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15 de junio de 2019

"Mujeres que compran flores", de Vanessa Montfort

mujeres que compran flores
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Plaza & Janés

SINOPSIS:
En un pequeño y céntrico barrio de la ciudad hay cinco mujeres que compran flores. Al principio ninguna lo hace para sí misma: una las compra para su amor secreto, otra para su despacho, la tercera para pintarlas, otra para sus clientas, la última... para un muerto. La última soy yo y ésta es mi historia.
Después de la pérdida de su pareja, Marina se da cuenta de que está totalmente perdida: había ocupado el asiento del copiloto durante demasiado tiempo. Buscando empezar de cero acepta un trabajo provisional en una curiosa floristería llamada El Jardín del Ángel. Allí conocerá a otras mujeres muy diferentes entre sí, pero que, como ella, se encuentran en una encrucijada vital con respecto a su trabajo, sus amantes, sus deseos o su familia. De la relación entre ellas y Olivia, la excéntrica y sabia dueña del local, surgirá una estrecha amistad de la que dependerá el nuevo rumbo que tomarán sus vidas.

Las mujeres que compran flores son:

Marina
Sufre el síndrome del copiloto: siempre ha dependido de que su pareja le marque el rumbo de su vida. Su flor es la violeta , que simboliza la humildad y la timidez, pero también la confianza en sí misma que debe ganarse.

Casandra
Padece el síndrome de la superwoman: antes que depender de nadie se aplicaría la eutanasia activa. Prioriza su éxito profesional sobre su vida personal, en el caso de tenerla. Su flor es la orquídea azul, símbolo del relax que le falta.

Gala
Representa el síndrome de Galatea: cree firmemente que la mujer tiene hoy todos los derechos. Todos salvo el de envejecer. Su flor es el lirio blanco, símbolo de una coquetería que no se marchita hasta morir.

Aurora
Encarna el síndrome de la bella sufriente: confunde el amor con la obsesión. Es decir, cuanto más dolor más enamorada se siente. Su flor es la caléndula, la flor de la pena. Pero también es símbolo de la crueldad que no se atreve a devolver, ni siquiera en pequeñas dosis, para defenderse.

Victoria
Una de esas mujeres que han decidido poder con todo -la mejor madre, la mejor trabajadora, la mejor hija-, o dicho de otro modo, las que tienen el síndrome de la omnipotente. Su flor es la del membrillo, la flor de la tentación. La tentación de romper con todo y liberarse.

Adictiva, divertida, romántica, honesta, "Mujeres que compran flores" es una emocionante novela sobre la amistad, una aventura cotidiana en busca de la independencia femenina, un épico viaje al centro de los sueños de la mujer contemporánea.

OPINIONES:
Fue la lectura de mayo de 2019 en el Club de Lectura.

