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13 de octubre de 2016

"Secuelas de una larguísima nota de rechazo", de Charles Bukowski

Secuelas de una larguísima nota de rechazo Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Mª José Chuliá García
Ilustraciones: Thomas M. Müller
Editorial: Nórdica

SINOPSIS: 
«Secuelas de una larguísima nota de rechazo» es el primer relato que, con 24 años, escribió Charles Bukowski y fue publicado en Story Magazine. Como todos sus textos, este relato es claramente autobiográfico. De hecho, al poco tiempo de escribirlo se desilusionó con el proceso de publicación y dejó de escribir durante una década.
El relato cuenta de manera magistral los sentimientos de un escritor que continuamente ve cómo son rechazados los originales que envía a revistas y editoriales. El final es completamente inesperado... Este relato estaba inédito en castellano hasta ahora
.

OPINIÓN:
Quince páginas de Bukowski en estado puro. Tras haber leído todas sus novelas y parte de sus diarios y poesía, me ha sorprendido bastante encontrar en este relato, que data de los comienzos de su carrera, casi todos los cimientos de su obra posterior: el escritor rechazado, algunas ideas sobre literatura ('América necesita la difusa oscuridad, las reflexiones poco prácticas y los deseos reprimidos de alguien de Europa del Este'), secundarios estrafalarios que hablan a destiempo y casi sin sentido, una mezcla de desordenada conversación interior con titubeantes, en ocasiones, y violentas, en otras, palabras a terceros, gatos, una peculiar relación con una mujer más peculiar aún, música clásica y un final de los de levantarse y aplaudir, coronado por la fría aunque temperamental, y resignada, manera de desenvolverse del protagonista/autor.
Edición de 2008 (e inédito en castellano hasta esa fecha) ilustrada por Thomas M. Muller (considero que le va más el estilo de Robert Crump, ilustrador de su diario 'El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco').
Siempre recomendaré a Bukowski.

11 de febrero de 2016

"Pulp", de Charles Bukowski

Pulp Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Cecilia Ceriani y Txaro Santoro
Editorial: Anagrama

SINOPSIS:
En Los Ángeles corre un rumor muy extraño. Se dice que un tal Céline, que merodea por las librerías inspeccionando a la competencia y buscando primeras ediciones de Faulkner, sería nada más ni nada menos que Louis Ferdinand, que no habría muerto en 1961 en Meudon. Nick Belane, un detective privado muy poco intelectual, es el encargado de averiguar la verdad. ¿Y quién quiere saberla? Una dama muy fatal, quizá la más fatal de todas, que no acepta que Céline pudiera haber escapado a su mortal encanto. Pero de repente la temporada de trabajo se ha vuelto muy buena para Nick y tiene varios asuntos más entre manos: encontrar el Gorrión Rojo, que no es el nieto del Halcón Maltés para un tal John Barton, y descubrir si Cindy, la mujer de Jack Bass, engaña a su marido. Pero, como ya demostró cumplidamente Raymond Chandler, todos los casos de un detective siempre se lían entre sí, y entre Cindy y Céline se organizará un lío considerable. "Pulp", la última novela de Bukowski, es una parodia y un homenaje a todas las «pulp fictions» que sobre el papel han sido, y una real, literaria y sangrante «pulp fiction» por derecho propio, que recurre a la tragedia y al humor, a la literatura y a claves de la más pura y dura realidad, a lo real y a lo surreal.

OPINIÓN:
Bukowski sólo puede ser Bukowski: no sabe ser otro y, lo más importante, no quiere ser otro. Y yo, como fan incondicional suyo, se lo agradezco. Tras disfrutar enormemente de sus cinco novelas autobiográficas, sentía mucha curiosidad por esta última, que era la única cien por cien ficticia. Y aunque los hechos lo sean, me ha gustado descubrir ya en las primeras páginas que su protagonista, el detective Nick Belane, no es sino otro alter ego del autor. Además, no sólo el alter ego por excelencia (Hank Chinaski) es mencionado en un momento dado (‘Chinaski ha estado aquí’), sino que existe un personaje, a quien llaman el Cartero, que también huele al autor por los cuatro costados. Total, Bukowski en estado puro. Afortunadamente.
Tras el apabullante realismo de sus anteriores novelas, esta alcanza notables cotas de surrealismo, aunque menos de lo que pudiera pensar un lector que descubriera al autor por esta obra. Tenemos una parte indiscutiblemente surrealista, y es que en esta novela tratamos con extraterrestres, dialogamos con la mismísima Muerte y vienen a buscarnos tres simios que hablan (concretamente aquí, no queda claro si el autor dice ‘simios’ en sentido de hombres rudos, o si son, literalmente, monos que hablan; dado el carácter surrealista de la obra, me inclino por lo segundo). Sin embargo, el hilarante diálogo sobre la manera de pedir dos cervezas chinas, o cómo se deshace el protagonista de su casero y el matón que lo acompaña, podrían pasar por pasajes surrealistas para cualquier lector, pero quienes sabemos cómo las gastaba Hank Chinaski no dudamos que tales escenas forman parte del día a día del autor.
En cuanto a la forma, y como es habitual, Bukowski narra de forma concisa y afilada, sin apenas descripciones ni ornamentación, mucho diálogo y constantes latigazos del humor más irreverente, en el marco de lo que puede ser un homenaje, pero también una parodia, de la novela ‘pulp’ (de hecho, la dedicatoria inicial reza: ‘dedicado a la mala escritura’).
Yo lo he pasado en grande y recomiendo su lectura
.

