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27 de julio de 2022

"La caída", de Albert Camus

la caida albert camus
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Manuel de Lope
Editorial: Debolsillo

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1956, La caída es la tercera novela de Albert Camus y la última que vio la luz en vida del autor. Consiste enteramente en la confesión que el narrador y protagonista, Jean-Baptiste Clamence, le hace a un oyente silencioso a lo largo de varias jornadas en la ciudad de Ámsterdam, y su extenso monólogo se centra en los hechos que le llevaron a abrazar el sinsentido existencial.
Una noche, al volver a su casa en París, Clamence pasó por un puente en el que vio a una muchacha inclinada sobre el parapeto. Enseguida la oyó arrojarse al agua, pero no hizo nada por socorrerla. A partir de entonces, ha vivido roído por la culpa y no ha dejado de caer en su propia escala moral. En este hombre desgarrado, Albert Camus refleja sin duda a una sociedad de posguerra que lucha con sus fantasmas, mientras busca un centro vital y la verdadera justicia.

OPINIONES:
Fue la lectura de julio de 2022 en el Club de Lectura.

"Mire usted, ¿sabe por qué lo crucificaron a aquel otro, a aquel en quien tal vez usted piensa en este momento?
Bueno, había muchas razones para hacerlo.
Siempre hay razones para asesinar a un hombre.
En cambio, resulta imposible justificar que viva.
Por eso, el crimen encuentra siempre abogados, en tanto que la inocencia, sólo a veces.
Pero, junto a las razones que nos explicaron muy bien durante dos mil años, había una muy importante de aquella espantosa agonía.
Y no sé por qué la ocultan tan cuidadosamente.
La verdadera razón está en que él sabía, sí, él mismo sabía que no era del todo inocente.
Si no pesaba en él la falta de que se lo acusaba, había cometido otras, aunque él mismo ignorara cuáles.
¿Las ignoraba realmente, por lo demás?
Después de todo él estuvo en la escena; él debía haber oído hablar de cierta matanza de los inocentes.
Si los niños de Judea fueron exterminados, mientras los padres de él lo llevaban a lugar seguro, ¿por qué habían muerto, sino a causa de él?
Desde luego que él no lo había querido.
Le horrorizaban aquellos soldados sanguinarios, aquellos niños cortados en dos.
Pero estoy seguro de que, tal como él era, no podía olvidarlos.
Y esa tristeza que adivinamos en todos sus actos, ¿no era la melancolía incurable de quien escuchaba por las noches la voz de Raquel, que gemía por sus hijos y rechazaba todo consuelo? La queja se elevaba en la noche. Raquel llamaba a sus hijos muertos por causa de él, ¡y él estaba vivo!
Sabiendo lo que sabía, conociendo profundamente al hombre —¡ah, QUIÉN HUBIERA CREÍDO QUE EL CRIMEN NO CONSISTE TANTO EN HACER MORIR COMO EN NO MORIR UNO MISMO!—, puesto día y noche frente a su crimen inocente, se le hacía demasiado difícil sostenerse y continuar.
Era mejor terminar, no defenderse, morir, para no ser el único en vivir y para ir a otra parte, a otra parte en que tal vez lo sostendrían.
Y no lo sostuvieron.
Él se quejó por eso, y por añadidura lo censuraron.
Sí, fue el tercer evangelista, según creo, el que comenzó a suprimir su queja. "¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?"
Era un GRITO SEDICIÓN, ¿no es cierto?
ENTONCES ACUDIERON A LAS TIJERAS. Observe usted, por lo demás, que SI LUCAS NO HUBIERA SUPRIMIDO NADA, APENAS SE HABRÍA ECHADO DE VER LA COSA. En todo caso, no habría ocupado un lugar tan importante. DE ESTA SUERTE, EL CENSOR PROCLAMABA LO QUE PRESCRIBE.
El orden del mundo también es ambiguo. El orden del mundo no impide que él, el censurado, no haya podido continuar.
Y, querido amigo, sé bien de lo que hablo. Hubo un tiempo en que a cada minuto yo no sabía cómo podría llegar al siguiente. Sí, en este mundo podemos hacer la guerra, simular el amor, torturar a nuestros semejantes, aparecer en los periódicos, o sencillamente, hablar mal del vecino, mientras tejemos.
Pero en ciertos casos continuar, tan sólo continuar, es algo sobrehumano.
Y él no era sobrehumano, puede usted creerlo. Él GRITÓ SU AGONÍA, Y POR ESO LO AMO, AMIGO MÍO.
Murió sin saber. Lo malo es que nos dejó solos, para continuar, pasare lo que pasare, aun cuando estemos metidos en la mazmorra estrecha, sabiendo a nuestra vez lo que él sabía, pero incapaces de hacer lo que él hizo e incapaces de morir como él.
Claro está que la gente procuró ayudarse un poco con su muerte.
Después de todo, fue un rasgo genial aquello de decirnos: "Vosotros no sois resplandecientes; eso es un hecho. Y bien, no vamos a contar cada detalle. Lo liquidaremos todo de un golpe, en la cruz".
Pero mucha gente sube ahora a la cruz únicamente para que se la vea desde más lejos, aun cuando sea necesario patear al que se encuentra en ella desde hace tanto tiempo.
Demasiada gente decidió PRESCINDIR DE LA GENEROSIDAD PARA PRACTICAR LA CARIDAD.
"¡Oh, qué injusticia, qué injusticia se hizo con él y cómo siento oprimido el corazón!
Vamos, ya empiezo otra vez, me pongo a abogar. Perdóneme usted, comprenda que tengo mis razones. Mire, unas calles más allá hay un museo que se llama Nuestro Señor del Desván. En su época, los hombres situaron sus catacumbas bajo los tejados. Qué quiere usted, aquí los sótanos se inundan. Pero hoy, tenga usted la seguridad de que su Señor, el de ellos, no está ya ni en el granero ni en el sótano. En lo más secreto de su corazón lo pusieron presidiendo un tribunal, y entonces ellos pegan y pegan: y sobre todo, JUZGAN, JUZGAN EN SU NOMBRE.
Sin embargo, él HABLABA TIERNAMENTE a la PECADORA: "YO TAMPOCO TE CONDENO"; pues bien, eso no tiene importancia alguna.
Ellos condenan, no absuelven a nadie. En nombre del Señor, éstas son tus cuentas. ¿Del Señor? Él no pedía tanto, amigo mío.
El quería que lo amaran, nada más.
CLARO ESTÁ QUE HAY GENTES QUE LO AMAN, AÚN ENTRE LOS CRISTIANOS, PERO PUEDE CONTÁRSELAS CON LOS DEDOS DE LA MANO.
Por lo demás, él lo había previsto. Tenía cierto sentido del humor.
Pedro, usted sabe, aquel miedoso, Pedro, pues, renegó de él: "No conozco a ese hombre… No sé lo que quieres decir, etc." Verdaderamente exageraba.
Y ENTONCES ÉL HIZO UN JUEGO DE PALABRAS:
"Sobre esta piedra edificaré mi iglesia."
No se podía llevar más lejos la ironía, ¿no le parece? Pero no, ellos aún triunfan. "Vosotros veis, él lo dijo." En efecto, él lo dijo y conocía muy bien la cuestión.
Y luego partió para siempre, dejándolos juzgar y condenar, con el perdón en la boca y la sentencia en el corazón".