En el mes de mayo del 2019, mes de las flores y de las madres, el libro escogido por aplastante mayoría para ser leído en forma conjunta en el Club de Lectura Literatura+1, fue MUJERES QUE COMPRAN FLORES de Vanessa Montfort.
La lectura comienza de forma muy atractiva porque Montfort adopta como vivaz protagonista paralela a la ciudad de Madrid, específicamente, al castizo Barrio de Las Letras y a la Plaza del Ángel, con detalladas y amorosas descripciones de lugares históricos y turísticos que aparentemente son reales; así como de teatros, cafés y restaurantes a los que hace propaganda gratuita ... 
Los sagrados huesos de Cervantes y Lope de Vega, acompañados ambos con histórica reverencia por la Cruz de Malta, también tienen su participación, su simpático y bufo homenaje ...
También pone a actuar como personajes secundarios a personalidades actuales de la vida real: pintor, editor, director de cine, escritora ... y a ella misma, la autora Vanessa Montfort quien hace su entrada triunfal en el Jardín del Ángel en un recurso de interacción de la ficción con la realidad muy a lo Woody Allen en película La Rosa Púrpura del Cairo y de Unamuno en la “nivola” Niebla.
… Me provocó intriga saber cómo iban a terminar las historias de las cinco mujeres ...
Sobre todo, me gustaron y me parecieron emocionantes los capítulos entreverados en las historias de las mujeres, de la solitaria odisea de liberación de la doliente viuda Marina en el velero Peter Pan por el Mediterráneo; destino: Tánger y el metafórico funeral acuático de las cenizas del difunto marido Óscar, cuyo fantasma no deja de aparecérsele durante los momentos tormentosos de la travesía. Ésa fue mi parte favorita y la considero bien lograda, escrita con gracia, realismo, fantasía y poesía ...
Esta novela, obra de una mujer, con protagonistas mujeres, simbólicamente escenificada en un jardín plantado donde fue un cementerio, el camposanto de un famoso y antiquísimo convento, funcionó como un refrescante oasis de frivolidad, muy apropiado para comentarios ligeros y graciosos, y para ilustraciones lindas y floridas ... al mismo tiempo que dio lugar a cuestionamientos bastante serios, interesantes y profundos (algunas veces retrospectivos, otras introspectivos) sobre el final del camino al que conduce el feminismo llevado a extremos, la paradoja de la esclavizante liberación femenina ... la soledad de la libertad … después de libros más densos y masculinos que hemos leído en el Club de Lectura de Literatura+1.
El dedo florido de la novela hurga en la llaga emocional del duelo, la dependencia psicológica, la baja autoestima, la soledad afectiva en aras del triunfo profesional, la maternidad, el matrimonio, la infidelidad, los padres y las madres, la violación, el adulterio, la homosexualidad, la transformación personal y la liberación espiritual, la entrega en adopción de un hijo y la concepción artificial fuera del matrimonio, y sobre todo, prolifera en la sororidad frente al amor y la sexualidad, y sus implicaciones en todos y cada uno de estos temas … decorados con diferentes clases de flores y sus significados.
Por éso, la obra me pareció como una caricatura de parábola, ... supuesta fábula, que intenta ser aleccionadora de cómo deben de vivir las mujeres feministas y liberadas en el siglo XXI, dejando totalmente a un lado sus intereses maternales y familiares ... con ejemplos de supuestos síndromes pseudo psicológicos ...
Y amenizada, para despertar interés, con toda clase de enrevesadas aventuras eróticas de un grupo de mujeres sexualmente promiscuas; unas adúlteras y otras lesbianas ... (sufrí un shock lector que me hizo abandonar la lectura por dos días); con caracteres muy estereotipados y bien dibujados, pero que llegan a ser cansones con sus cursis consignas repetitivas, sus clichés y su falta de moralidad.
La novela hace gala de una ramillete de sentencias, dichos y refranes enarbolados por el ángel jardinero o hada madrina ... defensora de la humanidad, que se burla de la autoridad ... un ser mágico que oficia de vestal o sibila etérea y difusa, envuelta en un aura de misterio ... proclamando un oráculo de mensajes libertarios, anárquicos y epicúreos, menospreciando el sagrado rol de la maternidad en el matrimonio y el papel fundamental de la familia en la sociedad ... (Para mis adentros pensaba que menos mal que las lectoras del club son personas adultas con criterio formado).
Creí que el libro estaba bien escrito, porque es ameno de leer ... tiene frases interesantes e ingeniosas ... salidas humorísticas; descripciones muy bien detalladas y agradables ... figuras poéticas y mucho simbolismo que interpretar ... que al principio causan muy buena impresión … al principio, antes de descubrir las incongruencias, cabos sueltos, improvisaciones, faltas de edición, errores ortográficos y un final precipitado.
En conclusión, aunque la novela Mujeres que Compran Flores me entretuvo y la disfruté, esta parodia de la vida femenina me parece exagerada y peligrosa si llega a caer en manos de jovencitas que no saben lo que es la vida y la puedan tomar en serio. He dicho...
Lucila Argüello

Es un libro que se puede leer fácilmente, pero que no me dejará un recuerdo imborrable.
Creo que la idea inicial no era mala y que simplemente no se aprovechó lo suficiente. Pareciera que Vanessa Montfort escribió como habla o piensa, sin mucho pensarlo ni corregirlo.
A mi parecer, escogió la facilidad, sin profundizar ciertos aspectos y siendo muy pesada en otros. Lleno de lugares comunes y estereotipos, me parece que el libro fue escrito para ser un éxito comercial sin más. 
Las mujeres son descritas como seres vulnerables, víctimas de su entorno.
Dos aspectos me molestaron bastante, la relación amorosa triangular de Cassandra y la aparición de la autora en su propio libro, culminación de la megalomanía para mí.
Si algo me gustó de este libro, fue la interacción que generó entre los miembros de este club.
Caroline Sakaël