29 de agosto de 2015

"Hollywood", de Charles Bukowski

Hollywood Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Cecilia Ceriani
Editorial: Anagrama
 
SINOPSIS:
Henry Chinaski siempre ha estado en pie de guerra, sin bajar la guardia contra el «establishment» y sus infinitos tentáculos. Pero en Hollywood no le será nada fácil: John Pinchot, un enloquecido director de cine, se empeña en llevar a la pantalla sus relatos de juventud, o sea la autobiografía de un alcohólico empedernido. Chinaski desconfía del proyecto, aunque acepta a regañadientes escribir el guión de la película. Y aquí comienzan los verdaderos problemas.
Bukowski cuenta en este libro las experiencias de su álter ego Chinaski durante la filmación de la película Barfly, dirigida por Barbet Schroeder e interpretada por Mickey Rourke y Faye Dunaway. Una visión sarcástica, ácida y corrosiva de los entretelones de Hollywood en la que desfilan personajes curiosos y excéntricos: productores, escritorzuelos, artistas de todo lo imaginable, ejecutivos fantasma, periodistas... Un mundo duro donde todo gira al compás del sacrosanto dólar, que es paradójicamente, el único medio para realizar lo sueños más subversivos y las empresas más enloquecidas.

OPINIÓN:
Lo único malo que le veo a esta novela es que es la última de las protagonizadas por el inigualable Henry Chinaski. Lo voy a echar mucho de menos.
Soy un incondicional de Bukowski, pero esta novela me ha gustado especialmente por varias razones.
Una de ellas, la variación tanto de escenarios como de personajes en relación al resto de la saga. Estamos en Hollywood, Chinaski conduce un BMW y deja de rodearse de borrachos y perdedores para cruzarse con productores, abogados, financieros, actores… Si alguien piensa que estos personajes dan menos juego se equivoca: son mucho más patéticos, ridículos y extrovertidos que cualquier vagabundo. Me han encantado los personajes de Jon Pinchot, director de la película que llega a amenazar con una huelga de hambre frente a los estudios cuando parece que el proyecto no va a poder realizarse, François, su compañero de piso (¿y sentimental?), que vigila escopeta en mano las gallinas que cuidan en su ruinoso apartamento del barrio negro y Frank, el chófer que lleva al protagonista al estreno de la película y la fiesta posterior (este último personaje tiene un presencia breve pero muy entrañable).
Otra novedad respecto al resto de novelas de la saga viene determinada también por ese coral reparto: Chinaski se rodea de seres tan estrambóticos que casi le roban el protagonismo. La novela me ha brindado no pocas risas y más de una carcajada, y todo ello a pesar de que el personaje de Chinaski está bastante contenido y se limita a observar y describir lo que ve aunque, evidentemente, suelta varias de sus lacerantes y concisas respuestas (si no, no sería é).
Otra genialidad del jefazo que recomiendo sin duda. De hecho, recomiendo toda la saga y, a ser posible, no en el orden en que fueron escritas, sino en orden cronológico atendiendo a la vida del protagonista, esto es: ‘La senda del perdedor’, ‘Factotum’, ‘Cartero’, ‘Mujeres’ y ‘Hollywood’
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7 de abril de 2015

"Shakespeare nunca lo hizo", de Charles Bukowski

Shakespeare nunca lo hizo Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: L. Sanjuán , J. de Miguel, T. Santoro y C. Ceriani
Editorial: Anagrama

SINOPSIS: 
A fines de los setenta, Bukowski aún no era demasiado conocido en su país. Pero en Europa el gran Hank ya era un escritor de culto. Y en 1978, invitado por sus editores, emprende una gira que comenzará en París y transcurrirá entre ríos de alcohol, y amenizada por algunos escándalos. Bukowski, que viaja acompañado por Linda Lee, su joven novia, acude borracho al programa Apostrophes, y tras tocarle las piernas a otra invitada, acabará insultando al presentador y abandonará el plató indignado. Después el viaje sigue por otras ciudades con recitales de poesía, encuentros con fieles amigos como el cineasta Barbet Schroeder, largas noches de vino... Éste es el diario de un viaje insólito, contado con la brutal sinceridad de siempre, y acompañado por las espléndidas fotografías de Michael Montfort.

