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24 de abril de 2019

"Una granja en las Green Mountains", de Alice Herdan-Zuckmayer

una granja en las green mountains
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Richard Gross
Editorial: Periférica

SINOPSIS: 
Una granja en las Green Mountains fue publicada por la mítica editorial Fischer en 1949 y enseguida se convirtió en un éxito de crítica y ventas en Alemania. Desde entonces se edita regularmente. En 2017, su traducción al inglés (existían otras ediciones anteriores en ese idioma) fue publicada por la prestigiosa colección literaria de The New York Review of Books
La historia de los Zuckmayer es tanto la historia de una parte de la Europa del siglo XX como un retrato, en primera persona, de la vida (de la supervivencia) de una familia en medio de la naturaleza y el mundo agrícola. 
En pleno ascenso del nazismo, Carl Zuckmayer se había convertido en Alemania en un conocido dramaturgo y guionista; era amigo de Bertolt Brecht, Stefan Zweig, Alma Mahler, frecuentaba a Marlene Dietrich y otras estrellas de la época… Hasta que él y su familia tuvieron que huir de su país, para instalarse, finalmente, en una granja de Vermont, Estados Unidos, donde la nieve los aislaba durante seis meses al año. De los cabarets berlineses al cuidado de patos, gansos y gallinas; de los estrenos teatrales a la vida entre cabras, cerdos y osos, estas páginas edificantes (nunca mejor dicho) hablan más del estiércol, de la luna entre las cumbres o de las ratas invasoras que del glamour de entreguerras. Sin embargo, el anhelo de cultura es tan importante en ellas como el anhelo de cultivo: la etimología, tan vecina, de ambas palabras huye, como ha dicho la crítica norteamericana, de cierto «hedonismo asocial naturalista» para hablarnos con la azada en la mano, con los pies bien hundidos en la tierra. En el barro. 

OPINIÓN:

A modo de crónica, nos encontramos ante el periplo de la familia Zuckmayer, que con la llegada de Hitler al poder fue expatriada de Alemania y Austria, y tras pasar por Suiza emigró finalmente a América en 1939. En el libro se describen los siete años que pasaron en tierras estadounidenses.
Como el título del libro ya nos sugiere, uno de los aspectos que más llama la atención es el cambio radical de vida que comportó para ellos el exilio. Empezando absolutamente de cero, un matrimonio que en Europa se movía en un ambiente eminentemente intelectual −Carl Zuckmayer era un exitoso dramaturgo− acabó montando una granja solitaria en el pueblo de Barnard, en el estado de Vermont.
Escrito de manera ordenada, cada capítulo se centra en un tema concreto, probablemente según la importancia que este tuviera para la autora en su día a día. En ese sentido hay muchas páginas dedicadas a los animales, leemos sobre los cuidados de gallinas, patos y gansos, a la vez que somos testigos de la invasión de las ratas, o la excelente labor del USDA −departamento de agricultura− asesorando a los granjeros. No menos interesante es leer sobre las condiciones climáticas extremas del invierno, en que quedaban aislados a menos de cuarenta y cinco grados bajo cero, o la excursión que implicaba la visita a la Biblioteca y la historia y funcionamiento de la misma. Uno de los capítulos que más me ha gustado es el que versa sobre el teléfono y el curioso sistema colectivo de compartir línea con otros usuarios. Lo cierto es que el contenido que abarca el libro es mucho más amplio, sin perder interés en ningún momento.
A pesar de que los imponderables y contingencias por los que pasaron los Zuckmayer fueron muchos, la autora es objetiva y natural en su narración; no es muy expresiva en cuanto a sentimientos ni se autocompadece, al contrario, transmite una filosofía de vida positiva, de disfrutar lo que se tiene en cada momento; de hecho se mantiene un tono de humor en anécdotas y situaciones descritas a lo largo de las páginas que hacen la lectura muy amena.
Tampoco sería justo decir que todo fueron dificultades, al contrario, se destacan también aspectos positivos que les sorprendieron del país y de sus gentes. La parte final, que tiene un tono algo más melancólico, describe el retorno a Europa y lo que se encontraron a su vuelta.
En conjunto es una lectura sencilla, interesante y entretenida; un testimonio autobiográfico que he disfrutado mucho y que me parece muy recomendable.
Esther Rodríguez

18 de octubre de 2018

"El vestido azul", de Michèle Desbordes

El vestido azul Michèle Desbordes
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: David M. Copé
Editorial: Periférica

