Blanca Toral
Fue la lectura del mes de agosto en el Club de Lectura de Literatura+1, obra cumbre del premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, otorgado según la Academia Sueca por "cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo". Publicada en 1966, ha sido objeto de múltiples estudios por académicos, profesores y eruditos de la Literatura.
Esta novela hay que leerla con mucha paciencia al principio, como si fuera la punta de un ovillo enredado entre mil otros hilos de diferentes colores, todos enmarañados, cuyas madejas hay que ir soltando y separando, para formar una trenza, que es la historia de Conversación en La Catedral. Tal vez para darnos una idea de cómo serán la estructura y el estilo de la novela, al principio de la misma se menciona la obra Contrapunto de Aldous Huxley.
Por medio de las experiencias de su alter-ego Zavalita, en esta complicada novela total, mezcla de Bildungsroman, novela negra, histórica, de denuncia, de amor, psicológica, de intrigas, de ideología, con sexo y erotismo, y autobiográfica en parte, Vargas Llosa nos cuenta la historia de su juventud y nos plasma toda la dureza de las luchas de esa etapa de su vida, donde el protagonista se debate no solamente por la supervivencia, al independizarse de sus padres, sino también por descubrir su identidad, encontrar su vocación y resolver sus conflictos y complejos psicológicos.
Creo que uno de los temas de la novela sería: ES MUY DURO SER JOVEN. Y así lo vamos descubriendo en la narración … esa rebeldía, ese rechazo a la autoridad … ese creerse dueño de la verdad y con la obligación arreglar los problemas del mundo … esa generosidad hacia la humanidad … esa inocencia misionera … esa incertidumbre y esas DUDAS terribles … ese odio-amor hacia los padres … esa horrible dificultad en abrirse camino en el mundo, donde se está solo, en una jungla de competencia … esos frustrantes amores no correspondidos … Y si son correspondidos los amores, ese peligro de caer en un problema mayor, en un accidente vital e irreversible … En la narración se mencionan dos novelas, que según ha contado Mario Vargas Llosa en varias oportunidades, leyó en su juventud, y fueron las que influyeron en su conversión al comunismo en aquellos primeros años. El protagonista Zavalita también las lee en la novela, con igual resultado, son: La Condición Humana (1933) por André Malraux sobre la guerra civil China, premio Goncourt 1933 y La noche quedó atrás (1942) de Jan Valtin, novela autobiográfica de un ex agente comunista que deja el comunismo y viaja a Estados Unidos …
Y, el escenario no puede ser más perturbador y apropiado: una dictadura llena de soplones, torturadores, corruptos. Prensa comprada. Sindicatos amarillos manipulados, partidos políticos tramposos, y en medio, obreros y campesinos tratando de luchar por sus reivindicaciones, estudiantes siendo indoctrinados por el comunismo, rabanitos … mientras la oligarquía aprovecha para enriquecerse aprovechando influencias políticas … Santiago Zavala se pregunta ¿En qué momento se jodió el Perú? Pero en realidad el que se jodió no fue el Perú, sino él.
Zavalita en su juventud vive muy atormentado por dudas terribles … al ingresar en el ambiente de San Marcos, universidad que él idealizaba y creía progresista, pero que resultó ser un burdel ideológico, se sintió acomplejado por ser burgués. Él ha nacido burgués y ahora se siente culpable y avergonzado de su casta … pero, en el fondo sospecha que esas inquietudes revolucionarias, son nada más el juego de "quítate tú pa’ ponerme yo" … y que el marxismo, muy atractivo en los papeles y en los libros, sobre todo si son clandestinos y prohibidos, no es la solución correcta. Y todas sus dudas y complejos se decantan en un odio feroz hacia su padre, quien además de burgués, resulta ser sospechoso de ordenar un asesinato y homosexual, o bisexual.
Creo que el nudo de la historia se centra en el odio de Zavalita hacia su padre ya fallecido y cómo trata de disolverlo. Quiere RESOLVER ese cáncer mental, este CONFLICTO PSICOLÓGICO de odio y resentimiento que le atormenta y carcome su alma, y trata de hacerlo en su conversación de CONFESIONES, de doble vía, de cuatro horas con Ambrosio … Zavalita vence su miedo y repugnancia a enfrentarse con Ambrosio después de tantos años de dudas y odio, porque quiere investigar y confirmar: primero, la inocencia de su padre en el asesinato de La Musa, y segundo, averiguar el tipo de relación que había entre Ambrosio y su padre. Él se pregunta y quiere que Ambrosio le ayude a responder: ¿Quién era en realidad don Fermín? No sabemos si consigue resolver su problema psicológico, SI TODOS SON ABSUELTOS (don Fermín, Ambrosio y Santiago) pero por lo menos él confirma la inocencia de su padre en el caso de Hortensia, y la gran admiración y cariño que Ambrosio le profesa a don Fermín, aún después de muerto.
Algo que me llamó mucho la atención fue encontrar muy camuflajeadas entre tanto enredo estilístico, diferentes filias sexuales de varios personajes importantes: Cayo Bermúdez, observar o imaginar escenas lésbicas y visualizar crueles prácticas de sadismo con mujeres. Hortensia, Queta, Maclovia, Ambrosio y Don Fermín, son bisexuales, los hombres secretamente, las mujeres no tanto. Hipólito se excita sexualmente golpeando y torturando presos políticos … Quizá por haber “explotado los bajos instintos de los peruanos” y decir que Lima es una ciudad desagradable, (el Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1991) Mario Vargas Llosa, no es profeta en su tierra, sino que es odiado por muchos peruanos y tiene nacionalidad española desde 1993, habiendo sido honrado por el rey de España Juan Carlos I con el título de marqués en el 2011.