A veces es complicado entender por qué queda una sensación de no me agrada o sí me gusta en algunas cosas, simplemente se siente. En mi caso esta lectura no me terminó de llenar y tal vez sea por la misma razón que en otras lecturas, no me gusta cómo se maneja a ciertos personajes y a pesar de que es entendible que debe haber variedad de personajes, mi problema es cuando los estandarizan a todos, en este caso a un grupo, a los hombres. Las protagonistas están claramente diseñadas aun entre sus conflictos internos, tienen variedad de personalidad, o sea son individuales e inclusive las secundarias lo son, pero con respecto a lo otro hay un gran detalle que no me deja de dar vueltas en la cabeza, ¿en realidad todos los hombres somos así? Ocultando nuestros miedos en “hacer lo correcto”, no lo creo, no es una defensa de género, más bien es una aclaración importante. Me parece entender, en esta obra, que la sociedad del patriarcado altera la vida y el camino de las mujeres nada más, algo que no es así, pues a los hombres también afecta y no me refiero a las vivencias únicamente, sino a los sentimientos. Es un tema que seguro tiene varios puntos de vista, pero que a su vez es importante tratarlo, porque yo estoy seguro que también hay “hombres que compran flores”.
No he tenido la oportunidad de leer otra obra de la autora y según he leído ella misma dice que esta historia marcó "un giro radical a su producción". No sé cuál sea ese giro, pero mi comentario va expresamente sobre la sensación que me dejó el libro de este mes, no sé si Vanessa Montfort, condujo así su relato por algún motivo, tan solo sé que yo me sentí triste al leer a personajes hombres, todos tan vacíos, miedosos (incluyendo al arqueólogo), me sentí triste por una razón fundamental: no me gusta los estereotipos de ninguna clase, de ninguna forma, por ningún motivo, eso solo lleva a justificaciones sin fundamentos para generar muchos conflictos u odios.
La obra la encontré vista con un solo lado del prismático, los hombres del relato todos engañaron y mintieron, se escondieron o fueron empujados a actuar. Eso para una obra podrá estar bien, aunque no guste a muchos (incluyéndome), pero se debe dejar claro, he aquí mi aclaración importante: que no todos los hombres actuamos ocultando miedos tras acciones aparentemente correctas, que terminan por no serlo, porque a muchos también nos gusta comprar flores para desahogarnos del abrumador deseo de ser feliz y no tener una receta para ello.
Milton Mantilla

3 de marzo de 2019

"El murmullo de las abejas", de Sofía Segovia

el murmullo de las abejas
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Lumen

SINOPSIS:
Érase una vez una saga familiar de terratenientes mexicanos y un niño rodeado de abejas. Con estos elementos Sofía Segovia ha creado una historia de amor por la tierra y del poder de la complicidad entre los seres humanos.
Una mañana cualquiera un hombre de avanzada edad toma un taxi en la ciudad de Monterrey rumbo a Linares, su ciudad natal. El viaje solo llevará unas horas, pero el viejo habla y no para, como si delante de él se desplegara todo su pasado. Así, el taxista y los lectores vamos a conocer la historia de una familia mexicana de terratenientes, los Morales Cortés, desde el principio del siglo XX hasta hoy.
De repente, en el fluir de las palabras, asoma el rostro amigo de un niño sabio que no puede hablar, pero oye lo que otros no saben o no quieren oír, y anda rodeado de abejas. Ellas son sus aliadas y las que sabrán guardar los secretos del caserón de Linares, un lugar donde viven mujeres hermosas y tercas y las naranjas tienen un sabor especial. Incluso la muerte es distinta en Linares, y el hombre lo sabe. Por eso viaja, habla, recuerda...
El murmullo de las abejas nos lleva a un mundo donde casi todo es posible si aceptamos que el cuerpo tiene más de cinco sentidos. Sofía Segovia nos invita a aguzar la vista, a estar atentos, para oler el aire, ver más allá de lo aparente y llegar a comprender lo que de verdad importa.

OPINIONES:
Fue la lectura de febrero de 2019 en el Club de Lectura.

