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5 de agosto de 2020

"Perfume de hielo", de Yoko Ogawa

perfume de hielo yoko ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Yoshiko Sugiyama
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
Con el estilo poético y distanciado que la caracteriza, Yoko Ogawa nos ofrece otra historia tan inolvidable como la de su conocidísima novela La fórmula preferida del profesor, que se convirtió en un best-seller en su país y en el resto del mundo.
Tras el inesperado suicido de su novio, perfumista en Tokio, la joven periodista Ryoko cobra conciencia de lo poco que sabía de él. ¿Quién era Hiroyuki, el joven con el que vivía desde hacía un año? Pero, sobre todo, ¿por qué se suicidó al día siguiente de celebrar apasionadamente su primer año de vida en común? Para entenderlo, la periodista Ryoko decide realizar una investigación -gracias a los datos de la gente que conoció a su novio-, que se convertirá en un viaje al pasado de Hiroyuki, y que la llevará a Praga y a un misterio insondable relacionado tanto con el mundo de los olores como con el de las matemáticas. A través de múltiples hipótesis y búsquedas en los recuerdos propios y ajenos, Ryoko va explorando en la personalidad de Hiroyuki: una existencia llena de misterios, una realidad biográfica que era pura ilusión y una amenaza cuyo peligro sólo pudo entenderse demasiado tarde.
  
OPINIÓN:
"Alguien me contó que los pavos reales son los mensajeros del dios de la memoria —dije. —Sí, es cierto. El guarda acarició el cuello de un pavo real que se le había acercado. Cuando él se movía, la tela negra de la ropa ondeaba a su alrededor y hacía vibrar la oscuridad. Aquella onda también la hacía flotar como un cristal odorífero".
Viajando impulsada por el exquisito perfume creado para ella por su novio Hiroyuki, y como deslizándose en una alfombra mágica, la desconsolada Ryoko empieza a descubrir los asombrosos misterios de la mente superdotada y altamente polifacética de su amante suicida, de quien lo ignoraba todo.
Ryoko va de asombro en asombro ... una madre obsesionada, perturbada, controladora y exigente, que aparentemente ha traumatizado a un niño prodigio, un genio, que desarrolla una fobia limitante. Surge el arte del patinaje en hielo y la belleza de las matemáticas ... (que luego será explorada por Yoko Ogawa más detalladamente en La Fórmula Preferida del Profesor).
Siguiendo la huella de los perfumados enigmas de su amado, Rioko viaja a una extraña Praga, donde, para su mayor confusión y contraviniendo sus instrucciones, le asignan un guía que no habla japonés pero toca el violonchelo; pero sí, encuentra por azar, el origen misterioso del perfume de Hiroyuki en una oscura cueva onírica, mágica y espiritual, habitada por simbólicos pavos reales de cuellos azules, cuidados por un maestro sabio ... Además, descubre con sus pesquisas la causa del desmoronamiento y transformación de Hiroyuki, cuando las manipulaciones de su insana madre rayan en lo criminal en aquel malogrado viaje a Praga de Hiroyuki y su madre quince años atrás.
Sencillez del lenguaje, amor, magia, misterio y psiquis, es la impresión que me ha dado esta poética y bella novela breve, Perfume de Hielo, de la autora japonesa que se ha convertido en una de mis escritoras favoritas. ¡Adelante Yoko Ogawa!
"Primero necesitaría unas telas de seda limpia y de calidad. Mucha cantidad para poder vendarlo tantas veces como quisiera. Y mirra. Era lo más importante. Un día Hiroyuki me explicó que era la sustancia que dio origen a la palabra «momia». «Es una medicina sagrada que produce la regeneración, porque es eficaz para esterilizar y conservar, y se ha estado quemando en honor de los dioses desde el año 4.000 antes de Cristo»."
Lucila Argüello