OPINIÓN:
Hank cruza el charco y no tarda ni veinticuatro horas en hacerse notar haciendo de las suyas en un plató de televisión al que acude borracho, episodio del que tendrán que recordarle no pocas cosas al día siguiente (que no las recuerde no significa que le parezcan mal). Después regresa a su Alemania natal donde, acompañado por su tío de 90 años, visita la casa donde nació y ‘perpetra’ otro de sus famosos recitales de poesía (aunque más ligh –tiene cerca de 60 años- que los descritos en su novela ‘Mujeres’).
Bukowski relata además sus visitas a jardines, castillos y catedrales donde, con el tono y a la manera que nos tiene acostumbrado, huye de la narrativa al uso para contar simple y llanamente lo que ven sus ojos, intercalando alguna reflexión que no creo deje indiferente al lector. A mí no, desde luego.
Algo que me ha chocado bastante ha sido descubrir, al fin, personas que no sólo no son odiadas por el autor, sino que éste no duda en afirmar que se siente muy a gusto con ellas, entre ellas su traductor.
La edición de Compactos Anagrama incluye fotografías tomadas durante el viaje y varios poemas a modo de epílogo.
Soy un incondicional de Bukowski y lo recomiendo sin duda
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1 de abril de 2014

"Mujeres", de Charles Bukowski

Mujeres Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jorge Berlanga
Editorial: Compactos Anagrama

SINOPSIS:
«Hay en mí algo descontrolado, pienso demasiado en el sexo. Cuando veo a una mujer la imagino siempre en la cama conmigo. Es una manera interesante de matar el tiempo en los aeropuertos.» En Mujeres, una de las más aclamadas novelas de Bukowski, su alter ego Henry Chinaski, el «viejo indecente», un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de sus largos años de forzadas abstinencias. Y, a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowski no escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo, y en el que en el machismo de textos anteriores queda seriamente erosionado. Todo ello unido a incontables borracheras: el alcohol en tanto que mecanismo que le permite seguir viviendo, a la par que le destruye. Bukowski parece sugerir que las alternativas es decir, una carrera más respetable, literaria o la que fuere son aún más deshumanizadas.

OPINIÓN:
Cuarta entrega de la saga sobre Henry Chinaski, alter ego del autor, con alguna diferencia sobre las dos anteriores muy de agradecer, pues ‘Cartero’ se me hizo algo lenta al ser casi un calco de ‘Factotum’.
Chinaski ya es escritor, un escritor de cierta fama que puede vivir –aunque no rodeado de lujo, ni mucho menos- de sus publicaciones y de lecturas en universidades, salas y bares. Desarrollando esta actividad –que detesta del mismo modo que ha detestado todos sus anteriores trabajos- también se verá envuelto en situaciones que rozan lo absurdo y seguro arrancarán más de una carcajada al lector.
Otra diferencia con las anteriores novelas es que el hipódromo apenas se menciona en un par de ocasiones y las escenas sexuales, que ya eran habituales, se multiplican, como bien se puede suponer dado el título de esta obra. El consumo de alcohol, por supuesto, también sigue siendo una constante.
Con este autor me pasa como con Houellebecq: aunque su obra es un continuo dar vueltas sobre lo mismo, no me canso de leerlo. Por supuesto lo recomiendo y espero terminar la saga de Henry Chinaski este año leyendo la quinta entrega, ‘Hollywood’.

8 de enero de 2014

"Cartero", de Charles Bukowski

Cartero Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jorge Berlanga
Editorial: Compactos Anagrama

SINOPSIS:
Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski. En Cartero describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe Cartero, su primera novela.