Una novela tierna y con alitas que te hace volar de una época a otra entre capítulo y capítulo. Para esta lectura, más que esfuerzo mental, pienso que se requiere un corazón dispuesto a soñar, a creer en la fantasía, a emocionarse por cada uno de los personajes y por la historia en general.
Simonopio y Francisco hijo, son los personajes más entrañables para mí, no puedo decidirme por uno, pero sí me he quedado corta con la participación de Simonopio. Esperaba más, mis expectativas de encontrar magia eran altas. Sí hubo, pero no me fue suficiente.
En cuanto a Anselmo Espiricueta, "el malo" de la novela, ha hecho cosas malas pero pudo haber sido una persona de bien. No creo que su naturaleza haya sido mala, sino que las circunstancias de la vida lo hicieron resentido, y no encontraba otro camino para cumplir sus sueños que a través de lo que hizo. No lo justifico de ninguna manera, pero no lo odio. Se merece su castigo pero no deja por eso, de ser un pobre campesino renegado queriendo alcanzar un sueño. Un sueño difícil que fue ennegreciendo su corazón.
Algunas experiencias contadas por el viejito Francisco, me parecían interminables. Pero le tuve paciencia, como se la tuviera a mi abuelito.
El contexto histórico fue interesante, no ha sido denso y creo que la autora dejó a criterio de los lectores el hecho de querer saber o investigar más sobre esas fechas y acontecimientos.
El comienzo de la novela y el final son las partes más hermosas. Todavía sigo pensando en ese final... Y me he tomado un poco de libertad al imaginarlo más allá de la narración de la autora.
Para terminar, les comparto éstas palabras que Francisco envió a decir a sus nietos, pero que podemos pensar que también nos envió a decir a nosotros.
"Diles que caminen por la sombra. Que escuchen con los ojos, que vean con la piel y que sientan con los oídos, porque la vida nos habla a todos y sólo debemos saber y querer escucharla, verla, sentirla".
Yesica Pinto

Esta novela me resultó tan relajante desde el primer momento ...
Creo que tal vez el nombre me susurraba al oído una canción de cuna onomatopéyica, mientras me adormecía sorbiendo en mis labios la panacea universal de la miel ... envuelta en el delicado perfume de inmaculados azahares ... leyendo esta novela mi nombre se tornó Melisa.
Fue mi primer encuentro con la autora mexicana de esta mágica novela, Sofía Segovia, y he quedado prendada de su estilo real maravilloso.
En el relato suceden tragedias debido a la situación histórica ... revoluciones constantes ... gran inestabilidad política que dura varias generaciones.
También histórica es la narración de la epidemia de peste que fue parte de una pandemia mundial. Esta trágica relación tiene una anécdota tragicómica ... la del falso resucitado Lázaro y unas secuencias en lenguaje coloquial de clásico estilo cantinflesco muy humorísticas.
Pero qué ternura de estilo; qué amor tan grande destila, a la familia y a la tierra, con personajes tan entrañables como el de la nodriza de varias generaciones la Nana Reja...
El protagonista principal es un niño vidente con labio leporino llamado Simonopio, expósito debajo de un puente, salvado por sus hadas madrinas las abejas y la Nana Reja, cuya vida es narrada por su hermano de leche y miel Francisco Chico, quién será su intérprete, ya que Simonopio no puede hacerse entender con los sonidos que le salen de su paladar hendido.
Al desarrollarse el argumento se vislumbra la tragedia: afila sus colmillos la fiera Espiricueta... Ignorancia y superstición, ambición y envidia, maldad y vicio harán emerger su nagual o animal alter ego: El Coyote. Y así culminará el crimen y luego el mágico vuelo justiciero del enjambre que aguijoneará la venganza.
Luego sobreviene la separación - abandono de los hermanos de leche y miel, que volverán a verse únicamente al final del camino, cuando Francisco contará al conductor del taxi toda la historia, durante el viaje que lo lleva a reunirse con Simonopio.
Y el ocaso de la historia de estos hermanos de leche y miel, es tan apacible y dulce como su alborada.
Lucila Argüello

Una lectura tierna, hermosa, a veces lenta, como la vida en el campo, como la vida de un niño pequeño, para quien cualquier plazo se vuelve eterno, como la vida que se le escapa a un cuerpo envejecido.
Esta historia, a pesar de contar ciertos hechos trágicos, tendrá para mí y para siempre, un sabor y olor dulce a miel, a Simonopio. Este niño tan tierno, extrasensorial, se ganó para siempre mi cariño incondicional. No puedo pensar en su dolor debido a la partida de Francisco “ya en seco” sin que se me llenen los ojos de lágrimas.
Lloré desde el inicio del paseo del cumpleaños número siete de Francisco chico. Tal Somonopio saliendo de su piedra, me hubiera gustado gritarles a los Franciscos, padre y chico, que no fueran a visitar las tierras del coyote. Se presiente, desde el inicio de este recorrido, un final trágico.
El coyote representa todo lo que uno puede aborrecer en la vida: la locura, la codicia, la maldad, el resentimiento, la falta de sentido común y los celos. Se mereció su final, porque nada justifica tanta cobardía, a pesar de la dureza de la vida. Cada quien puede escoger vivir resentido con ella, con todos, o vivir agradeciendo cada amanecer.
Los pensamientos de Francisco padre al morir, su lenta agonía, su inmenso amor por su familia, son terriblemente hermosos y dolorosos. 
Los llamados y lamentos silenciosos de Beatriz por su Francisco chico perdido, sentada a la par del féretro de su Francisco asesinado, su lenta caída en el infierno, son sumamente reales y desgarradores.
En fin, esta historia de amor inmenso de Somonopio por su familia adoptiva y sobre todo, por su hermano, me conmovió muchísimo.
Sin embargo, ¡qué sentimiento de desperdicio!
Caroline Sakaël