25 de mayo de 2020

"Hotel Iris", de Yoko Ogawa

hotel iris yoko ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Juan Francisco González Sánchez
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
Mari, una muchacha de diecisiete años que ayuda a su madre en la gestión de un modesto hotel familiar cerca de la playa, en la noche escucha los gritos de una mujer que sale medio desnuda de una de las habitaciones imprecando a un misterioso hombre de avanzada edad. Este, imperturbable, le manda callar con unas palabras tajantes. La autoridad con que las pronuncia tiene el efecto de un hechizo en la joven, que se siente inmediata e irresistiblemente atraída por él. Algunos días después, lo encuentra por casualidad y siente la necesidad de seguirlo. El hombre es un traductor del ruso con un pasado oscuro —su mujer murió en circunstancias extrañas— que vive en una solitaria villa de una isla casi desierta. A partir de ese encuentro, nace entre ellos una turbia relación, y la casa del hombre se convierte en un inquietante lugar de transgresión íntima.
Yoko Ogawa, una de las novelistas más leídas en Japón, se adentra esta vez en el oscuro territorio de la psicología sexual, que, como les ocurre a los personajes del libro, perturba y atrae o bien provoca repulsión en el lector.

«Yo misma no tenía claro cuál era el significado de ese «perdón, por favor», pero se trataba, al menos, de un grito, de una expresión de mi angustia. Ahora, finalmente, he llegado a comprender lo que significaba: era una manifestación, desde el fondo de mi alma, del anhelo de ser perdonada…»

OPINIÓN:
Esta es mi tercera novela con la premiada escritora japonesa Yoko Ogawa. Antes leí La fórmula preferida del profesor y El embarazo de mi hermana.
Esta vez Yoko Ogawa me dio una gran sorpresa, porque con su estilo delicado e impecable, su forma sencilla, clara y hasta poética de describir detalles de momentos y personajes, la historia que relata en esta novela corta es de un tema un tanto tabú, pero que ya había sido en parte explorado por el premio Nobel de Literatura japonés Yasunari Kawabata en La casa de las bellas durmientes ... donde un varón otoñal tiene la costumbre compulsiva de yacer con adolescentes dormidas o más bien anestesiadas, en una casa especializada en esta filia ...
En Hotel Iris, la protagonista, una jovencita, es presa de otra filia: el masoquismo, al encontrarse con un traductor del ruso que podría ser su abuelo, acusado de depravación por una prostituta ebria, en una violenta y escandalosa escena en una habitación del hotel propiedad de su madre, donde ella es recepcionista, y enamorarse ciegamente de él, un sádico dominante.
Pero qué estilo más elegante el que utiliza Ogawa para describir escenas que de otro modo serían muy repugnantes ... y que habilidad para contar la delicada transición entre la vida de ellos, como personas normales que ignoran su problema, y que se comportan en forma tranquila y normal, y su transformación al momento del encuentro erótico, sexual y amoroso ... sí, amoroso ... porque a pesar de su relación peligrosa y rayando en sangrienta tragedia al momento de practicar su filia, la desigual pareja se ama tiernamente y anhelan verse a escondidas.
Como siempre, Yoko Ogawa no no me ha decepcionado, ha manejado magistralmente, con la elegancia que le caracteriza, este escabroso tema erótico, como un thriller psicológico, lleno de incógnitas y misterios, personajes oscuros, tenebrosos, pero al mismo tiempo simplemente humanos con sus traumas, llenos de soledad y anhelos de ternura ... Hotel Iris me ha encantado y la recomiendo, como las anteriores.
Lucila Argüello

29 de abril de 2020

"El señor de los pájaros", de Yoko Ogawa

el senor de los pajaros yoko ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Juan Francisco González Sánchez
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
Todo el mundo conoce al protagonista de esta novela como el Señor de los Pájaros, un solitario que se encarga del mantenimiento del aviario de una escuela infantil. Desde pequeño, vive con su hermano mayor, el cual tiene la peculiaridad de hablar un lenguaje único, que ellos llaman poponés: unos sonidos tal vez olvidados hace tiempo por el género humano y que se asemejan al canto de los pájaros. Los únicos seres que consiguen comprender y comunicarse con el hermano mayor son el Señor de los Pájaros y tal vez las aves. Con el paso de los años, al quedarse solos, los hermanos se refugian el uno en el otro, estableciendo una manera de vivir alejada de un mundo exterior incapaz de entenderlos.
En esta nueva novela de Yoko Ogawa, repleta de poesía sobre la misteriosa comunicación entre los seres humanos, la autora de La fórmula preferida del profesor con su estilo inimitable vuelve a cautivar al lector con una visión delicada y original de un universo único, donde el sonido y el gorjeo de los pájaros se convierten en la música que acompañará toda la lectura hasta el final.