Fue la lectura conjunta elegida en el Club de Lectura de Literatura+1 para Julio 2022.
"La Caída" (1956) es la tercera y última obra de ficción completa del francés nacido en Argelia, Albert Camus (1913-1960), Premio Nobel de Literatura 1957; novela filosófica CORTA, PERO ESPESA ... (99 páginas).
Camus nos deleita con su ingenio al estructurar una CONFESIÓN en el MONÓLOGO de un JUEZ-PENITENTE a un recién conocido compatriota, en un bar portuario de Ámsterdam, donde se ofrece a dicho parroquiano como intérprete del francés al holandés, pues el "gorila" bar ténder no entiende más que el idioma neerlandés.
En el monólogo, que constantemente nos provoca una sonrisa por su finísima IRONÍA, nos pasea por parte de la ciudad de Ámsterdam y también por París, al adentrarse el juez-penitente, cuyo seudónimo es Jean-Baptiste Clamence, en las confesiones con recuerdos de su pasado.
Este cuenta a su nuevo íntimo amigo, cómo era su vida y cómo fue poco a poco cayendo en la desgracia psicológica por lo que ahora está de PENITENTE ... pues la conciencia lo martiriza por un PECADO de OMISIÓN que cometió.
Y así encuentra Camus el vehículo perfecto para desarrollar sus ideas filosóficas sobre el significado de la VIDA y la DESESPERACIÓN, explayándose en temas como la INOCENCIA, las ILUSIONES, el AMOR, la FELICIDAD, la AMISTAD, la CARIDAD, el PERDÓN, la GENEROSIDAD y el EGOÍSMO, la LIBERTAD y el LIBERTINAJE, el PECADO y la CULPA, la MUERTE, el SUICIDIO, el DUELO, el JUICIO FINAL, etc ...
En fin, muchos aspectos de la humanidad son comentados desde su visión filosófica de la existencia ... tras lentes de diferentes colores: EXISTENCIALISMO, ABSURDISMO y NIHILISMO ...
Es una obra para leer despacio y MEDITAR.

"Porque no puede decirse que ya no haya más piedad. ¡No, diablos! No dejamos de hablar de ella. Lo que ocurre es que sencillamente, no se absuelve ya a nadie.
Sobre la inocencia muerta pululan los jueces, los jueces de todas las razas, los de Cristo y los del Anticristo que, por lo demás, son los mismos, reconciliados en la mazmorra estrecha. Porque no hay que caer únicamente sobre los cristianos; los otros también están en la cuestión.
¿Sabe usted en qué se convirtió, en esta ciudad, una casa que cobijó a Descartes?
En un asilo de locos. Sí, es el delirio general y la persecución. Nosotros también, por supuesto, nos vemos obligados a incluirnos. Habrá podido darse cuenta de que no perdono nada y sé que por su parte usted piensa más o menos lo mismo. De manera que, puesto que todos somos jueces, somos todos culpables los unos frente a los otros, somos todos Cristos a nuestra mezquina manera: crucificados uno a uno y siempre sin saber. O, por lo menos, lo seríamos si yo, Clamence, no hubiera encontrado la salida, la única solución, la verdad, en fin"…
Lucila Argüello

Este libro de indecisa calificación genérica y que bien podría ser un monólogo teatral, una novela, un cuento largo o por qué no un ensayo, aparece unos meses antes de recibir el Premio Nobel, en 1956 y cuatro años después fallece sin haber publicado nada nuevo.
Acodado en la barra de un sórdido bar de Ámsterdam, el protagonista Jean Baptiste Clamens, como se hace llamar, abogado de profesión, aborda a un desconocido extranjero que parece tener dificultades para hacerse entender y le brinda su ayuda además de recabar su atención para relatarle la historia de su vida. Su voz es la única que vamos a oír de lo que se deduce que el lector carecerá de otro punto de vista que hubiera podido facilitarle la comprensión en algún momento de lo relatado.
La narración se desarrolla en cinco encuentros divididos en seis partes y tienen lugar en diferentes escenarios: el bar, México-City, las calles de Ámsterdam, una excursión a la isla de Marken, el barco de regreso y la habitación del hotel. A su vez forman dos bloques simétricos, separados por “EL DESCUBRIMIENTO ESENCIAL”: una tarde, en un puente de París, Clamence, entonces en la cima del éxito y lleno de buena conciencia, asiste sin intervenir al suicidio de un joven mujer.

“Había recorrido ya unos cincuenta metros más o menos, cuando oí el ruido, que a pesar de la distancia me pareció formidable en el silencio nocturno, de un cuerpo que cae al agua. Me detuve de golpe, pero sin volverme. Casi inmediatamente oí un grito que se repitió muchas veces y que fue bajando por el río hasta que se extinguió bruscamente. […] he olvidado lo que pensé en aquel momento. ”Demasiado tarde, demasiado lejos…", o algo parecido. Me había quedado escuchando inmóvil. Luego, con pasitos menudos, me alejé bajo la lluvia. A nadie di aviso del incidente”.