3 de abril de 2018

"Como agua para chocolate", de Laura Esquivel

Como agua para chocolate Laura Esquivel
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Debolsillo

SINOPSIS:
«Y así como un poeta juega con las palabras, así ella jugaba a su antojo con los ingredientes y con las cantidades, obteniendo resultados fenomenales.»
No siempre tenemos a mano los ingredientes de la felicidad. Tita lo había aprendido desde pequeña, cuando crecía en la cocina con Nacha y se le negaba toda posibilidad de vida propia desde su nacimiento. Pero lo que también aprendió Tita es que los ingredientes no son lo más importante para cocinar un buen plato, sino todo el amor con que seas capaz de hacerlo.
Pero Tita se dio cuenta de que sus platos no solo tenían el poder de deslumbrar por sus sabores y texturas. Su tristeza, su alegría, su deseo o su dolor a la hora de prepararlos se contagiaban irremediablemente a todo aquel que los probaba.
A través de esta alegoría que vincula con maestría los sentimientos y los elementos culinarios, Laura Esquivel conquistó el parnaso de la literatura, construyendo un relato que se asienta en la tradición del realismo mágico, se recrea en la cultura mexicana y que traspasa todo lo anterior para convertirse en una novela universal, una parte del imaginario colectivo, un clásico. 

OPINIONES:
Fue la lectura de marzo de 2018 en el Club de Lectura.

Como lo indiqué cuando hice la presentación de mi propuesta, si tuviera que definir esta novela, diría que es extremadamente sensual.
A pesar de ser un libro, logra estremecer nuestros cinco sentidos.
Es una historia triste y uno pasa riéndose.
Es una novela muy mexicana y muy internacional. Cada pueblo tiene leyendas parecidas.
Es ligera y profunda.
Es sencilla en su lectura y lleva su tiempo digerirla.
Es femenina y fuerte.
Es un himno al amor y a su más sencilla expresión: compartir mediante la comida.
Los protagonistas son muy originales, sus caracteres son a la vez tan exagerados y tan bien planteados que la autora logra llevarnos a unos sentimientos extremos hacia cada uno.
Una inmensa ternura para nuestra adorable Tita, que pese a su carácter independiente y único, sufre las consecuencias de unas tradiciones generalizadas o no, muy inherentes a unas familias pudientes de la época, y vivirá toda su vida las consecuencias de las decisiones de los demás. Y aun así, uno siente que ha logrado conocer la felicidad, gracias esencialmente a Nacha, y su inmenso cariño, la que la alimentó, la crió, le enseñó todo lo que sabía, le regaló el “cinito” de su sueldo. Gracias a Gertrudis, envuelta en olor a rosa, que le enseña el valor y el respeto hacia sí mismo y sus deseos. John, el hombre más desinteresado, gentil y amoroso de la Tierra. Chencha, autentica y a la vez mentirosa por necesidad, quien vuelve a Tita a la vida con su caldo de colita de res. Rosaura, víctima de las circunstancias y del mal ejemplo de su madre. Roberto, el bebé sacrificado por su abuela en el templo del egoísmo y la maldad. Esperanza, la pequeña que logra hacer renacer el amor más puro en Tita. Pedro, cuyo amor destructivo llevará a un final trágico.
Y por fin, Mamá Elena, cuya dureza es casi incomprensible, y en ningún caso justificable, ya que su amor imposible no disculpa su comportamiento futuro hacia Tita, ni pasado con Nacha, todo lo contrario. Uno de los personajes más despreciados de la literatura, sin lugar a duda.
Me le regaló una persona muy importante, me encantó y lo quise compartir con todos ustedes, como si fuese un suculento plato de Tita, con el cual se comparte entre amigos y nos deja satisfechos y con una sonrisa en los labios para el resto del día. Por lo diversos comentarios, creo que quedaron saciados…
Un libro para devorar, de principio a fin…
Caroline Sakaël