«¿Acaso mi hermano sabe hablar la lengua de los pájaros, olvidada hacía tanto por la humanidad? —había pensado—. Si es así, eso explicaría por qué ni los profesores del colegio ni las vecinas, y ni tan siquiera papá, lo entienden cuando habla...

OPINIÓN:
“El Señor de los Pájaros” es el título de la última novela traducida al castellano de la escritora japonesa Yoko Ogawa. Ese es el nombre por el que es conocido el protagonista, y que recibió durante los años que estuvo al cuidado de un aviario junto a una guardería. La novela gira alrededor de su vida.
Primero leemos sobre su infancia, junto a su hermano mayor, que es quien le enseña cosas sobre los pájaros y que habla una lengua particular, el “poponés”, que solo ellos dos entienden. Los dos hermanos crecerán y el Señor de los Pájaros empezará a trabajar como conserje en una residencia de una empresa metalúrgica.
Nuestro protagonista lleva una vida sencilla y rutinaria, acorde con su carácter; es un hombre cumplidor, honesto, tranquilo y solitario, cuya discreta existencia pasa desapercibida. Su trabajo, la dedicación al aviario y sus pequeñas costumbres colman su vida. El resto de personajes con los que se cruzará (la bibliotecaria, la propietaria de la farmacia, el señor de los grillos...), de los que desconocemos su nombre, hallarán un hueco en su espacio personal.
No es una novela de acción y escasean los diálogos, es una historia para leer pausadamente y disfrutar de los pequeños detalles, como el canto de los pájaros, esos otros personajes que atrapan el interés del Señor de los Pájaros. Con una prosa bella y lírica, que transmite la misma serenidad del protagonista, la autora nos habla de diferencia, soledad y felicidad, de códigos secretos que habitan el universo, y lo hace a través de un personaje singular con una filosofía muy oriental, en que la vida fluye y se disfruta en su sencillez.
Leer un libro de Yoko Ogawa suele ser como encontrar un pequeño oasis dentro del ajetreo diario, y esta no es la excepción. Una lectura agradable y muy poética que recomiendo.
Esther Rodríguez

3 de julio de 2015

"Amores al margen", de Yōko Ogawa

Amores al margen Yoko Ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Yoshiko Sugiyama
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
La joven protagonista de esta nueva y enigmática novela de Y Ogawa oye constantemente en su cabeza un sonido muy parecido al de un extraño instrumento y, además, sufre dolores atroces con cualquier mínimo ruido exterior. El origen de la enfermedad es un misterio que sus numerosas visitas al hospital no logran resolver, por lo que acepta participar en una mesa redonda, organizada por una revista de salud y a la que asisten otras personas aquejadas de problemas similares, para describir los síntomas de su extraña enfermedad.
Mientras trata de encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que siente, queda fascinada por el estenógrafo que transcribe lo que se dice en el coloquio. La capacidad y velocidad de los dedos del joven para plasmar en signos las palabras que se pronuncian ejercen sobre ella una extraordinaria atracción
.

