23 de diciembre de 2019

"La casa de los veinte mil libros", de Sasha Abramsky

la casa de los veinte mil libros
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Ángeles de los Santos
Editorial: Periférica

SINOPSIS:
Durante décadas, Chimen Abramsky y su esposa, Miriam, organizaron encuentros épicos en su fascinante casa llena de libros, y reunieron a muchos de los grandes intelectuales de la época, de Eric Hobsbawm a Isaiah Berlin.
Hijo ateo de uno de los rabinos más importantes del siglo, Chimen nació en 1916 cerca de Minsk y pasó sus primeros años de adolescencia en Moscú; luego emigró a Londres, donde descubrió los escritos de Karl Marx. Asistió brevemente a la Universidad Hebrea de Jerusalén, hasta que la Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios. De regreso en Inglaterra, se casó, y durante muchos años él y Miriam se ocuparon de una respetada librería judía en el East End de Londres. Cuando los nazis invadieron Rusia en junio de 1941, Chimen se unió al Partido Comunista, convirtiéndose en una figura destacada del Comité Nacional judío. Fue miembro del mismo hasta 1958, cuando, sorprendentemente, un día por fin reconoció los crímenes cometidos por Stalin. En la madurez, Chimen se reinventó a sí mismo una vez más, en esta ocasión como pensador liberal, humanista, profesor universitario y experto en manuscritos de la casa de subastas Sotheby’s.
Su nieto, el periodista Sasha Abramsky, recrea en estas fascinantes páginas un mundo perdido, dando vida a la gente, a los libros y a las ideas que llenaban la casa de sus abuelos, combinando cuatro tipos de historia (la familiar, la política, la judía y la literaria) en un magnífico y absorbente texto.

OPINIÓN:
Acabo de terminar de leer LA CASA DE LOS VEINTE MIL LIBROS. Ha sido una experiencia inolvidable y un hermoso cierre lector con el que concluir este año. SASHA ABRAMSKY con singular maestría ha rendido un emocionado homenaje a sus abuelos:
-A MIRIAM, “Mimí”, su abuela, por ser la compañera y amiga de tan extraordinario personaje y anfitriona generosa de todo aquel que tuvo la suerte de acercarse a LA CASA DE LOS VEINTE MIL LIBROS para departir con CHIMEN y demás visitantes. Para comprender la magnitud del personaje nos dice el autor “Dudo que nadie intentara nunca calcular cuántos invitados llegaron a HILLWAY 5 (la dirección de la casa) a lo largo de los años, aunque habría sido un interesante proyecto escolar de matemáticas. Desde luego fueron miles, probablemente decenas de miles. Es perfectamente posible que el número de personas para las que Mimi cocinó durante décadas rivalizara con el número de libros que Chimen acumuló.”
-A CHIMÉN, su abuelo, descendiente de una ilustre saga rabínica, por la pasión sobre la que cabalgó a través del laberinto político, social y religioso que lo llevaron al estudio de la ideología marxista, su adhesión y posterior repudio del comunismo en los años cincuenta, y su rescate de todo material de procedencia judaica en donde sufrió el mayor de los expolios: la Europa del este.
Llegó a ser uno de los mayores expertos bibliográficos del mundo (lo llamaban para las tasaciones de trabajar durante un tiempo como asesor de la casa de subastas SOTHEBY'S) al tiempo que rastreó y adquirió innumerables libros y documentos, algunos de incalculable valor, que fue atesorando en su domicilio de HILLWAY 5.
“Era, sin duda, una EMPRESA INTELECTUAL GRANDIOSA, tanto una biblioteca de investigación a la que Chimen recurría cuando se documentaba para sus ensayos y libros, como una OBRA DE AMOR, DE RESPETO AL PASADO en la que se preservaban la memoria y las ideas de hombres y mujeres muertos tiempo atrás, sus mundos, tan perdidos como sus voces, sus sonrisas, sus cuerpos. En el interior de HILLWAY uno podía embarcarse en viajes a ese pasado, y ver a los revolucionarios de 1848 tomar las calles de Viena, Berlín o Londres; contemplar a los comuneros de París en las barricadas; visitar a los revolucionarios rusos de Petrogrado en octubre de 1917”...
Fue tanta su sabiduría que sin estudios universitarios fue nombrado profesor y nos cuenta Abramsky que “El 25 de abril de 1975, a la edad de cincuenta y ocho años, Chimen dio su conferencia inaugural como Goldsmid Professor.” Y añade: “Cuatro décadas después de aquella conferencia de Chimen, puedo imaginar lo que debió de ser estar allí de pie, en un gran escenario, un hombre muy pequeño, con cerca de sesenta años de edad, disfrutando del aplauso que se iba convirtiendo en un crescendo a su alrededor. Me lo imagino mirando a Mimi, con las lágrimas empezando a brotar. Lo imagino mirando a mi padre, Jack, y a mi madre, Lenore; a mi tía Jenny; a mis primos; y a un mar de eminencias del mundo académico y del judaísmo británico. Y en mi mente lo oigo, oigo su maravilloso acento, lo oigo pronunciar las palabras: «No soy más que un hombre pequeño, pero sé algo de historia».”
-También HE ADMIRADO a su nieto SASHA ABRAMSKY por haber sabido llevar a buen puerto una empresa hercúlea (tal y como describe al final del libro) y dar forma desde diferentes puntos de vista, familiar, político, religioso y literario, todo un retablo en el que brillan el amor a las ideas. la complicidad intelectual y la admiración, todo ello escrito de una manera sencilla pero de apasionante e inefable lectura.
¡Magnífico!
Ana Ballester

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