Este hecho supondrá el punto de partida de su personal bajada a los infiernos que le hará alejarse de París y recalar en un bar de mala muerte en Ámsterdam. Descubre que la FELICIDAD o ese estado de INOCENCIA en los que vive y que extrae tanto de su trabajo como de sus relaciones sociales, se fundan en un uso instrumental de aquellos con los que se relaciona. Esto le permitía sentirse superior -“Los jueces castigaban, los acusados expiaban su falta, y yo, libre de todo deber, sustraído al juicio y a la sanción, reinaba libremente en una luz edénica“- y despreciar en ocasiones a aquellos a los que defendía, pero también se le revela que del mismo modo que él juzgaba desde su superioridad también era juzgado por los demás.
El término “INOCENCIA” aparece en repetidas ocasiones en esta obra lo que me ha llevado a precisar su significado. Es leyendo un artículo magnífico de Jean Bloch-Michel llamado “Albert Camus y la tentación de la inocencia” donde encuentro una aproximación a este término ”Así pues la inocencia perece en cada uno de nosotros el día en que nuestra felicidad choca con las dos únicas potencias que tienen fuerza bastante para destruirla: la moral y la Historia. La caída no es otra cosa. Es el descubrimiento brusco de la culpa, no original, sino histórica y, por consiguiente, moral”.
O dicho de otra manera somos inocentes y felices hasta que la moral (es decir aquellos sistemas de pensamiento que nos dicen lo que está bien o mal) o la reflexión sobre los avatares históricos del ser humano (por ejemplo las atrocidades de la segunda guerra mundial) nos borra todo vestigio inocente para sumirnos en la CULPA de la cual TODOS PARTICIPAMOS. Por eso también afirma el crítico “Este acontecimiento obliga a reconocer a los demás y a reconocer también no sólo la necesidad, sino el valor de los nuevos lazos que anudan a los demás con uno mismo”.
El suicidio de la joven pone a Clamens ante el sinsentido de la vida, ese absurdo que nace de la confrontación del mundo indiferente con el hombre que desea encontrar razones para vivir y que no encuentra y cuyas salidas religiosas o políticas no le bastan. Camus aboga por la aceptación del “absurdo” definitorio de la condición humana. La vida, dice, “se puede vivir mejor si no tiene sentido”.
También le revela a Clamens su DUPLICIDAD -“Lo cierto es que, después de largos estudios hechos sobre mí mismo, vine a descubrir la duplicidad profunda de la criatura humana. Comprendí entonces, a fuerza de hurgar en mi memoria, que la modestia me ayudaba a brillar; la humanidad, a vencer, y la virtud, a oprimir“-, duplicidad que intentará sacar a la luz de aquellos que encuentre en ese reducto casi infernal que es el México-City investido de lo que llama juez-penitente con una doble faceta: procederá a la confesión de su amargo pasado en su calidad de penitente, por un lado para, por otro, arrogarse el derecho de juzgar a su interlocutor que llevado por la espiral confesional de Clamens procederá a la suya y asumirá el veredicto final.
No obstante, esta actitud contrita no está exenta de soberbia tal y como nos dice el propio Clamens al final de su confesión “De nuevo he vuelto a, permitírmelo todo; y esta vez sin risas. No cambié de vida, continúo amándome y sirviéndome de los demás, sólo que la confesión de mis faltas me permite volver a comenzar con mayor facilidad y gozar dos veces, primero de mi naturaleza y luego de un encantador arrepentimiento”. En conclusión hay que seguir viviendo al precio que sea.
Y ahí lo dejo. Obra difícil, de ambigua interpretación que se desarrolla en un contexto lleno de brumas lejos del esplendor mediterráneo, con un personaje sofisticado y cínico cuyo infinito monólogo lo sitúa en un género indeterminado y que desasosiega a la hora de buscar su significado.
Ana Ballester

27 de abril de 2022

"Mãn", de Kim Thúy

man kim thuy
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Editorial: Periférica

SINOPSIS: 
Oriente-Occidente. Saigón-Montreal. Es el trayecto de Mãnuna joven refugiada a la que su madre quiere proteger casándola con el propietario de un restaurante vietnamita también exiliado en Canadá. Mãn ha aprendido a crecer sin sueños, a vivir sin necesitar apenas nada en apariencia. Pero en la cocina, cuando reinterpreta las sencillas recetas de su infancia, las emociones se desatan: el jugo del tomate recuerda el sufrimiento de un pueblo, un postre acerca dos culturas distintas, el modo tradicional de cortar un pimiento tiene mucho que decir sobre el arte de la seducción.
En un sutil vaivén entre pasado y presente, entre el aquí y el allá, Kim Thúy dibuja un hermoso mosaico en el que se mezclan la memoria, el amor y ese extrañamiento (una forma distinta de acceso al saber) que produce el vivir muy lejos del lugar del que procedemos.

OPINIÓN:
Conocía a esta escritora vietnamita afincada en Canadá por su primer libro, “Ru”, que leí hará unos diez años, y aunque la trama aquí es distinta, el estilo y la sensación que me ha dejado son similares.
Narrada en primera persona, Mãn es el nombre de la protagonista, que nos cuenta su vida. Nacida en Vietnam, su madre le organiza un matrimonio de conveniencia para que pueda salir del país. Cuando se traslada a Canadá y empieza a trabajar en el restaurante vietnamita de su marido, la gastronomía se convertirá en el nexo emocional con sus orígenes. Con capítulos muy cortos y saltos temporales y de lugar frecuentes, Mãn recuerda el mundo de su infancia, tan distinto al de la cultura que la ha adoptado, a la vez que va haciendo pequeños descubrimientos sobre sí misma y lo que le rodea.
Pero toda posible descripción se queda corta ante esta novela tan de sensaciones, con una prosa bella, delicada y muy poética, que nos transporta a ese limbo entre oriente y occidente. Una historia que fluye, para leer con calma y disfrutar con todos los sentidos.
Esther Rodríguez

7 de marzo de 2022

"Estupor y temblores", de Amélie Nothomb

estupor y temblores
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Sergi Pàmies
Editorial: Anagrama