OPINIÓN: 
La novela está narrada en primera persona por una joven con problemas de audición. En una mesa redonda para hablar sobre esos problemas conocerá a Y., un estenógrafo que toma nota de todo lo que se dice y cuyos dedos fascinan a la protagonista. Es un texto en el que no predomina la acción, a lo largo de los capítulos vemos deslizar los días a través de las distintas fases de la enfermedad de la protagonista y su punto de vista, los zumbidos que oye, reflexiones, recuerdos... y algún encuentro con los otros personajes que aparecen (básicamente su sobrino e Y., que acabará convirtiéndose en alguien importante en su vida). Escrito con una prosa sencilla y descriptiva, que se fija en los pequeños detalles, es un libro para degustar tranquilamente. Me ha gustado, lo que menos el final, un poco indefinido y que te deja con ganas de más
Esther Rodríguez

14 de junio de 2013

"El embarazo de mi hermana", de Yōko Ogawa

El embarazo de mi hermana Yoko Ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Yoshiko Sugiyama
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
En "El embarazo de mi hermana" la narradora nos describe, con insólito talento y bajo forma de diario, el embarazo de su hermana mayor; y lo hace de una manera aparentemente fría y analítica aunque no exenta de ironía, sin ahorrarnos ningún detalle sobre los problemas de peso, la bulimia, los antojos. Así, pasada la fase de las nauseas, la embarazada recupera su voraz apetito y se pone a engullir compulsivamente una mermelada de pomelo que le prepara su hermana, episodio clave que llevará el relato a un inesperado desenlace.
Metáfora de la soledad y del sentimiento de pérdida para la mujer japonesa de hoy en día, esta parábola se empieza leyendo con fascinación y luego no sin algo de pavor.

OPINIÓN:
La narradora, que vive con su hermana y su cuñado, cuenta en un pequeño diario el embarazo de su hermana. Con una prosa sencilla y directa, no encontramos cálidas anotaciones sobre la gestación, sino al contrario, más bien transmite dudas e incertidumbre. Relato corto y entretenido que se lee en un rato.
Esther Rodríguez
“Ya era casi medianoche y los tres nos habíamos puesto el pijama. Ninguna tienda cercana podía estar abierta a esas horas, pero sobre todo yo no sabía que existieran sorbetes de níspero. —Un sorbete de níspero, con sus trocitos de color amarillento, con muchas capas finas superpuestas como esquirlas de cristal que cruje ligeramente. Quiero comer sorbete de níspero —ha dicho. —No podemos hacer nada a estas horas. Intentaré buscarlo mañana —le ha contestado dulcemente mi cuñado”.
Mi segundo encuentro con esta joven y premiada autora japonesa; antes había leído la entrañable y matemática novela la Fórmula Preferida del Profesor.
Otro increíble relato, bastante corto, sólo 60 páginas ... esta vez en registro de diario, donde va contando, con nítidos detalles domésticos y obstetras, los progresos y vicisitudes del embarazo de una hermana mayor cada vez más neurótica, exigente, despótica e insoportable ... escalando en tensión narrativa ... y ya se espera que va a ocurrir algo, extraño, tal vez terrible ... ¡suspense!
Los personajes, que son solamente tres, están descritos con pocas pinceladas pero bien redondeados.
El estilo frío y sencillo de la narración va empapado de ironía y como quien no quiere la cosa, la hermana menor, la narradora de este singular thriller, trata de ejecutar cruel venganza bañada de dulce almíbar ... con pomelos americanos …
Me ha encantado y la recomiendo.
"Así que he olvidado incluso darle la «enhorabuena». Pero ¿de verdad el nacimiento del hijo de mi hermana y mi cuñado es un asunto que merezca una enhorabuena? He buscado en el diccionario la palabra «Enhorabuena»: <exclam.> expresión de felicitación. —Así que la palabra en sí no tiene ningún significado… —murmuro, siguiendo con el dedo la línea con palabras cuyas letras denotan algo tan ajeno a cualquier deseo de felicitar". 
Lucila Argúello 