Este es un libro que da placer leerlo. Es una novela pero también un poema.
Una leyenda que tiene tanta sensualidad a flor de página, tanto sabor pasional, tantos olores evocadores... y sin embargo, contiene argumento... una historia de amor, una parábola de intrigas y traiciones... al mismo tiempo que es una exótica muestra de realismo mágico con mucha magia y bastante realismo.
Tradiciones familiares que implican el sacrificio cruel e injusto de la juventud de una hija... en carne viva resaltan la opresión de mujeres por otras mujeres y el despectivo machismo del protagonista anti-héroe varón, el odioso Pedro; una sociedad patriarcal y primitiva y una familia con una matriarca inmisericorde, que también fue víctima y ahora es victimaria, presa de sus traumas hasta mas allá de la muerte.
Toda la historia salpimentada con el colorido costumbrismo del escenario y el sabroso lenguaje coloquial, que agregan encanto a la trama, sin olvidar los matices históricos que decoran la acción.
No faltan escenas de un cálido y tierno erotismo, estallidos de amor explosivo y sensual.
Toda la historia está condimentada con una cantidad de sabores culinarios exquisitos, delicados... amorosos platillos de una inesperada sofisticación y complicada laboriosidad que incluyen las recetas detalladas paso por paso.
Muy original la presentación de la obra, dividida en capítulos que son a la vez meses y recetas. Aunque corta, la novela resulta muy bien escrita; narrada en tercera persona y construida con estilo: tiene sus elementos de introducción, desarrollo del argumento con varios sucesos importantes, todos muy inesperados, añadiendo el factor sorpresa al interés del lector. Las ricas descripciones estimulan la imaginación y los personajes están excelentemente redondeados.
El sorpresivo final es una hábil maniobra de la escritora que usa una vez más el giro en redondo varias veces, sazonado con una nueva dosis de realismo mágico y fantasía.
En fin, una delicatessen literaria, un bocado exquisito.
¡Sabrosa, sentida y original!
Lucila Argüello

"Como agua para chocolate" es uno de mis libros favoritos. Laura Esquivel nos lleva por una historia de amor, un amor que tiene que ser reprimido, callado, contenido. Un amor que no pudo desafiar la autoridad y el respeto que se tenía en ese tiempo a las órdenes de los padres, a pesar de no ser justas.
La figura de mamá Elena, esa mujer tan fuerte y tan autoritaria es la que da todo el mundo a esta historia. Debido a su “tradición familiar”, Tita al ser la menor, está destinada a cuidar de ella sin poder casarse y tener familia ya que solo debe cuidar de su madre hasta que muera. Es así como el amor entre Pedro y Tita debe ser relegado y el se casa con la hermana de la mujer que ama para estar cerca de ella.
Rosaura, la mayor, se casa con un hombre que no la ama y así cumple la voluntad de su madre.
Gertrudis, la mediana, es la única que llevada por una pasión descontrolada, sale de la casa materna y mamá Elena la considera muerta a pesar de ser su consentida sin decirlo jamás. 
Entre recetas de cocina nos enteramos de la vida de los personajes, de las emociones que Tita deja en cada platillo y provocan reacciones en quien los come. Vemos cómo va creciendo una pasión tan fuerte que termina en una explosión que abrasa con todo pero que llena de felicidad a Pedro y Tita al poder estar juntos por fin, sin nada que lamentar, después de muchos años.
Gladys Fernanda Natera Sánchez

17 de septiembre de 2017

"El cuento de la criada", de Margaret Atwood

El cuento de la criada Margaret Atwood
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Elsa Mateo Blanco 
Editorial: Salamandra

SINOPSIS: 
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa. 

OPINIONES: 
Fue la lectura de abril de 2018 en el Club de Lectura.

He leído “El cuento de la criada” una novela que la escritora Margaret Atwood publicó en 1985, pero que se puso de moda al estrenarse este año en televisión una serie basada en la misma.
Se trata de una distopía narrada en primera persona por la protagonista, un personaje un tanto opaco, con quien no he sentido ninguna empatía; en realidad, no he sentido empatía con ninguno de los escasos personajes que pululan por la trama; una historia con tintes políticos y cierta crítica social, a la que también hay quien tilda de feminista, que no ha conseguido engancharme en absoluto. 
En una época indefinida y en medio de un ambiente claustrofóbico y gris, se desarrolla una trama inverosímil (incluso para una distopía) en la que los escasos y poco interesantes personajes, incluida la protagonista, están despersonalizados al igual que la propia historia, que adolece de concreción, de definición y de diálogos inteligentes, por lo que la novela en general me ha resultado absurda y no me ha gustado nada. 
Yolanda Castilla Galdos