Y ¿cómo hace Marito todo esto, toda esta maraña? Con una maestría insuperable maneja los saltos en el tiempo y el espacio, mezclando pensamientos, diálogos con diferentes personajes, recuerdos, deseos, y así, al ir armando este rompecabezas lector, nos vamos enterando de hechos históricos del Perú y de la vida íntima de muchos actores: sus vivencias, sus filias y sus íntimos deseos, sus apodos, sus sentimientos y crímenes, sus complejos, sus secretos mejor guardados y sus características físicas, que están tan bien retratadas, tan minuciosamente, que forman una verídica imagen sensorial y plástica en nuestra imaginación.
He disfrutado muchísimo la relectura de esta obra maestra, mientras confeccionaba mi propio índice onomástico de la misma, muy detallado con pelos y señales.
Lucila Argüello
Al terminar la lectura de esta obra me vino a la memoria la frase de Hannah Arendt: “en la medida en que realmente puede llegarse a superar el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió” . Y así parece que lo hizo Vargas Llosa en esta obra asumiendo las conocidas palabras de su discurso de aceptación del premio Rómulo Gallegos: “La literatura es fuego”. Y lo es en esta obra.
El eje sobre el cual pivota la novela es la CONVERSACIÓN entre los dos personajes más importantes, a saber Santiago Zavala y Ambrosio en un bar, “La catedral”. Esta conversación cual “ojos del Guadiana” aparecerá de tanto en tanto para recordarnos que estamos ante “una especie de tronco del que va surgiendo muchas ramas, y esas distintas ramas al final van dibujando ese árbol que es la totalidad de la historia”. Son palabras de Vargas Llosa.
Estas HISTORIAS CRUZADAS no tienen otro fin que mostrar que la pregunta que se hace el protagonista “en qué momento me jodí” (y por ende el Perú), tiene una respuesta: la FRUSTRACIÓN. Esta impotencia de no poder ser quien se quiere ser, será la resultante de vivir en el cenagal de una dictadura sin posibilidad de escapatoria de la que es consciente tanto Zavalita -hijo de la alta burguesía- como Ambrosio, su opuesto, de baja extracción social.
Demostrar esto supondrá UNA BAJADA A LOS INFIERNOS, círculo a círculo. Para abarcarlo todo, alternará tiempos, espacios y personajes diferentes sin avisarnos (de ahí la dificultad de su lectura) con el objetivo de aligerar lo narrado dada la intensidad y violencia de la historia. A su vez el lector, espoleada su curiosidad, iría avanzando y encajando las piezas del gigantesco puzzle para dotarlo de sentido. Verdad es que en el momento de la escritura de esta obra, las corrientes que rompen la narrativa tradicional tanto en Estados Unidos como en Europa están vigentes bajo el epígrafe del “posmodernismo”: ya no hay narrador omnisciente que nos revele el interior de los personajes que sólo se definen por su acción, la linealidad del tiempo se quiebra, los espacios se confunden, no hay transiciones... en fin... se nos complica leer.
No faltará ningún estamento al que no le pase revista para dejar al descubierto desde los oscuros manejos de los políticos en el poder, tal es el caso del coronel Espina y Cayo Bermúdez que tenía a su cargo la represión de las voces discordantes, sus indecentes alianzas, según convenga y que ejemplifican Fermín Zavala y Emilio Arévalo, hasta las devastadoras repercusiones en las conductas individuales -Ambrosio, Hortensia- y que engendran actitudes que van desde el cinismo y la crueldad hasta la resignación -Carlitos, Zavalita- y apatía más absolutas.
En cuanto a los protagonistas, me sigue llamando la atención ZAVALITA que pudo ser lo que quiso porque lo tenía todo pero que fue devorado por “su insoluble duda metódica” y su resignación, valga aquí la cita de Balzac, dilecto autor de Vargas Llosa en su libro ‘Las ilusiones perdidas’ en la que Lucien el protagonista afirma: “La resignación, ángel mío, es un suicidio cotidiano;” y atenúa esa afirmación no sin gracia “yo sólo tengo resignación para un sólo día, así que me voy a aprovechar de ella hoy...": no es el caso de Zavalita que la convierte en su bandera vital.
En el otro extremo del escalafón está AMBROSIO, para mí el auténtico agonista de la obra, que siempre será vencido por las circunstancias que conlleva su pobreza hasta su derrumbe final. Cito: “¿Y cuando se acabara la rabia se acabaría tu trabajo en la perrera, Ambrosio? Sí, niño. ¿Y qué haría? (…) Trabajaría aquí, allá, a lo mejor dentro de un tiempo había otra epidemia de rabia y lo llamarían de nuevo, y después aquí, allá, y después, bueno, DESPUÉS YA SE MORIRÍA ¿no niño?”. El resto de personajes van protagonizando, a modo de CORO TRÁGICO, situaciones casi todas vergonzantes bajo la avasalladora ley de la jungla: EL MÁS FUERTE GANA..
En conclusión, magnífica obra, pesimista y desesperanzada en la que Vargas Llosa desguaza literariamente el sistema político de Perú en aquel momento, la dictadura de Odría, pero que trasciende su tiempo, por eso es un clásico, y nos conduce a reflexionar sobre los desgarros de los sistemas autoritarios en cualquier lugar. ¡Todo un logro!