22 de noviembre de 2020

"La bailarina de Auschwitz", de Edith Eger

la bailarina de auschwitz
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jorge Paredes
Editorial: Planeta

SINOPSIS: 
Eger tenía dieciséis años cuando los nazis invadieron su pueblo de Hungría y se la llevaron con el resto de su familia a Auschwitz. Al pisar el campo, sus padres fueron enviados a la cámara de gas y ella permaneció junto a su hermana, pendiente de una muerte segura. Pero bailar El Danubio azul para Mengele salvó su vida, y a partir de entonces empezó una nueva lucha por la supervivencia. Primero en los campos de exterminio, luego en la Checoslovaquia tomada por los comunistas y, finalmente, en Estados Unidos, donde acabaría convirtiéndose en discípula de Viktor Frankl. Fue en ese momento, tras décadas ocultando su pasado, cuando se dio cuenta de la necesidad de curar sus heridas, de hablar del horror que había vivido y de perdonar como camino a la sanación.
Su mensaje es claro: tenemos la capacidad de escapar de las prisiones que construimos en nuestras mentes y podemos elegir ser libres, sean cuales sean las circunstancias de nuestra vida.

OPINIONES:
Fue la lectura de octubre de 2020 en el Club de Lectura.

"«Editke —me dice la profesora—, todo el éxtasis de tu vida vendrá de tu interior.»
«Recuerda que nadie puede quitarte lo que pones en tu mente.»
«Tempora mutantur, et nos mutamur in illis», les digo a los capellanes durante mi conferencia inaugural a la mañana siguiente. «Es una frase latina que aprendí de niña. Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos. Siempre estamos en proceso de cambio.»"

Fue la lectura del mes de octubre del año 2020 del Club de Lectura de Literatura+1, elegida por abrumadora mayoría de votos.
No es una novela, pero está narrada en forma tan amena como si lo fuera. Se trata de la autobiografía de una sobreviviente del holocausto.
Por el título, estaba muy renuente a comenzarla porque me había prometido no volver a leer nada del holocausto, ya que me causa mucho sufrimiento: es masoquismo.
Sin embargo, al comenzar a leerla, no fue así. Las partes horribles del campo de concentración no son tratadas en forma demasiado gráficas y se pueden leer sin tanto agravante psicológico.
Edith Eger cuenta parte de la historia de Hungría y su ciudad natal Kassa y cómo dicha ciudad fue cambiando varias veces de país dependiendo de los imperios dominantes.
Habla en forma entrañable de su infancia, de su historia familiar y los destinos de los diferentes miembros de la familia. Solamente sobrevivieron las tres hermanas. Describe su dramática liberación ya al borde de la muerte por inanición. Su lenta curación y recuperación, su matrimonio y su posterior huida de Europa Oriental a su asilo en los Estados Unidos, con su esposo y bebita. Sus duros comienzos en el exilio y su trauma espantoso que tardó una vida en resolver, después de haber decidido divorciarse, estudiar una carrera, sacar un doctorado, para volver a casarse con el mismo esposo de su juventud y padre de sus hijos.
La carrera escogida fue psicología y de sus pacientes y sus terapias aprendió a superar su sempiterno trauma que nunca se resolvía, hasta que decidió perdonar a Hitler … pero quizá más importante, perdonarse a sí misma por la autoincriminación que torturaba su conciencia con la culpa de creerse la causante de la muerte de su madre, al ser ésta separada de sus dos hijas, Edith y Magda, en la primera fila de selección, y puesta en la línea de los que iban a las duchas de gas, cuando ella, Edith, respondió “madre” en vez de “hermana” a la pregunta del doctor y capitán Mengele “el ángel de la muerte”: «¿Es tu madre o tu hermana?», horas antes de que le ordenara bailar ballet: El Danubio Azul y luego Romeo y Julieta, para él … imaginándose ella, para soportarlo, que estaba en el teatro de la Ópera de Budapest, y fuera recompensada con una hogaza de pan, que compartió con sus compañeras de barracón …
No es que sea un libro de autoayuda … ni un tratado de psicología (pero casi); tampoco es una novela histórica; es el relato verídico de una vida extraordinaria, donde la realidad supera la ficción; la lucha contra su intenso sufrimiento; su triunfo en la conquista de la felicidad, sanando por fin sus lesiones psicológicas y sus complejos.
Aunque me pareció un poco reiterativo en lo tocante al horrible trauma inacabable, me ha encantado y la recomiendo.