Es la primera novela que leo de Margaret Atwood. En ella se recrea un estado totalitario y represivo que controla cualquier aspecto de la sociedad, y en el que los derechos están muy limitados, especialmente los de las mujeres. La autora describe la vida de las “criadas”, mujeres fértiles apreciadas únicamente por su capacidad reproductora. El texto se centra y está narrado en primera persona por la protagonista, una de estas criadas –en mi opinión bien podrían ser llamadas siervas o esclavas–, a la que conocemos como Defred. 
En buena parte del libro la narración es descriptiva, algo necesario para situarnos en el contexto. Se intercalan, en el día a día que vive la protagonista, sus reflexiones y recuerdos del pasado, lo que hace que poco a poco empatices con ella y quieras saber más. 
Personalmente me ha interesado leer cómo casi de la noche a la mañana desaparece un tipo de estado, no ideal pero en el que se presupone que existe cierta libertad, y se impone un totalitarismo en el que las libertades son casi inexistentes. También me parece interesante el concepto de “ficción especulativa” que usa la autora para catalogar su novela, en el que incluye su intención de no escribir ciencia ficción pura, sino que todo lo que aparezca en ella haya sucedido ya de algún modo en la historia. En ese sentido creo que es una distopía verosímil y factible, lo que hace reflexionar al lector profundamente –al menos ese ha sido mi caso–. Destacaría asimismo la atmósfera asfixiante que se logra y el epílogo final, absolutamente genial.
En resumen, diría que es una historia dura –espeluznante por momentos– pero fácil de leer y bien construida. Como lectura es adictiva, amena y muy recomendable. Me ha gustado mucho. 
Esther Rodríguez

Me gustó mucho, pero entiendo que la obra pueda no ser del agrado de todos.
Si bien es cierto que el libro aborda puntos que podrían considerarse como lugares comunes, como el servilismo, la depravación, el fanatismo, el sobre consumo y la contaminación, tenemos que recordarnos que se escribió en 1985, y que nada ha cambiado, al contrario.
Los peligrosos están cada vez más cerca.
Como la mayoría de las distopías que he leído, tiene una visión poco optimista del género humano y nos advierte sobre nuestras propias debilidades.
“La humanidad es muy adaptable, decía mi madre. Es realmente sorprendente la cantidad de cosas a las que puede acostumbrarse la gente siempre que exista alguna compensación” (cap 40). 
El carácter esencial de la obra, que lo repito, para mí, tendría que ser de lectura imprescindible en colegios, es obligarnos a observar nuestro propio reflejo y nuestra propia pasividad hacia los eventos que vivimos. 
Caemos en cierto letargo, las peores exacciones se vuelven banales, el noticiero cada día nos inunda de noticias alarmantes y solo unas cuantas Moira se elevan para protestar en el nombre de todos.
El final de la novela podría dejarnos perplejos si no fuese por este magnífico epílogo que nos da esperanza sobre el futuro de la población de Gilead. Además, cada lector es libre de imaginar cual fue la suerte de Defred al salir de allí. Cada quien puede decidir si se reunió con Luke, si logró reunirse con su hija, si fue feliz, si volvió a reorganizar su vida después de tanto traumas, si su cuento sirvió para acabar con este régimen de infamia.
La autora no nos da ninguna respuesta, solo nos permite cuestionarnos. 
Caroline Sakaël