SINOPSIS:
Conocemos a Camille Claudel, sobre todo, como la amante del también escultor Auguste Rodin. Desde siempre, el papel de las mujeres que intentaron desarrollar su trabajo cerca de hombres de gran proyección ha sido secundario, ha sido una sombra. De este modo es como la autora de esta extraordinaria novela, Michèle Desbordes, intenta rescatar a Camille de su fantasmal condición. Recrea con una poética libre de sentimentalismos la historia de la joven Camille, una sombra en la vida de todos, una extravagante, una exaltada, arrebatada por la vida, por el arte y por el amor que no consiguió nunca ser visible para quienes la conocieron. Un fantasma delicado, bellísimo, sutil, cuya potencia emocional la apartó enseguida de las convencionales sensibilidades que la rodeaban. Ni su familia, ni su querido hermano, ni su amante, ni su entorno… nadie consiguió «verla», nadie supo entenderla; nadie, podemos concluir, estuvo a la altura de sus circunstancias. Encerrada, para librarse de su incómoda tristeza, en un manicomio durante décadas, Camille Claudel ha sido una de las grandes preteridas del mundo del arte. Por suerte, este libro no vuelve a narrar sólo la consabida historia del tormentoso amor, sino que indaga, literaria y emocionalmente, en los interiores del alma femenina, de un alma arrastrada por la belleza, de un alma despojada de toda esperanza y aun así llena de esperanza. Pasado y presente se mezclan, con una prosa portentosa y unas descripciones bellísimas, en esta novela que cuenta también una época (finales del siglo XIX y comienzos del XX) y una vida de manera ejemplar. No es la enfermedad de Camille, esa locura de amor, ni el estudio del entorno familiar, lo que interesan a Desbordes, sino lo que no había sido dicho hasta ahora… No hay anécdota o juicio en su novela. Con esta historia ferviente, el lenguaje alcanza la excelencia para contarnos la tragedia «serena» de habitar los límites de uno mismo. No cabe decirlo de otro modo: un libro poderoso.

OPINIÓN:
Escogí esta lectura por la curiosidad que me despertaba el hecho de leer sobre una mujer artista poco conocida, cuya existencia pasó gran parte en las sombras, siendo la musa y trabajar al lado de otro artista hoy ampliamente reconocido.
Esta obra, mezcla de novela y biografía, narra la vida de Camile Claudel, escultora, alumna, musa y amante del escultor Auguste Rodin.
La escritora francesa describe de una forma lírica, poética y no lineal la infancia, la juventud, los años en París y, por último, su ingreso en el manicomio de Montdevergues, donde pasó unos 30 años.
El texto está escrito de manera que el narrador es un espectador del ser de ella, la escultora, Camile, el lector ve a través del narrador sus emociones, sueños, gestos y miradas. En él se mezclan recuerdos de todo tipo, la unión con su hermano Paul, la mano férrea y tradicional de la madre, su afición temprana a la escultura haciendo posar incluso a las sirvientas, cómo se entregó a su estudio en el taller de Rodin aún sabiendo, aún superando al propio maestro. Escultora incansable, impetuosa. Luego el amor, la felicidad, la relación con Rodin que duró lo que tuvo que durar. Y el encierro tras la muerte del padre, el único que la apoyaba. El abandono, la soledad en aquel manicomio que acabó marchitando sus últimos días. Sólo en la visita de su hermano Paul, en 1936, hubo unas horas en las que pareció que volvían a ser ellos, con sus juegos y visitas al mar. Ella llevaba el vestido azul que hacía juego con el mar y el color de sus ojos.
Me ha gustado leer “El vestido azul”, un texto evocador que desprende fuerza y desasosiego al mismo tiempo.
Para mí la vida de Camile Claudel fue muy triste e injusta. Repudiada por la familia tras el romance con Rodin, prácticamente ignoraron su existencia cuando la ingresaron en el manicomio. Si bien es cierto que sufría un trastorno mental que se manifestó de forma gradual y le producía cambios de humor, arrebatos de ira y otras secuelas, solamente su hermano Paul siguió siendo fiel a ella y la visitó de vez en cuando. En suma, léanla.
Dolors Martínez

6 de abril de 2018

"La alta ruta", de Maurice Chappaz

La alta ruta Maurice Chappaz
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Rafael-José Díaz
Editorial: Periférica