SINOPSIS: 
Una joven belga inicia su vida laboral en una empresa de Tokio. Una mirada irónica y sagaz sobre las diferencias entre Oriente y Occidente.
Esta novela con declarada carga autobiográfica, que ha obtenido un éxito impresionante en Francia, cuenta la historia de una joven belga de 22 años, Amélie, que empieza a trabajar en Tokio en una de las mayores compañías mundiales, Yumimoto, quintaesencia de las empresas japonesas. Con «Estupor y temblores»: así es como el emperador del Sol Naciente exigía que sus súbditos se presentaran ante él. En el Japón actual, fuertemente jerarquizado (en el que cada superior es, antes que nada, el inferior de otro), Amélie, afligida por el doble hándicap de ser a la vez occidental y mujer –extraviada en un hormiguero de burócratas, subyugada además por la muy japonesa belleza de su superior directa, con la cual tiene unas relaciones de franca perversidad–, sufre una cascada de humillaciones.
Trabajos absurdos, órdenes dementes, tareas repetitivas, humillaciones grotescas, misiones ingratas, ineptas o delirantes, superiores sádicos, la joven Amélie empieza en contabilidad, luego a servir cafés, pasa a la fotocopiadora y, descendiendo los escalones de la dignidad (aunque con un despego muy zen), acaba ocupándose de los lavabos... masculinos.

OPINIÓN:
—"Su informe es excelente y lo ha redactado usted a una velocidad extraordinaria.
¿Desea que, en una próxima reunión, haga pública la identidad de su autor?
Era un hombre de una rara generosidad: si se lo hubiera pedido, habría sido capaz de cometer una infracción profesional.
—Ni se le ocurra, señor Tenshi. Eso podría suponer su ruina y también la mía.
—Tiene usted razón. No obstante, en el transcurso de las próximas reuniones podría sugerirles a los señores Saito y Omochi que usted podría resultarme útil.
Cree que el señor Saito se molestaría?
—Al contrario. Fíjese en los montones de fotocopias inútiles que me encarga hacer sólo para alejarme el mayor tiempo posible de su despacho: está claro que desea perderme de vista. Estaría encantado de que usted le facilitara las cosas: no me soporta.
—¿Entonces no se sentirá usted ofendida si me atribuyo la paternidad de su informe?
Su actitud me dejaba atónita: no tenía ninguna obligación de mostrarse tan atento con una empleadilla como yo.
—Sepa usted, señor Tenshi, que supone un gran honor para mí que desee atribuírselo.
Nos despedimos sintiendo una alta estima mutua. Afrontaba el porvenir con confianza. Pronto se habrían terminado las absurdas vejaciones del señor Saito, la fotocopiadora y la prohibición de hablar mi segunda lengua".

Este ha sido mi segundo encuentro con la renombrada y muy premiada escritora belga francófona nacida en Japón (1966), Amélie Nothomb.
Esta obra, autobiográfica, fue publicada en 1999 y reconocida con el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999 ex æquo con Anielka de François Taillandier, y con el Premio Internet. Su versión cinematográfica fue producida por Alain Corneau.
La novela se caracteriza por narrar con un estilo sencillo, muy ingenioso, hilarante y extremadamente irónico, las tragedias laborales experimentadas por Amélie durante un año de contrato como intérprete en una famosa compañía nipona, donde sufre toda clase de defenestraciones por parte de una bella jefa envidiosa, y unos jefes xenofóbicos, hasta descender a ser la encargada de cuidar los lavabos, tanto de damas como de caballeros.
Y uno se pregunta ... porqué Amélie no renunció ... porqué sufrió y aguantó tanto ... La respuesta es que para ella, era una meta tener en su currículum vitae un año de experiencia como intérprete en una empresa japonesa importante y para conseguir ese trabajo se había preparado y luchado mucho ... Por eso resistió el reto, el martirio, hasta completar el año. Otra pregunta que se me viene a la mente es cómo y porqué esos ejecutivos japoneses cometían la estupidez de desperdiciar el salario una empleada que estaba contratada, ganando el salario de una profesional graduada de universidad e intérprete, en labores como sacar fotocopias, distribuir café, actualizar calendarios, y ya por último, mantener limpios y abastecidos los retretes ... habiendo además un equipo de limpieza nocturno. Me parece el colmo del absurdo.
He ido de sorpresa en sorpresa y de enojo en enojo, pero sin dejar de reír, por la forma tan cómica en que está contada esta historia. Son tan exageradas las escenas de las humillaciones y tan bien logradas las hilarantes caricaturas de los personajes, que uno no puede parar de sonreír y hasta reír a carcajadas por lo que nos parece una exageración o un invento de la valiente, simpática y traviesa joven protagonista-narradora ... quien dicho sea de paso, al ser una narradora homodiegética, no es confiable.
Por otra parte, deseo destacar la parte sociológica, una importante crítica a la cultura laboral japonesa, así como el detallado y profundo análisis del rol de la mujer en la cultura nipona, visto desde varios aspectos: social, familiar, laboral, matrimonial, tradicional, ético y estético ... me gustó mucho, aunque resulta duro de asimilar.
En su enclaustramiento en los retretes, Amélie se vuelve ave y vuela por los cielos a través del enorme ventanal de los baños del piso 44 ... También se convierte en filósofa meditabunda con acertadas reflexiones sobre la empresa, los empleados, los esposos, la cerveza, los nombres japoneses de niñas y niños, la belleza física de la mujer japonesa, el suicidio, el honor, la cultura, los rituales, la idiosincrasia del Japón, etc ... Amélie Nothomb ha desnudado a los japoneses y los ha despojado de todo romanticismo oriental.
En conclusión, me ha gustado muchísimo y con gusto la recomiendo.

"Limpieza ritual que de nada servía, ya que, a la mañana siguiente, la taza de mi cerebro recuperaba su suciedad.
Como habrá observado el común de los mortales, los lavabos son un lugar propicio a la meditación.
Para mí, que me había convertido en carmelita, significó la ocasión de meditar.
Y descubrí algo muy importante: que en Japón la existencia es la empresa.
...
Pasé el día en los retretes del piso cuarenta y cuatro en una atmósfera de religiosidad: llevaba a cabo el más mínimo gesto con la solemnidad de un sacerdote.
Casi lamentaba no poder comprobar las palabras de la vieja carmelita: «En el Carmelo, lo difícil son los treinta primeros años»." 
Lucila Argüello

3 de marzo de 2022

"La nieta del señor Linh", de Philippe Claudel

la nieta del senor linh
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: José Antonio Soriano Marco
Editorial: Salamandra

SINOPSIS: 
Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano desembarca en un país que podría ser Francia, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora. El señor Linh huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu, que en su idioma significa «Mañana dulce», una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia.
Instalado en un piso de acogida, el señor Linh solo se preocupa por su nieta, su única razón de existir hasta que conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable cuya mujer ha fallecido recientemente. Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios que hablan distintas lenguas, pero que son capaces de comprenderse en silencio y a través de pequeños gestos. Ambos se encuentran regularmente en un banco del parque hasta que, una mañana, los servicios sociales conducen al señor Linh a un hospicio que no está autorizado a abandonar. El señor Linh consigue, sin embargo, escapar con Sang Diu y adentrarse en la ciudad desconocida, decidido a encontrar a su único amigo.
Su coraje y determinación lo conducirán a un inesperado desenlace, profundamente conmovedor.
Una exquisita fábula sobre el exilio y la soledad.

