1 de agosto de 2018

"Al faro", de Virginia Woolf

Al faro Virginia Woolf
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Dámaso López
Editorial: Cátedra

SINOPSIS:
En 1926, Virginia Woolf cumplió cuarenta y cuatro años y se hallaba escribiendo una nueva novela que a diferencia de sus otras obras la arrastraba en medio de un tumulto de apremiantes arrebatos creativos. Ni dudas, ni vacilaciones, ni nerviosos exámenes de sus propios méritos, ni miradas de reojo a la obra de otros escritores, ni amargos comentarios sobre la distancia que se interpone entre sus deseos y el resultado con el que tiene que contentarse. Al Faro, su nueva obra, es la más desnudamente autobiográfica de sus novelas, la más centrada en sus relaciones con sus padres, con la familia y con el medio social del que provenía, la más centrada en el análisis de sus propias responsabilidades como creadora.
Al Faro se concibió y redactó como analogía de la pintura que adquiere forma y cuerpo con el paso del tiempo dentro de la propia novela; esa pintura que se ejecuta ante los ojos del lector, quien, propiamente, no ve la pintura, sino que la lee. Virginia Woolf consigue conjugar en esta novela todos los elementos del recuerdo con una forma artística plenamente satisfactoria, y logra que los ingredientes con que compone sus novelas, la vida, la muerte, adquieran una extraordinaria riqueza de matices. Consigue, en fin, un equilibrio difícil, comprometido, entre revelación y conocimiento.
"Al faro" es una novela que constituye una heroica reconstrucción de las pérdidas (reales o imaginarias) y tiranías del pasado. En ella puede apreciarse en su plenitud la técnica del monólogo interior y unas imágenes ricas y sugerentes.

OPINIONES:
Fue la lectura de julio de 2018 en el Club de Lectura.

Virginia Woolf escribió esta novela después de “La señora Dalloway”, y al igual que en ella, en “Al faro” aparece de nuevo como elemento fundamental e innovador el monólogo interior; conocemos la historia desde los pensamientos de los personajes, algo que resulta muy interesante.
El libro se divide en tres partes. En “La ventana” (la parte más extensa con diferencia) la autora nos sitúa en la isla de Skye, en Escocia, y se centra en la familia Ramsay, que está allí con sus ocho hijos y varios amigos de visita. Una deseada excursión al faro del lugar, que se retrasará, es la excusa para analizar, entre otros aspectos, la relación entre Mr. y Mr. Ramsay y algunos de sus hijos. Es notable la caracterización de los padres, en especial la bella e influyente Mrs. Ramsay. Cabe destacar entre el resto de personajes a Lily Briscoe, una pintora soltera que a medida que avanza la lectura identificamos como alter ego de la autora.
La segunda parte, “El paso del tiempo”, es muy breve y en ella la narración cambia radicalmente. Desaparece el monólogo interior y nos encontramos un narrador omnisciente que describe el abandono, la ausencia y el paso del tiempo en la casa que habían ocupado familia y amigos. En “El faro”, tercera y última parte, algunos de los personajes regresan diez años más tarde al mismo escenario en la isla de Skye, y nuevamente nos sumergimos en sus reflexiones e inquietudes vitales a través de sus pensamientos.
Sin diálogos y con escasa acción, Virginia Woolf, con su increíble capacidad de sumergirse en los personajes y plasmar sus pensamientos más profundos, y la versatilidad de pasar de uno a otro sin tregua, logra que el lector sienta y vibre con cada uno de ellos, y aprecie la tensión, los cambios de humor o los momentos incómodos. Es una obra eminentemente autobiográfica, la semejanza de la familia Ramsay con la de la autora es evidente, los padres, los ocho hijos, algunas de las circunstancias que se retratan... Sin duda Virginia Woolf vertió en “Al faro” muchas de sus propias experiencias, inquietudes y reflexiones.
Es una lectura profunda e intimista que requiere una lectura atenta y obliga a releer a menudo. A pesar de no ser nada fácil de leer, su prosa lírica y muchos fragmentos soberbios y bellos compensan la dificultad. Me ha gustado mucho, aunque reconozco que es un libro de los que hay que volver a leer para captarlo en su totalidad.
Esther Rodríguez