"Mi único nombre es hambre. Me duele todo el cuerpo, tengo todo el cuerpo entumecido. No puedo dar un paso más. Me duele tanto que no siento mis movimientos. No soy más que un circuito de dolor, una señal que se alimenta a sí misma.
No me doy cuenta de que he tropezado hasta que noto los brazos de Magda y otras chicas levantándome. Han entrelazado sus dedos para hacerme una silla.
—Tú compartiste tu pan —dice una. Las palabras no significan nada para mí. ¿Cuándo he probado el pan? Pero entonces, surge un recuerdo.
Nuestra primera noche en Auschwitz. Mengele ordenando que suene la música y ordenándome bailar. Este cuerpo bailaba. Esta mente soñaba con el teatro de la Ópera.
Este cuerpo comía aquel pan. Soy la que pensaba aquella noche y la que piensa otra vez ahora: Mengele mató a mi madre; Mengele me dejó vivir. Ahora, una chica que compartió conmigo un mendrugo de pan hace casi un año me ha reconocido. Usa las últimas fuerzas que le quedan para entrelazar sus dedos con los de Magda y los de otras chicas y levantarme.
En cierto modo, Mengele permitió que esto sucediera. No nos mató a ninguna de nosotras aquella noche ni ninguna otra noche después. Nos dio pan".
Lucila Argüello

Leer la sinopsis del libro ya nos indica el drama que viviremos al leerlo. Una autobiografía del infierno que padecieron: Edith Eger, su familia y cada uno de los seres que sufrieron bajo el régimen Nazi.
Auschwitz fue un cielo sin pájaros y noches sin luna, el humo de las chimeneas olía a recuerdos y a sueños que no se cumplieron, pero para la escritora, Edith Eger el sueño de llegar a ser bailarina profesional la mantuvo con vida un día más... ¡siempre un día más!

Cita..."El sueño sigue vivo y me aferro a él para tener en que sostenerme, un algo en que ocupar la mente para no enloquecer, para no rendirme".

Nuestra bailarina después de sufrir los horrores de Auschwitz y de su éxodo en manos de los nazis, tuvo que seguir viviendo en una prisión emocional luchando con los demonios que le hablaban al oído carcomiendo su vida y culpándola de haber sobrevivido, preguntándose... ¿Por qué ella? De ahí surgió la necesidad de buscar ayuda para sobrevivir a los campos de concentración que ella se infligía, la protagonista no permitió que su nueva vida la dejara tras los barrotes de la prisión que son los recuerdos y tras una larga búsqueda y preparación profesional se decide a regalarnos su historia plasmada en un libro, con el cual intenta ayudarnos a transitar por el camino de las lágrimas hacía el perdón... Perdonarnos, los "debí", los "pude", los "por qués", para poder encontrar la sanación emocional.
Sabemos que nada compensará las pérdidas, pero solo nosotros seremos responsables de utilizar lo vivido para seguir con la vida que deseas.
La Bailarina De Auschwitz no es solo un testimonió real, es un corazón abierto compartiendo sus heridas, sus sueños, sus vivencias y su trayectoria profesional en busca de la reconciliación emocional y una invitación a quienes queramos iniciar el camino de la sanación.

«La sanación es un proceso que va más allá de la curación del cuerpo físico. Es un proceso emocional, mental y espiritual, sorprendentemente poderoso que nos acerca a quienes realmente somos y a nuestro propósito en este mundo. Sanar es regresar a nuestro estado de integridad.»
Blanca Toral

Es la historia de supervivencia a los campos de concentración nazi de Edith Eger, contada en primera persona. Pero no insiste en los detalles más horrorosos de su cautiverio, por el contrario, lo que aflora una y otra vez son las emociones vividas y las profundas reflexiones.
Y nos permite reflexionar a nosotros también sobre cómo nos afectan las adversidades de la vida, no pasan en vano, sino que implican un esfuerzo personal.
Nos cuenta sobre su infancia desde antes de que fuera llevada junto a su familia a los campos nazis, y luego , cómo sus sueños se vieron frustrados, y cómo cuando termina la guerra y rehace su vida, no logra ser libre, ni de sus terribles recuerdos ni de esa culpa que la lleva siempre prendida en su corazón.
Eso hizo que se dedicara durante años y con mucho esfuerzo a un gran trabajo de aceptación. Mucha ayuda le brindaron sus estudios de psicología y el apoyo de los seres que la rodeaban.
Nos inspira a buscar en nuestro interior para encontrar lo que quizá debamos sanar y además nos habla de la posibilidad sanadora del perdón.
Es un texto mágico, un auténtico testimonio esperanzador, con muchas, muchas frases que se quedan dando vueltas en nuestra cabeza ... me quedo con ésta:

"El tiempo no cura, cura lo que haces con el tiempo. Curarse es posible cuando decidimos liberarnos de la herida, dejar atrás el pasado o la pena."
Elda Dolores Vallerino

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