23 de marzo de 2013

“La fórmula preferida del profesor”, de Yōko Ogawa

FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Yoshiko Sugiyama y Héctor Jiménez Ferrer
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
Auténtico fenómeno social en Japón (un millón de ejemplares vendidos en dos meses, y otro millón en formato de bolsillo, película, cómic y CD) que ha desatado un inusitado interés por las matemáticas, esta novela de Yoko Ogawa la catapultó definitivamente a la fama internacional en 2004. En ella se nos cuenta delicadamente la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente de coche la memoria (mejor dicho, la autonomía de su memoria, que sólo le dura 80 minutos). Apasionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo de 10 años, al que bautiza «Root» («Raíz Cuadrada» en inglés) y con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre ellos una verdadera historia de amor, amistad y transmisión del saber, no sólo matemático…
Como dice en su postfacio el profesor León González Sotos, «asistimos al emocionado ajetreo, de venerable filiación platónica, entre la anónima doméstica, el también —¿innombrable?— Profesor y el pupilo Root. Entre idas y venidas, tareas caseras y cuidados piadosos a su muy especial cliente, éste va desvelando las arcanas relaciones numéricas que los datos cotidianos más anodinos pueden encerrar.»
Una novela optimista que genera fe en el alma humana, contada con la belleza sencilla y verdadera de un «larguísimo» haiku.

OPINIONES:
La novela gira en torno a un viejo profesor de matemáticas que sólo tiene memoria presente de los últimos ochenta minutos, y que entabla una relación especial con su asistenta y el hijo de ésta, de diez años. Las matemáticas y el béisbol forman parte importante del argumento. La historia está narrada en primera persona, nos la cuenta la asistenta años más tarde, y me ha parecido bonita, curiosa y entretenida. Novela muy sencilla pero que me ha gustado bastante.
Esther Rodríguez

…”POR LA VENTANA SE VEÍAN UNAS FLORES DE ALBARICOQUERO MOJADAS POR LA LLUVIA … ES IGUAL DE DIFÍCIL EXPRESAR LA BELLEZA DE LAS MATEMÁTICAS QUE EXPLICAR POR QUÉ LAS ESTRELLAS SON HERMOSAS” … «e π1 + 1 = 0 »
Acabo de descubrir a esta premiada autora japonesa, a quien tenía esperando en mi biblioteca y no le había llegado su turno. ¡Qué sorpresa tan agradable me he llevado con esta novela nipona!
Tres personajes entrañables … La narración corre a cargo de uno de ellos, la asistente doméstica del profesor, cuyo nombre es una incógnita. El otro personaje es, obviamente, el profesor y el tercero es el hijo de 10 años de la asistenta, apodado Root por el profesor, ya que su cabeza tan plana le recuerda el símbolo de la raíz cuadrada.
El profesor es un genio matemático que debido un traumatismo en su cerebro, causado por un accidente de tránsito, tiene una memoria que solamente le dura 80 minutos. La historia está envuelta en una gran nube de ternura que arropa a los tres personajes entre sí. El estilo ingenuo y sencillo me pareció novedoso y espiritual, no exento de gracia y humor. Muy japonés: artístico, minimalista y disciplinado.
La novela es dulce, pero está sazonada con muchas fórmulas matemáticas y hay una especial, la preferida del profesor … y béisbol: cromos, descripciones de jugadas, comentarios de partidos e historias de famosos jugadores japoneses, ídolos de los protagonistas, que comparten la afición y el fanatismo hacia un equipo.
No falta el suspense, pues uno teme que en cualquier momento suceda algún percance con el profesor o con Root, que pueda despertar la ira de la intransigente y celosa cuñada que vive en la casa grande y es quien mantiene al profesor y paga a la agencia de la asistenta.
En conclusión esta novela me ha encantado y la recomiendo. Encontré, por vez primera, belleza en la ecuación de Euler y en el béisbol.
“NO ES QUE SIMPLEMENTE NO HUBIERA RUIDO, SINO QUE UNAS CAPAS DE SILENCIO LLENABAN EL CORAZÓN DEL PROFESOR CUANDO VAGABA POR EL BOSQUE DE LOS NÚMEROS, INDIFERENTE A LOS CABELLOS CAÍDOS Y AL MOHO QUE TODO LO INVADÍA. ERA UN SILENCIO TRANSPARENTE, COMO UN LAGO ESCONDIDO EN EL FONDO DE UN BOSQUE”.
Lucila Argüello