OPINIÓN:
"¡Un regalo! —exclama. Y como el anciano duda, añade—: Sí, señor Taolai, es para usted. Un regalo. ¡Cójalo, por favor!
—El señor Linh lo hace con manos temblorosas. No está acostumbrado a recibir regalos—.
¡Vamos, ábralo! —Y lo anima haciendo el gesto de abrir un envoltorio.
El anciano desenvuelve el paquete con cuidado. Tarda lo suyo, porque lo hace meticulosamente y sus dedos ya no son muy hábiles. Una vez retirado el papel de regalo, aparece en sus manos una caja preciosa. —¡Vamos, vamos! —le urge el señor Bark mirándolo y sonriendo. El señor Linh levanta la tapa de la caja. En el interior hay una fina hoja de seda de un rosa muy pálido. La aparta. El corazón le da un vuelco y ahoga un grito. Ante sus ojos ha aparecido un vestido de princesa, delicado, suntuoso, plegado con gracia. Un vestido deslumbrante. ¡Un vestido para Sang Diu! —¡Va a estar preciosa! —exclama el señor Bark señalando a la pequeña con los ojos. El señor Linh apenas se atreve a tocar el vestido. Le da miedo estropearlo. Nunca ha visto un traje tan bonito. Y el hombre gordo acaba de regalárselo a su nieta. Un movimiento nervioso agita los labios del anciano, que no puede contenerlo. Deja el vestido en la caja, vuelve a cubrirlo con el papel de seda y coloca la tapa. Coge las manos del señor Bark y las aprieta entre las suyas con fuerza. Con mucha fuerza. Durante un buen rato. Luego coge a Sang Diu en brazos. Los ojos del señor Linh brillan; mira a su amigo, mira a la niña, y su voz, frágil, un poco rota y temblorosa, se eleva en el restaurante:
La mañana siempre vuelve,
siempre vuelve con su luz,
siempre hay un nuevo día,
y un día serás madre tú.
La canción ha acabado. El señor Linh se inclina ante el señor Bark, como para saludarlo.
—Gracias, señor Taolai —dice éste.
Al caer la tarde, el señor Bark lo acompaña a casa. Hace un tiempo agradable. El aire no es muy frío. El invierno toca a su fin. Cuando llegan ante el edificio del dormitorio común, se despiden como todos los días: el señor Bark le dice «adiós» al señor Buenos Días y el señor Linh le dice «buenos días» al señor Bark.
Y el anciano, feliz, sube al dormitorio estrechando a la niña contra su pecho".

Con esta novela corta de apenas 90 página estoy conociendo al escritor y cineasta francés Philippe Claudel (1962). Ha sido galardonado con el premio literario Renaudot 2003 y los premios de cinematografía BAFTA 2009 y Roman France Télévision 2000 y 2001.
El estilo dicen que es minimalista ... preciso, conciso, y directo ... pero tan bello, lleno de poesía y expresión ... sus descripciones no pueden ser menos que cinematográficas.
Desde el comienzo capta la atención y uno no puede dejar de leerlo hasta el inesperado final.
Es la conmovedora historia de un anciano refugiado de guerra que carga con su pequeña nieta, un bebé, y que conoce a otro anciano de quien se hace amigo a pesar de que no se pueden entender porque hablan diferentes idiomas. Surge una hermosa amistad entre ambos: comparten la soledad, la viudez y el recuerdo de lejano país del anciano inmigrante ... Ellos se sientan en un banco donde disfrutan el calor de la mutua compañía, sus conversaciones ininteligibles para el otro, el sol, el aire, las vistas del mar ... a veces van a restaurantes.
Hasta que repentinamente el anciano exiliado desaparece cuando es trasladado a una residencia y la amistad se interrumpe bruscamente.
Los temas que abarca son varios y muy claros: la crueldad de la guerra, el dolor del exilio, la soledad, la viudez, la indefensión de la vejez, la amistad, y lo más importante: la lucha por conservar la identidad. El final es muy impactante … sorprendente y entonces se revelan hechos que habían estado camuflados … se contestan varias incógnitas …
Me ha encantado, lo considero una obra de arte de la Literatura y lo recomiendo con mucho entusiasmo.

"Cuando el señor Bark habla, el señor Linh lo mira y escucha con mucha atención, como si lo comprendiera todo y no quisiera perderse nada del sentido de sus palabras. Lo que comprende el anciano es que el tono del señor Bark trasluce tristeza, una profunda melancolía, una especie de herida que la voz subraya, acompaña más allá de las palabras y el lenguaje, algo que la recorre como la savia recorre el árbol sin ser vista. Y, de pronto, sin pararse a pensarlo, sorprendido de su propio gesto, el señor Linh posa la mano izquierda en el hombro del señor Bark, como había hecho éste el día anterior, y al mismo tiempo lo mira sonriendo.
El otro le devuelve la sonrisa.
—No paro de hablar... Soy un charlatán, ¿verdad? Es usted muy amable aguantándome. Hablar me sienta bien, ¿sabe? Con mi mujer hablaba mucho...
—Se queda en silencio unos instantes, los que tarda en dejar caer la colilla, aplastarla con la meticulosidad de costumbre, sacar otro cigarrillo, encenderlo y saborear la primera calada con los ojos cerrados—.
Pensábamos marcharnos en cuanto se jubilara. Le quedaba un año. Pero ella no quería abandonar su tiovivo así sin más; quería encontrar a alguien que se lo quedara, alguien de confianza, porque era una mujer muy escrupulosa, no quería dejárselo a cualquiera. El tiovivo era un poco como su hijo, el hijo que nunca tuvimos...
—Al hombre le brillan los ojos, seguramente debido al frío o al humo del cigarrillo, se dice el señor Linh—.
No queríamos quedarnos aquí. Esta ciudad nunca nos gustó; no sé usted, pero lo que es nosotros nunca pudimos soportarla. Así que pensábamos buscar una casita en el interior, en un pueblo, un pueblo cualquiera en el campo, cerca de un bosque, de un río, un pueblecito, si es que todavía existen sitios así, en el que todo el mundo se conociera y se saludara, no como aquí. Era nuestro sueño... ¿Ya se marcha?
El señor Linh se ha puesto en pie. Acaba de darse cuenta de que es tarde y de que no ha traído nada para darle de comer a su nieta. Tiene que volver antes de que se despierte. Antes de que llore de hambre. Nunca llora, pero precisamente el anciano espera que siempre sea así, que nunca llore mientras él sepa cuidar de ella, mientras esté ahí para ella, para adelantarse a todos sus deseos y ahuyentar todos sus miedos". 
Lucila Argüello

