante denso, algunas escenas son bastante escalofriantes, la tensión va subiendo de manera constante hasta el final inesperado. Me quedo con un extracto de la solapa de Yukio Mishima que lo define perfectamente: "La casa de las bellas durmientes es, con toda seguridad una obra maestra esotérica (...) Una obra de ésta naturaleza no es dominada por su transparencia o claridad sino por una opresión sofocante. En lugar de limpidez y pureza hallamos densidad; más que un mundo amplio y abierto, encontramos una habitación cerrada...". Excelente.

El autor nos transporta, de la mano del viejo Eguchi, a conocer la casa de las bellas durmientes, un lugar singular al que acuden ancianos para acostarse al lado de muchachas jóvenes que no despertarán. En sus visitas, el protagonista, de sesenta y siete años, deja libre su imaginación y pensamientos, y recuerda también pasajes de su vida relacionados con mujeres. Es una mezcla sensacional de belleza, sensualidad, erotismo, nostalgia, reflexiones sobre la vejez, la vida y la muerte. Una novela intimista, envolvente, tremendamente sencilla, pero brillante. El prólogo de la novela ("Velando su sueño, trémulo"), de Vargas Llosa, es también muy bueno.
Esther Rodríguez

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