Esta novela ha sido mi estreno con la escritora nipona, un grato inicio. Desde hace años soy aficionada a la literatura japonesa, de entre la que cuentan Kawabata y Akutagawa como mis escritores favoritos, y, para mí, Ogawa no tiene que envidiarles. La esencia de esta obra está repleta de sutilezas, en las que los gestos y los actos cotidianos se celebran de una manera plena. Un buen día una asistenta doméstica, madre soltera de un hijo de 10 años, entra a servir a una familia acomodada con la tarea particular de atender a un hombre de unos 60-65 años. Este hombre, un académico prodigio de las matemáticas, tuvo hace casi 20 años un accidente de tráfico que le causó daños cerebrales, con la consecuencia de una pérdida de memoria importante. Desde ese momento su memoria se quedó varada en ese año, con la peculiaridad de que su memoria del presente sólo perdura 80 minutos al día. Con estos pocos datos ya podemos imaginar a un hombrecillo algo extravagante, con lo que su cuidado no es tan sencillo para mucha gente. No obstante, siempre puede haber alguien dispuesto a entender a otra persona bien diferente, cómo la asistenta que, junto a su hijo, trabará una bonita amistad con él. El relato son las memorias de la asistenta que, sin caer en sentimentalismos, cuenta las “molestias” y el lado positivo que conlleva el cuidado de este hombre, descubriéndonos su lado más entrañable. Me ha gustado mucho.
Dolors Martínez

18 de marzo de 2013

“La niña que iba en hipopótamo a la escuela”, de Yōko Ogawa

la niña que iba en hipopótamo a la escuela Yoko Ogawa
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Yoshiko Sugiyama
Editorial: Funambulista

SINOPSIS:
Al cumplir doce años, Tomoko, huérfana de padre, deberá cambiar de ciudad y separarse de su madre para ir a estudiar primero de secundaria.
Para ello irá a vivir a casa de su prima Mina, una lujosa mansión  de estilo occidental, cerca de Kobe, donde todo es singularmente diferente: su prima se pasa el día entre libros, o jugando con cerillas, su tío (director de una conocida fábrica de bebidas) es mestizo y se ausenta misteriosamente de la casa, y su tía abuela Rosa es alemana y habla a duras penas japonés. Pero, sobre todo, en la finca (que en su tiempo había albergado un zoo) vive un hipopótamo enano, que Mina utiliza como medio de transporte para ir a la escuela primaria, debido al asma crónica que la aqueja.
Esta novela (Premio Tanizaki 2006), llena de optimismo mágico y de poesía, ambientada en los años 70, se inscribe en el ciclo dedicado a la amistad y la infancia iniciado por Yoko Ogawa (la novelista japonesa más conocida en su país y fuera de Japón) con La fórmula preferida del profesor, best-seller internacional, del que se vendieron más de dos millones de ejemplares sólo en Japón.
«Si se quisiera explicar con tan sólo unas palabras quién era Mina, se podría decir que era una niña asmática a quien le gustaban los libros y que se desplazaba a lomos de un hipopótamo. Pero si se quisiera demostrar que se trataba efectivamente de Mina y no de cualquier otra persona, sería preciso añadir que era una niña que sabía encender con gracia las cerillas…"

OPINIONES:
Tomoko recuerda, años después, su primer curso en el instituto, a los doce años, que pasó en casa de sus tíos en Ashiya. La narradora evoca el día a día de la familia, todo un universo que aunque limitado físicamente por poco más que la inmensa casa occidental en la que viven, está lleno de personajes peculiares y entrañables: Mina, la niña de salud delicada que va al colegio en hipopótamo, la tía abuela alemana Rosa, la señora Yoneda, la tía que busca erratas en los textos, el tío que se ausenta días y días, Pochiko… Es una historia sencilla y tierna sobre la infancia y la amistad que me ha encantado. Como negativo, es una pena que la edición de la Editorial Funambulista tenga errores en el texto.
Esther Rodríguez