10 de diciembre de 2021

"La anomalía", de Hervé Le Tellier

la anomalia herve le tellier
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Pablo Martín Sánchez
Editorial: Seix Barral

SINOPSIS: 
El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de Paris aterrizan en Nueva York después de pasar por una terrible tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y el mismo equipo a bordo, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y científica sin precedentes en la que cada uno de los pasajeros acabará encontrándose cara a cara con una versión distinta de sí mismos.
Hervé Le Tellier firma una novela brillante, inteligente y virtuosa en la que la lógica se funde con lo imposible.
Premio Goncourt 2020.

OPINIÓN:
Novela ganadora del PREMIO GONCOURT 2020, su éxito ha sido fulminante. Es una novela estilísticamente “variada” pues nos encontramos con una mezcla de géneros en donde cabe desde la novela policíaca, pasando por la romántica, hasta la ciencia ficción sin olvidar la reflexión política, todo ello, a veces, envuelto en excelentes dosis de humor. Dice el autor en un artículo: “porque para mí la novela incluye todos los géneros, de la autoficción a la poesía, pero ocultándolos. Lo que me interesa en la novela es que se trata de una forma que nos vincula, que no muere, que sigue viva en ese modo de contar que heredamos de Alexandre Dumas, Jules Verne. Aunque eso no me impide abordar temas contemporáneos, pero a partir de una ficción fuerte (…). Estoy convencido de que la novela es aún una manera eficaz de explorar el mundo contemporáneo. Su eficacia reside en que el lector se encuentra envuelto en un hilo narrativo donde se implica, no solo observa a otro”.
La historia parte de un hecho insólito: un mismo avión con 243 pasajeros y tripulación idéntica cuyo trayecto es Paris-Nueva York llegará en dos fechas diferentes: la programada en marzo y una posterior con los mismos pasajeros y tripulación en junio. El desconcierto es mayúsculo. Esto va a dar pie, por un lado, a la búsqueda de explicaciones y puesta en marcha de protocolos a veces hilarantes por parte de las autoridades estadounidenses, y, por otro, al “careo” de los pasajeros con sus respectivos dobles sin perder de vista que los del primer avión llevan “3 meses de vida” de adelanto.
El autor nos mostrará las vivencias de ocho personajes cuyo asombro y pavor de encontrarse con una réplica exacta de sí mismos motivarán reflexiones sobre aquello que conforma nuestra identidad. La radical diferencia entre los que tienen tres meses menos de vida, los aterrizados en junio, y los que ya los vivieron, los aterrizados en marzo, es que tienen la oportunidad de valorar y en algunos casos rectificar conductas y así nos encontramos desde un homicidio a su doble, problema resuelto por la vía rápida, o la negativa a seguir estando muerto, uno de ellos víctima de un suicidio, además de planear una brillante resurrección.
Verdad es que hay otros casos menos dramáticos como es el de frenar en seco la deriva de la relación amorosa entre uno de los personajes, André, ya entrado en años, y su amor Lucile, trasuntos del propio autor y su pareja, según confesión propia. A propósito de la construcción de estos dice el autor: “Partí de la idea de la confrontación con uno mismo, aunque me pareció más interesante que ese otro hubiera vivido tres meses más. (…) Así, el avión despega en invierno y aterriza en verano y, al volverse dobles de ellos mismos, los personajes no vivieron el cambio, lo cual puede ser negativo o positivo. Hice un plan basado en la manera en que uno puede reaccionar ante su doble, que depende también de la relación que se tiene con uno mismo”.
Y ya a nivel general he apreciado el tono humorístico que desprende toda la obra como maniobra de distanciamiento del sinsentido de la finalidad del existir. Eso que llamaba Claudio Magris “una desilusión optimista” y que tendría que ver con el reconocimiento de nuestra insignificancia e impotencia, primero ante “el otro” y luego ante los retos a los que nos enfrentamos de imposible solución y que pueden dotar (calentamiento global, superpoblación…) a nuestra existencia de un carácter casi tragicómico. Esta postura que yo llamaría de “un pesimismo amable” formaría parte del sustrato ideológico del taller de literatura al que pertenece el autor llamado “OULIPO” (taller -ouvroir- de literatura potencial) del que formaron también parte Queneau, Georges Perec, Marcel Duchamp e Italo Calvino.
Para terminar, me quedo con la cita de uno de los ocupantes de los dos aviones, Victor Miesel, autor de un libro llamado 'La anomalía' y que dice “Nadie vive lo suficiente para saber hasta qué punto es cierto que nadie se preocupa por nadie». Pues eso… Muy, muy recomendable.
Ana Ballester

21 de noviembre de 2021

"El quepis y otros relatos", de Sidonie-Gabrielle Colette

el quepis colette
FICHA TÉCNICA:

Género: Narrativa
Traducción: Núria Petit
Editorial: Acantilado

SINOPSIS: 
Colette tiene veintidós años cuando un amigo le presenta a Marco, una mujer en la cuarentena que vive modestamente como autora de folletines. Cuando la relación entre la joven y la mujer madura se estrecha, una noche en que hojean juntas la sección de corazones solitarios de un periódico local descubren la carta de un joven teniente del ejército y deciden que Marco le responda, lo cual dará inicio a una apasionada historia de amor de final incierto. A este relato brillante y mordaz titulado «El quepis », se suman tres más, «La mocita», «El lacre verde» y «Armande», donde Colette retrata con su inconfundible maestría los usos del cortejo con las muchachas propias y ajenas a la alta sociedad, o las tretas de las mujeres maduras para obtener alguna recompensa tras años de abnegación conyugal. En las cuatro piezas reunidas en este volumen la autora hace gala una vez más del estilo y la sensibilidad que la convirtieron en una de las mayores escritoras del siglo XX.