SINOPSIS:
La alta ruta conecta Chamonix con Zermatt a través del solemne y bellísimo vacío de los glaciares, un universo lunar nevado, atravesado por la soledad del esquiador de fondo o el alpinista, que tan bien conoce el vértigo y la embriaguez del esfuerzo. El olvido del punto de partida y la obsesión con el punto de llegada, la respiración interior de quien camina siempre hacia arriba, dejando atrás imprevistos geranios en cabañas de madera y mariposas blancas... Maurice Chappaz habla de todo ello con las palabras de una verdadera liturgia (en la que la belleza, en todas sus formas, es más importante que el frío). 
El principal propósito de este libro no es tanto hacer un listado de cumbres nevadas y  ascensiones como recrear «lo absoluto del desierto nevado», en un recorrido donde hay tanta ansiedad como calma, tanta excitación como ataraxia. Desde el Mont Blanc hasta el Mont Rose, esta famosa travesía por los glaciares suizos tiene mucho de ruta iniciática. Llevado por la embriaguez de la altitud, Chappaz capta lo esquivo, dando fe de la avalancha de sensaciones que invaden al montañero (para él, la literatura alpina incluso puede compararse con la literatura erótica). En la vida en las montañas, aunque sea sólo por una temporada, hay un ascetismo y un esfuerzo, que, agotándolos y a la vez colmándolos, llenan tanto el cuerpo como el alma. 
En la memoria de los montañeros, estas páginas revivirán lo que han experimentado alguna vez de manera muy intensa; el resto de lectores asistirá a una verdadera «revelación de la altitud», con todo lo que de sorprendente y seductor tiene ésta. 
Chappaz traduce lo indescriptible manejando imágenes de una rara belleza… Si habla de un guía de montaña, es para transfigurarlo, hasta el punto de que uno tiene la impresión de estar en presencia de un sacerdote o un chamán. Sólo el narrador parece capaz de ayudarnos a olfatear una grieta y, en un universo donde triunfa el blanco, descubrir azules, verdes, marrones. A veces, a través de sus imágenes, nos hace pensar en el Giono de los grandes momentos. 

OPINIÓN:
Mi lectura ha coincidido con la reciente noticia de la muerte, a causa de una avalancha en los Alpes suizos, de varios alpinistas españoles, incluido el guía del cual se dice que era bastante experimentado.
Precisamente “La alta ruta” no es una obra- guía, es un relato vivido e intenso de lo que significa la ascensión por las cumbres más altas, especialmente los Alpes suizos. El autor, nacido en Lausania, Suiza, describe de un modo lírico, ágil, apasionado, sus emociones y sensaciones durante la travesía por estos parajes inhóspitos; El miedo, la incertidumbre, el tentar al abismo, la nada frente al mar blanco o la nieve infinita. 
Maurice Chappaz va más allá del estereotipo, de las buenas prácticas entorno al alpinismo, del valor o del logro, más bien al contrario, expone la violencia del paisaje y la fragilidad del ser humano allí arriba.
Una lectura breve, apasionante, que hará las delicias de quienes les gusta la montaña y “cumbrear”. En mi caso, confieso que soy más de ciudad, y el miedo me frenaría, pero el fundirse en el paisaje de las altas montañas, atendiendo la forma como lo cuenta Maurice Chappaz, debe ser impresionante e igualmente he disfrutado y ha sido un placer leer esta pequeña gran obra.

Dolors Martínez

24 de marzo de 2018

"El club de los mentirosos", de Mary Karr

FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Regina López Muñoz
Editorial: Periférica & Errata naturae

SINOPSIS: 
Cuando se publicó por primera vez, en Estados Unidos, El club de los mentirosos fue un éxito arrollador y elevó el arte de la narrativa memorialística a un nivel completamente nuevo. Fue recibido con entusiasmo por los lectores y la crítica, fascinados por este relato de una infancia de los años sesenta fuera de lo común, tremendamente conmovedor pero desprovisto de sentimentalismos.
La tragicómica niñez de Mary en una localidad petrolera del este de Texas nos presenta a unos personajes tan singulares como divertidos: un padre bebedor, una hermana que con doce años le planta cara a un sheriff, una madre con un sinfín de matrimonios a sus espaldas —y cuyos secretos amenazan con destruirlos a todos—. Precisamente, será la madre, ese personaje maravilloso, quien se convertirá a lo largo del libro en la clave de esta gran historia, de esta novela autobiográfica e inolvidable.

OPINIONES:
He leído EL CLUB DE LOS MENTIROSOS, novela autobiográfica de la escritora estadounidense Mary Karr, y me ha parecido una novela tan sorprendente como su propia voz narrativa, una niña díscola y maleducada, que página a página nos va desvelando los singulares y a veces caóticos acontecimientos de su compleja vida familiar en una abrupta zona de la América profunda de los años 60. Y lo hace con una franqueza demoledora, disfrazada a veces de comicidad que induce a menudo a una sonrisa, mientras sin embargo, entre mentiras y secretos surgen dolorosas verdades y episodios duros y lamentables, que, a pesar de la habilidad de la autora para narrarlos con ironía y sentido del humor, resultan a menudo experiencias dolorosas.
La narrativa de Mary Karr es dinámica, fluida y amena y en esta novela de contrastes, no exenta de dramatismo, pero también de ternura y humor, se vale de una protagonista excepcional (ella misma) para desentrañar sin tapujos los claroscuros del ser humano.
Una lectura desbordante y tragicómica, que no deja indiferente.