"—¿Qué le pareció La casa de las bellas durmientes? —me preguntó el señor Cuello alto en cuanto me vio. Desde que había solicitado una tarjeta de préstamo y pedido prestado La casa de las bellas durmientes, acudía prácticamente todos los sábados por la tarde a la biblioteca municipal de Ashiya, pero al no coincidir nuestros horarios, no lo había vuelto a ver.
...
—Sí, es una novela muy interesante —le contesté con voz queda, asustada ahora que las cosas empezaban a desarrollarse tal como lo había deseado.
...
—Bueno, entonces bien. Me preguntaba con inquietud si no la había presionado demasiado para que lo pidiera cuando en realidad no le apetecía.
—No, en absoluto. Sacudí la cabeza.
—¿De verdad?
—Pues claro. Es cierto que pensé que este libro era un poco raro. Porque a excepción del anciano, tan sólo hay mujeres que duermen y que no cruzan palabra. Pero lo entendí.
Ese anciano se está entrenando para morir. Al pasar la noche junto a jovencitas que han dormido con medicamentos y que casi parece que estén muertas, es como si estuviese durmiendo con la muerte. Entonces, intenta familiarizarse con ella. Así, llegado el momento, no huirá asustado"…
Este es mi cuarto encuentro con esta premiada autora japonesa, que se ha convertido en una de mis favoritas.
Con el estilo poético, sencillo y delicado que la caracteriza, Ogawa nos cuenta en esta novela, una entrañable, extraña y divertida historia familiar japonesa con el ingrediente, picante y penetrante como el wasabe, de una tía "casada con extranjero".
Por circunstancias de la vida, dos niñas primas hermanas, se conocen, conviven y llegan a quererse mucho. En un ambiente hogareño bastante irregular, aunque no falto de amor y calor familiar, pero de mucha opulencia, una niña asmática de sangre japonesa y alemana va a la escuela montada en una hipopótama enana, es muy aficionada a la lectura, tiene una inteligencia y madurez superiores, colecciona cajas de cerillas y para cada ilustración de las cajitas de cerillas, compone una preciosa historia llena de imaginación, fantasía y poesía; sabe encender los fósforos con mucha gracia, lo que le gusta mucho; además es muy frágil y muy bella.
Con esos elementos se va desarrollando la historia día día, durante el año de 1972, llena de púberes enamoramientos, sensualidad, aventuras emocionantes, literatura, voleibol mucho voleibol, Juegos Olímpicos, momentos jocosos, pequeños suspensos y misterios, y alguna tragedia ... siendo el misterio más notorio la repentina y no comentada desaparición del tío, el cabeza del hogar y dueño de la fábrica de refrescos más popular del Japón, guapísimo, cariñoso, eficiente y misterioso.
Está bella historia japonesa me ha cautivado y distraído mucho durante la cuarentena del COVID19 ... me ha encantado y la recomiendo como las anteriores.
"—«El premio Nobel de literatura, el señor Yasunari Kawabata, entre paréntesis setenta y dos años, se ha suicidado en la noche del día 16 introduciéndose un tubo de gas en la boca, en su puesto de trabajo, en el tercer piso del “Marina Mansion”, en Zushi. No se ha encontrado testamento, y mucha gente de su entorno se pregunta perpleja por los motivos del suicidio, aunque se comenta que desde que le operaron de apendicitis el mes anterior, su salud dejaba que desear…». Todo el mundo estaba en su sitio, prestando atención a la lectura de Mina. La abuela Rosa con las manos cruzadas sobre el pecho, la señora Yoneda untando con energía mermelada de fresa en unas rebanadas de pan, mi tía removiendo su té. El sol de la mañana que entraba por las ventanas orientadas al este iluminaba el perfil de Mina. No se había atascado ni una sola vez y leía correctamente todos los caracteres chinos, incluso los más difíciles. —«… el cuerpo ha sido trasladado, de madrugada, durante las primeras horas del día 17, a su casa de Kamakura, donde ha sido recibido por la familia, la gobernanta y gente del vecindario». Cuando Mina acabó de leer, todo el mundo dejó escapar un suspiro de tristeza. —Este señor Yasunari Kawabata, ¿era un amigo de la familia? —lancé la pregunta al aire. —No —me contestó la abuela, separando sus manos cruzadas. —Es que parece que os ha afectado tanto"…
Lucila Argüello
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