OPINIÓN:
Este es mi primer libro de Colette, en él se recopilan cuatro relatos de la autora, “El quepis”, “La mocita”, “El lacre verde” y “Armande”. No es de sus primeras obras, fue publicado en 1943, cuando la autora tenía 70 años y ya había alcanzado la maestría literaria de la que es famosa.
Analizando los cuatro relatos en conjunto, todos versan sobre distintos tipos de relaciones amorosas. En “El quepis” Colette narra en primera persona la relación que surge entre una mujer madura y un joven soldado veinte años más joven. En “La mocita” describe el breve idilio que un amigo de la autora confiesa haber mantenido años antes, cuando tenía casi cincuenta años, con una joven quinceañera. “El lacre verde” es el relato que me ha parecido menos destacable; toca varios temas, entre ellos la muerte de un anciano y la desaparición de su testamento. En “Armande” se plasma la relación tímida e indecisa entre los dos protagonistas, que se conocen desde hace años pero no se atreven a mostrar sus sentimientos delante del otro.
Cada uno de los relatos tiene sus peculiaridades y matices, pero, en mi opinión, tienen en común una prosa bella y una descripciones detalladas y delicadas que son una delicia de leer. Personalmente algunos aspectos incluso me han parecido bastante divertidos. También destacaría la sensación que deja la lectura de que la autora está contando historias que ha vivido de cerca (en tres de los relatos ella es un personaje más) y se sienten muy reales.
A pesar de apreciar su prosa y estilo, y aunque me ha parecido una lectura interesante y que no me ha disgustado, me deja con una sensación ambivalente, pues no he terminado de conectar con las historias, no me decían mucho. Quizá no sea la mejor obra para empezar a leer a Colette, por lo que no descarto leer algo más de ella en un futuro.
Esther Rodríguez

22 de marzo de 2021

"Indiana", de Amantine Aurore Dupin (George Sand)

indiana george sand
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Eva María González Pardo
Editorial: Seix Barral

SINOPSIS: 
Publicada en 1832, esta novela reflexiona sobre el adulterio, el deseo femenino y las injustas condiciones del matrimonio. Indiana es una joven aristócrata francesa cuya vida se consume en un matrimonio gris con un hombre mayor al que no ama. Todo cambia cuando conoce a Raymon, un joven apuesto y seductor del que se enamora.
Conocida bajo el alias de George Sand, Amantine Aurore Dupin fue una escritora de espíritu rebelde y libertario, una de las voces que más influyeron en la literatura de su tiempo y en la posterior.
Esta edición elimina el seudónimo masculino y restituye el nombre real de su autora, una escritora que luchó contra los prejuicios sociales de su época, renegó del matrimonio y renunció a un título nobiliario para divorciarse, que vestía de hombre para integrarse en una escena cultural vedada a las mujeres y que recibió la admiración de sus coetáneos: «Una obra maestra» (Alejandro Dumas), «No conozco nada más simplemente escrito, más deliciosamente concebido» (Honoré de Balzac), «No tiene igual entre los mejores» (André Maurois).

OPINIÓN:
“Indiana” es la primera obra que leo de esta célebre autora. Antes de seguir, me gustaría destacar la excelente edición de Seix Barral, que homenajea a esta y otras autoras, que publicaron en su momento con pseudónimo masculino. La editorial recupera el nombre real de estas grandes autoras.
La protagonista de esta novela – que da nombre a la propia obra – es una joven que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz con un hombre mucho mayor. Indiana se encuentra imbuida por la tristeza. Nunca ha conocido el amor y anhela un cambio en su existencia gris. Conocer al seductor Raymon le cambiará la vida, pero no necesariamente de manera positiva, pues la relación entre ambos se encontraría llena de vaivenes y sería de todo menos sencilla.
“Indiana” se adentra en temas tan relevantes como el amor, el deseo o las desiguales condiciones de los matrimonios de la época. Está escrita de manera impecable y, sin duda, la recomiendo.
Ana Rayas

21 de diciembre de 2020

"El consentimiento", de Vanessa Springora

el consentimiento vanessa springora
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Noemí Sobregués Arias
Editorial: Lumen

SINOPSIS: 
Con trece años, Vanessa Springora conoce a Gabriel Matzneff, un apasionado escritor treinta y seis años mayor que ella, tras cuyo prestigio y carisma se esconde un depredador. Después de un meticuloso cortejo, la adolescente se entrega a él en cuerpo y alma, cegada por el amor e ignorante de que sus relaciones con menores llevan años nutriendo su producción literaria. Más de treinta años después de los hechos, Springora narra de forma lúcida y fulgurante esta historia de amor y perversión, y la ambigüedad de su propio consentimiento. Su maravillosa novela ha hecho, según el diario Le Monde, «arder Saint-Germain-desPrés»: el caso Matzneff cuestiona a la intelectualidad francesa y a una sociedad obnubilada por el talento y la celebridad.