Yolanda Castilla Galdos

Es una lectura apasionante que me ha encantado desde el mismo prólogo. Escritas con una sinceridad abrumadora, las vivencias de la autora durante su infancia y adolescencia, narradas años después con bastante humor y sin ningún tipo de victimismo, son un disfrute constante.
La narradora-autora-protagonista crece en una familia disfuncional cuyo personaje más destacado es la madre, alocada, alcohólica y con fuertes altibajos emocionales. De fondo la compañía constante de Lecia, la hermana mayor, decidida y protectora cuando es necesario. Y el padre, cuyo grupo de amigos con los que Mary pasó muchos ratos da título al libro. Sin olvidar a la misma Mary Marlene, una niña de armas tomar.
La sucesión de historias que describen la infancia vivida por las dos hermanas como dramática y difícil, tiene su contrapunto en la fortaleza de la protagonista, la ternura que se desprende a lo largo de toda la obra y el innegable amor que reina en la familia. Es por ello una mezcla curiosa de tragedia y comedia, en que sucesos traumáticos y dolorosos son expuestos con tal naturalidad y dosis de ironía que es imposible no sonreír y encariñarse con los personajes. Personajes reales, psicológicamente muy interesantes, que no son más que un pequeño ejemplo de la amplia diversidad que hay en el mundo.
Escritas con un estilo desenfadado, agudo y mordaz, en mi opinión son unas memorias autobiográficas brutales, que aúnan lo mejor y lo peor del ser humano, pero donde prevalece el amor y la bondad. Me han gustado mucho y las recomiendo sin dudar.
Esther Rodríguez

"Pocos mentirosos natos emprenden conscientemente la senda de la verdad, ni siquiera quienes creen de una manera axiomática que dicho camino acabará por liberarlos".
Bajo el título de El club de los mentirosos se esconde un libro de memorias en el que -según su autora- no hay un ápice de mentira, todo es real porque "cuando el destino te pone en bandeja unos personajes así, ¿para qué inventar nada?"
Hay historias de las que es imposible salir indemne, y ésta es una de ellas. Una historia dura y desgarradora sobre la infancia de unas niñas a las que se les obligó a dejar de serlo antes de tiempo. Coprotagonista de estas memorias es su hermana Lecia, apenas un par de años mayor que ella, y que tiene que asumir un papel, creo, más complicado que ella en toda su historia.
Mary nos narra su convivencia con la violencia, el alcoholismo de sus padres, las enfermedades mentales y, sobre todo, del alma, con una prosa exquisita, cargada de ironía a veces, con sentencias profundas que se clavan en el corazón otras. Nos describe hechos y situaciones realmente atroces que cortan la respiración, pero sin ningún dramatismo ni regodeo en las miserias, lo que hace que sea una lectura relativamente llevadera.
Utiliza un lenguaje natural, campechano y con un punto de humor (siempre en primera persona) que ayudan a quitar carga emocional al relato. Este lenguaje fue el que al principio me llevó a equívoco con la traducción, pensando que era posible que la misma se hubiera hecho de una manera excesivamente literal, pero con el paso de las páginas me di cuenta de que la traducción era buena, y que era la propia autora la que usaba ese estilo.
Un libro de más de 500 páginas que engancha como una novela, en el que las mentiras ocultan verdades tan dolorosas que trastornan la mente y la vida de tres generaciones. Unas verdades que, una vez desveladas, tienen el poder de liberar y sanar no solo a quien las enuncia, sino a todo aquel que está cerca.
Por momentos se me ha hecho algo pesado, y el salto a la última parte del libro, en el que dejamos a una Mary niña y nos encontramos ya a una mujer adulta, no me ha acabado de gustar; me he quedado con la sensación de vacío, de que me falta información de la vida de Mary y su hermana en todos esos años. A pesar de todo es un libro que merece mucho la pena y que recomiendo.
Leo la última página y cierro el libro con sentimientos encontrados. Por un lado me parece demoledor, tristísimo, muy duro, pero no lo cierro con el sentimiento lógico de tristeza, sino con sensación de esperanza, de evolución y superación posibles. Con un mensaje resonando en mi cabeza que siento que es el mensaje que la autora quiere transmitir(me): todos tenemos nuestros traumas, algunos incluso tenemos nuestras nefastas infancias, pero es posible sacarlo todo y dejarlo al otro lado del muro. Es posible tener cicatrices que nunca desaparecerán, recordándonos aquellas heridas que tanto dolieron, pero esas cicatrices no tienen por qué condicionar el resto de nuestra existencia.
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