12 de diciembre de 2016

"La Alexíada", de Ana Comnena

La Alexíada Ana Comnena
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Ático de los Libros

SINOPSIS:
Un apasionante retrato del Imperio Bizantino de la mano de la primera gran historiadora
La Alexíada es una de las grandes joyas de la literatura universal escrita hacia 1148 por la primera gran mujer historiadora, Ana Comnena (1083-1153). La obra relata la épica carrera política y las turbulentas campañas de su padre, el emperador Alejo I Comneno, y es una de las principales fuentes de información sobre la Primera Cruzada y sobre la institución de la caballería medieval.
Narrada con un estilo directo y elegante que inspiraría a sir Walter Scott, la autora nos regala un vívido y dramático retrato de las aventuras militares y políticas del Imperio Bizantino durante los siglos XI y XII que sigue fascinando todavía hoy. Una cautivadora historia repleta de poder, intrigas, asesinatos, conspiraciones cortesanas y herejías.
Emilio Díaz Rolando, doctor en Filología Clásica, ha revisado su célebre traducción, ganadora del Premio Nacional de Traducción, y ha escrito un nuevo aparato crítico y una nueva introducción que aportan contexto histórico a la narración de Ana Comnena y aumentan el disfrute de su lectura.

OPINIÓN: 
Todo el mundo tiene una pierna más corta que otra, como es bien sabido. Los historiadores también, todos cojean. Sobre el final del imperio romano hay dos corrientes. Una, carlomagnista, podríamos decir, considera que Roma acaba en el siglo V y es recuperada, en cierto modo, por el imperio carolingio; para esta escuela, Bizancio es una cosa oriental, extravagante y divagante. Otra cree que el imperio continúa en Constantinopla, Bizancio, y que Roma pervive hasta 1453.
La historiadora Ana Comnena tiene razones para no ser equidistante en este asunto. Vive entre 1083 y 1153, hija de Alejo I, emperador de los romanos, porfirogénta y primogénita del basileus. En este libro nos cuenta el reinado de su padre, 1081-1118, acosado por todos los puntos cardinales en un imperio muy reducido territorialmente, sobreviviente milagroso.
Relato fascinante. El mejor ejemplo de lo distinto del punto de vista de Ana respecto al occidental, no hablemos del musulmán, es su horror por las cruzadas. Se asombra escandalizada de que un obispo, el Papa, pueda incitar a la guerra; no comprende la existencia de monjes soldados entre los occidentales, a los que llama bárbaros, como a escitas o turcos. Cree que los religiosos deben ocuparse de lo espiritual, que la política y la guerra pertenecen a los laicos.
Edición correcta de una traducción prestigiosa, introducción y notas oportunas. 630 páginas de lectura estupenda. Enhorabuena a Ático de los libros por esta edición de 2016, noviembre
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Luis Miguel Sotillo Castro

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