Esta novela me ha parecido una lectura especialmente difícil, básicamente porque no se puede decir que haya una verdadera trama, una estructura del tipo "principio, nudo y final", o donde haya una acción rápida, una intriga... muy al contrario, la trama es bastante secundaria, primando en cambio la descripción psicológica de los personajes, sus reflexiones, sus perspectivas. La estructura es bastante novedosa: sólo se narra la acción de unos días separados entre sí por diez años, permitiendo ver qué transformaciones han sufrido los personajes durante ese tiempo, o, más bien, cómo les ha ido en función de las decisiones que han tomado: por ejemplo, a Minta con su matrimonio o a Lily con su soltería, pues uno de los temas que subyacen son la situación de la mujer en la época, que parecía no tener otra alternativa que el matrimonio, siendo una mujer como Lily, que se niega a aceptar esta única opción, considerada una "insignificante solterona", como ella misma llega a calificarse (capítulo 7, III. El faro). Otros temas son el conocimiento de uno mismo, la subjetividad, el cómo nos perciben los otros y cómo percibimos a los demás: "[...] las cosas por las que se nos conoce, es meramente pueril. Por debajo todo es oscuro, vasto y de una profundidad insondable; solo de vez en cuando salimos a la superficie y eso es lo que ven los demás" (capítulo 11, I. La ventana.) El amor, las relaciones de pareja, la familia, la educación de los hijos... todos esos temas están también presentes. La muerte, a partir de la segunda parte. He echado de menos más referencias al momento en el que se ambienta la novela, la Primera Guerra Mundial, pues salvo cuando se dice que Andrew ha muerto en la guerra, no hay muchas más. Otro aspecto a destacar es la descripción de un estilo de vida propio de las clases inglesas adineradas de principios del siglo veinte. Y por supuesto, lo que ya muchos lectores saben, el carácter autobiográfico de la novela, las similitudes con la vida de la autora, siendo la señora Ramsay la personificación de la madre y la pintora Lily, la propia Virgina Woolf, en su búsqueda creativa de plasmar su mundo interior y su visión del mundo, Lily sobre el lienzo, Virginia sobre el papel. 
En definitiva, me parece una obra interesante, original, completa y de referencia, aunque repito que de lectura difícil, para retomar con el tiempo.
Victoria Rodríguez

He terminado la lectura del mes y debo decir que me ha dejado un gusto agradable, ha sido un goce estético.
Creo que no hay mucho que pueda agregar que no se haya dicho ya de esta novela, considerada una de las obras cumbres de la literatura del siglo XX.
No será uno de mis libros favorito pero mi experiencia ha sido satisfactoria, obviamente que habrá muchas cosas que he pasado por alto en esta primera lectura, por lo que no descarto la posibilidad de encontrarme de nuevo con "Al Faro".
Estas palabras traídas de la tercera parte de la novela expresan exactamente mi sentir: "y, con el libro en la mano, ella pensaba que allí uno podía dejar vagar el pensamiento igual que una hoja en el agua..."
Realmente es una novela sobre los pensamientos, sobre los recuerdos, imaginación y sentimientos de los personajes, una exploración por sus mentes, un paseo por su interior. Tarea que requiere de mucha atención porque no es nada sencillo seguir el hilo del pensamiento de alguien. 
De todos los personajes, me quedo para siempre con la Sra. Ramsay, he sentido devoción por su persona al igual que su familia. Es por eso que para mí, El faro es, simbólicamente, la sra. Ramsay. Luego de 10 años, una visita que hacen al faro, algunos miembros de la familia Ramsay, ha dejado (quizá esté equivocada, pero es lo que me ha resultado de la primera lectura) una gran ofrenda. 
Para finalizar, quiero compartirles algunos de los interrogantes de la última parte de la novela: "¿Era imposible aprender de memoria cómo funcionaba el mundo? ¿No había guía, ni refugio? ¿Era todo un milagro, igual que saltar hacia el vacío desde lo alto de una torre? ¿Sería posible que la vida fuese eso? ¿Sorprendente, inesperada, desconocida?"
Yesica Pinto

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