OPINIÓN:
Tenía mucho interés en leer este libro, por el tema que trata y por el gran impacto que ha supuesto su publicación en Francia. Springora relata la relación que mantuvo a los catorce años de edad con Gabriel Matzneff, por aquel entonces afamado escritor de cincuenta.
La autora parte de su infancia y muestra como se convirtió en una de las presas de Matzneff, un pedófilo que alardeaba de sus “conquistas” en algunas de sus obras. Así, la realidad le servía de perversa inspiración para sus libros. Como Springora relata, ella tampoco se libró del dudoso “honor” de aparecer en uno de sus libros, y fue víctima de intolerables ataques a su intimidad por parte de Matzneff muchos años después de que dejaran de verse.
Vanessa Springora le pone en su lugar en “El consentimiento”, en el que, como ella misma señala, le ataca con sus propias armas: encerrándole dentro de un libro. Se trata de una lectura muy dura, pues muestra el modo en que Matzneff manipuló a Springora y se hizo con su confianza, la manera en que abusó de ella, así como las terribles secuelas emocionales que acabaría sufriendo. Una lectura imprescindible que muestra la forma en que se ha banalizado la noción del consentimiento durante mucho tiempo.
Ana Rayas

6 de agosto de 2020

"Golpéate el corazón", de Amélie Nothomb

FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Sergi Pàmies
Editorial: Anagrama

SINOPSIS:
Marie, joven belleza de provincias, despierta admiración, se sabe deseada, disfruta siendo el centro de atención y se deja cortejar por el galán más guapo de su entorno. Pero un embarazo imprevisto y una boda precipitada cortan en seco sus devaneos juveniles, y cuando nace su hija Diane vierte sobre ella toda su frialdad, envidia y celos.
Diane crecerá marcada por la carencia de afecto maternal e intentando comprender los motivos de la cruel actitud de su madre hacia ella. Años después, la fascinación por el verso de Alfred de Musset que da origen al título del libro la impulsará a estudiar cardiología en la universidad, donde se topará con una profesora llamada Olivia. Con ella, en la que creerá encontrar la anhelada figura materna, establecerá una ambigua y compleja relación, pero Olivia tiene a su vez una hija, y la historia dará un vuelco inesperado…
Esta es una novela de mujeres. Una narración sobre madres e hijas. Una fábula contemporánea deliciosamente ácida y malévola sobre los celos y la envidia, en la que también asoman otras complejidades de las relaciones humanas: las rivalidades, las manipulaciones, el poder que ejercemos sobre el otro, la necesidad que sentimos de ser amados…
Esta novela, la número veinticinco de Amélie Nothomb, es una muestra pluscuamperfecta de su endiablada inteligencia como narradora, de la perspicacia de su mirada y de la placentera liviandad repleta de secretas cargas de profundidad de su literatura.
  
OPINIÓN:
En la contraportada del libro indica que esta es la novela número veinticinco de la autora. Por suerte todavía me quedan bastantes por leer, pero he contado que con esta ya van once leídas, y Nothomb se ha convertido para mí en una autora cuyas singulares novelas me sorprenden y disfruto sin excepción.
En esta ocasión primero conocemos a Marie, una bella joven que siempre es el centro de atención y cuya mayor alegría es sentir los celos que provoca en los demás. Pero la verdadera protagonista será su hija Diane, una niña precoz víctima de los celos de su propia madre.
Al principio tienes la sensación de estar leyendo un cuento, con una especie de “madrastra” mala como la de Blancanieves, luego se centra en Diane y en cómo hace frente a la vida, a pesar del desapego de su madre, desde pequeña hasta la madurez. Para mí destaca el estudio psicológico de los personajes (mayoritariamente femeninos), que resulta fascinante; donde aborda, con distintos ejemplos, las relaciones madre-hija y cómo los trastornos fruto de los primeros años de vida pueden ser irreparables.
Una historia dura y a veces cruel, con personajes potentes, escrita con la aparente sencillez y fluidez habitual de la autora. Leída en una tarde; en mi opinión, una novela muy buena que me ha encantado y recomiendo.
Esther Rodríguez

14 de abril de 2020

"Charlotte", de David Foenkinos

charlotte david foenkinos
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia / Amaya García Gallego
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS:
Charlotte Salomon, pintora alemana de origen judío, abandona Berlín tras una relación amorosa que dejará en ella una huella definitiva. Huyendo de los nazis, se refugia en el sur de Francia junto a sus abuelos, quienes custodian un secreto que Charlotte no debe conocer. Allí compone su fascinante autobiografía, una obra única que, ya acechada por el peligro, decide poner a buen recaudo en una maleta que entrega a su médico, a quien confiesa: «Es toda mi vida».
El autor que cautivó a más de un millón de lectores con La delicadeza asombra y conmueve con una novela que, como la obra de Charlotte Salomon, inventa una nueva forma de arte.

OPINIÓN:
“Charlotte” es la primera obra que leo del escritor francés David Foenkinos y me ha gustado bastante. Relata la vida de una joven artista berlinesa, de ascendencia judía, que fue apresada y terminó sus días en un campo de concentración nazi, en el año 1943.
La historia y existencia de Charlotte es bien triste ya de inicio, como si estuviera destinada a un fin trágico. Nació en el seno de una familia a la que no le faltaban recursos, sin ser excesivamente adinerada ni fastuosa, pero con un sino muy desgraciado en su interior, especialmente por parte materna. Una serie de sucesos familiares, que no desvelaré por no estropear la lectura a quién se anime con ella, hizo que Charlotte naciera y creciera forjando un carácter silencioso y retraído, una personalidad algo enfermiza que no pudo desarrollar hasta que descubrió su gran pasión, la pintura. Con suerte, una parte de su juventud se nutrió de contactos con diversos intelectuales berlineses de la época y aún pudo asistir a la escuela de bellas artes, aunque poco duró. La subida y afianzamiento del nazismo al poder tuvo como consecuencia la persecución de la población judía y la censura a artistas que no tuvieran una determinada manera de entender y hacer arte. Con todo, Charlotte pudo exiliarse en Francia hasta que fue ocupada, allí se dedicó a sus dibujos, en los que plasmó su sensibilidad y pasión hasta prácticamente el final de su vida. Además, durante varios años, se consagró a su única obra titulada “¿Vida o teatro?”, testimonio de su existencia azarosa, en género teatral combinado con ilustraciones propias, una obra auténtica.
Foenkinos compone este relato de una forma personal, un escrito que en algunos momentos adquiere un tono lírico, incluso poético. El modo en el que el autor se introduce en la trama, como si fuera uno más o como si pudiera trasladar al lector la idea de estar viendo por un agujerito a una Charlotte que actuaba y sentía en el momento. Este estilo me ha recordado a “Dora Bruder”, de Patrick Modiano, que leí hace unos años y en la que también somos testigos de la vida de una joven, durante la primera mitad del siglo XX, en París. “Charlotte” es una biografía novelada, breve e intensa.
Dolors Martínez
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