A pesar de que las distopías no entran en el campo de mis preferencias pues bastante tengo con la irracionalidad que destila la prensa a diario, sí que me ha valido la pena acercarme a la obra de tan excelente escritora.
Sé que el posible rechazo a su lectura viene originado por la crudeza de la situación narrada la cual NO percibimos del todo como IRREAL pues olfateamos en los vientos del presente que estas situaciones de poder teocrático y totalitario van manifestándose en nuestras democracias a pasos agigantados. También sucede y ha sucedido en otros países, aunque con otros disfraces, sin olvidar que el libro está inspirado, según confesión propia, en el régimen de la República Democrática Alemana de aquellos días.
Lo primero que me llamó la atención es la precisión de la autora en torno al término FEMINISTA en la edición de 2017: "¿El cuento de la criada es una novela feminista? Si eso quiere decir un tratado ideológico en el que todas las mujeres y/o están victimizadas en tal medida que han perdido la capacidad de elegir moralmente, NO. Si quiere decir una novela en la que las mujeres son seres humanos—con toda la variedad de personalidades y comportamientos que eso implica- y además son interesantes e importantes y lo que les ocurre es crucial para el asunto, la estructura y la trama del libro… Entonces SÍ. En este sentido, muchos libros son feministas”.
Pero SÍ hay que reconocer que esta obra es la primera distopía escrita por una mujer con una protagonista femenina cuyo cometido en la nueva sociedad se verá limitado a una sola actividad: LA REPRODUCCIÓN. Esta nueva sociedad es CONSECUENCIA de una serie de situaciones extremas que afectaron a la supervivencia del ser humano (baja natalidad, desastre nuclear, destrucción de recursos), al contrario de otras utopías en las que no hay referencias a las formas de vida de tiempos anteriores.
Observo en la novela tres momentos: el primero, a partir de un yo narrativo, DESCRIBE el gélido mundo que le rodea en donde ella es una presencia fantasmal absorbida por las rígidas leyes de su entorno cuya función es la anulación -en su caso y en la de sus iguales- de las múltiples facetas que en la sociedad podemos desempeñar, y su sometimiento a un único significado y propósito: el de anónimas reproductoras. Este vacío empieza pronto a ser contrarrestado por los recuerdos de su pasado que aunque no ideal era “su vida”. La alternancia entre el pasado tan cercano y el asfixiante y aterrador presente es lo que hace que me resulte tan estremecedora la novela.
En el segundo, asistimos a la parte ACTIVA de la narración: las grietas del mundo de Gilead por obra y gracia de la corrupción salen a la luz. Esta luz alumbrará la esperanza de Defred cuyo cuerpo (mínima imagen devuelta al principio en los espejos por los que pasa y máxima al final) e identidad se irán manifestando en sus relaciones con el comandante y su subordinado hasta desembocar en el terrible espectáculo de la escena final previa a su huida. Se le ha reprochado a la autora la escasez de acción a lo largo de la novela y recuerdo haber leído el deseo de la propia Atwood de mantener cierto distanciamiento del lector, a fin de que no se produzca “la suspensión de la incredulidad” y tenga un efecto admonitorio: NOS PUEDE SUCEDER…
La tercera parte: MI DESPERTAR... Tengo la impresión de haber estado flotando dentro de una burbuja en donde la tensión lectora ascendía y ascendía sin freno. Y de pronto caí, como Faetón, en las brumas de la investigación de la historia que acabo de leer. ¿Quién?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por qué? son los interrogantes que se plantean estos investigadores de excéntricos nombres en torno a unas cintas magnetofónicas "un acto de esperanza" según Atwood encontradas por azar y sin un orden establecido... Pero omitiendo las irónicas observaciones de la autora en torno a la loable labor de la investigación lo que queda es el reconocimiento de que tanto en el momento de su escritura como en el nuestro de 2018 laten a veces larvados los elementos para una marcha atrás de la humanidad... Y por terminar de una manera positiva me sumo a la categoría de "antipredicción" con la que califica la autora su obra pues "si este futuro se puede describir de manera detallada, tal vez no llegue a ocurrir". AMÉN. 
Ana Ballester

Se ha hablado mucho últimamente de “El cuento de la criada”, obra publicada en 1985 pero de actualidad por su exitosa adaptación televisiva. Llevo tiempo queriendo adentrarme en esta lectura y al fin le ha llegado el turno.
Defred es la protagonista, y es criada en la República de Gilead. Pero no una criada de las que nos vienen a la mente, en Gilead las criadas tienen una función diferente: menstruar, ser fértiles, reproducirse. Si no, no son útiles. Y podrían acabar en las Colonias realizando tareas ignominiosas. Y sí, hay funciones aún más horribles que ser víctima de asépticas violaciones a fin de quedar embarazada.
“El cuento de la criada” es una suerte de registro de la experiencia de su protagonista y, naturalmente, está escrito en primera persona. Se trata de una obra de carácter distópico, en la que se han reducido las libertades al mínimo y las mujeres fértiles viven recluidas, silenciadas, deshumanizadas. Son meros recipientes cuya función es gestar hijos para otras personas.
Las distopías, que plantean esa ficción oscura y angustiosa, abren una vía de reflexión sobre nuestra realidad actual. Leyendo “El cuento de la criada” cruzaron mi mente cuestiones como la pujanza de los vientres de alquiler y las cuestiones éticas al respecto.
Una lectura inteligente, crítica, sagaz, desasosegante. En síntesis, imprescindible. 
Ana Rayas
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