OPINIÓN:
Aunque cronológicamente iría tras ‘La senda del perdedor’ y ‘Factotum’, creo que fue la primera de la saga que escribió. Dicha saga autobiográfica, pues su protagonista, Henry Chinaski, no es sino el alter ego del propio autor, continúa si no me equivoco con ‘Mujeres’ y ‘Hollywood’, siendo este el orden en que repasa el autor su vida, al margen del momento en que cada una fuera escrita.
No sé si debido a que es la tercera que leo en esa línea, no me ha calado tanto como las otras. No significa que no recomiende su lectura (todo lo contrario), pero una vez descubierto el autor y conocidas sus inquietudes hasta superada la treintena, la verdad es que poco aporta esta nueva entrega, salvo la radiografía que realiza del tortuoso servicio de correos en el que quemó doce años de su vida, la mayoría en turnos de doce horas y siempre de noche.
El resto ya lo conocemos por ‘Factotum’ (insisto, escrita después pero que cronológicamente, que es lo que he hecho yo, debe leerse antes): alcohol, mujeres y juego. No hay ninguna referencia a su faceta o sueños de escritor hasta las últimas líneas e incluye un par de pasajes teñidos de un drama que no me esperaba, pues las otras dos novelas que he leído se sustentaban en la crudeza y el humor. No he terminado de encajar bien ese asomo al drama (la muerte de una pareja y el nacimiento de una hija) tras lo que disfruté con el estilo seco y efectivo de ‘Factotum’.
Aun así recomiendo su lectura y continuaré las andanzas del carismático Chinaski. Próxima parada: ‘Mujeres’.
Luis Sánchez Martin

Es la primera novela completa que leo de este controvertido autor y se me fue como agua entre los dedos. Se lee muy rápido entre el asco, la arcada y la risa. Una radiografía crítica e irreverente de los tiempos modernos, la esclavitud de la seguridad y lo prescindibles que somos todos los humanos en cualquier trabajo. Sobre todo este último punto, parece ser algo muy sensible para el autor porque ronda y hace hincapié en el mismo en varias ocasiones. La impasibilidad ante sucesos en apariencia importantes, y el asombro ante otros que cualquiera creería irrelevantes es el constante en este libro un rasgo que nos destaca el sensible carácter del autor. Excelente.

11 de diciembre de 2013

"El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco", de Charles Bukowski

El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Autobiografía
Traducción: Roger Wolfe
Editorial: Compactos Anagrama

SINOPSIS:
Este libro, que sale de los archivos de John Martin, su editor y amigo, es un diario de los últimos meses de vida de Bukowski, cuajado de reflexiones hechas desde la cima de su experiencia. Ahora vive en una casa cómoda, con piscina y jacuzzi y un buen coche en el garaje, pero la desesperación es la misma. Él conocía el único secreto que merece ser conocido: que lo único que importa es que nada tiene importancia. Puede que eso –paradójicamente o no– contribuyera a convertirlo en uno de los escritores norteamericanos más leídos y en uno de los maestros literarios indiscutibles del siglo XX. Los textos van acompañados por ilustraciones de Robert Crumb.

OPINIÓN:
Autobiografía referente a los últimos años del autor (ya ha cumplido los 70 cuando comienza la narración) en la que además no se oculta tras el carismático Chinaski, dejando claro que habla sobre él mismo.
Escrita a base de frases cortas y capítulos breves, es una de las lecturas que más he disfrutado este año: rápida, ágil, con interesantes pensamientos, curiosas situaciones y una carga de ironía, crítica y humor que desborda las páginas.
Sin tener algo que se pueda llamar argumento, y escrita en forma de diario, Bukowski describe sus horas en el hipódromo (que se cuentan por miles), su relación con otros escritores, con los vecinos, sus gatos, el mecánico que le arregla el coche, el albañil que le embaldosa la terraza o el actor que puede interpretarle en una serie de televisión inspirada en su persona. Páginas escritas por y para sus lectores, con quienes interactúa durante toda la narración hasta el punto de que raro es el capítulo en el que no da las buenas noches antes de irse a dormir.

24 de agosto de 2013

"Factotum", de Charles Bukowski

Factotum Charles Bukowski
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jorge Berlanga
Editorial: Compactos Anagrama

SINOPSIS:
En esta novela autobiográfica de sus años de juventud, el autor nos describe la vida de su alter ego Henry Chinaski saltando de un empleo a otro, todos sórdidos, duros, sin sentido, emborrachándose a muerte, con la obsesión de follar, intentando materializar su vida de escritor y nos ofrece una visión brutalmente divertida y melancólicamente horrorizada de la ética del trabajo, de cómo doblega el «alma» de los hombres. Se ha dicho que Bukowski con su prosa lacónica, escueta y contundente como un uppercut es el novelista atroz de la gran selva urbana, de los desheredados, las prostitutas, los borrachos, los desechos humanos del Sueño Americano a nivel del arroyo, y se le ha comparado con Henry Miller, Céline y Hemingway.

OPINIONES:
Vuelve Henry Chinaski, singular y, a su manera, carismático individuo cuya infancia y primeros años de universidad nos fueron narrados en “La senda del perdedor”.
El personaje ha evolucionado dejando atrás miedos y complejos y acentuando, aún más si cabe, su desencanto, su imperturbabilidad y, por descontado, su total ausencia de formas y modales. En cuanto a la dignidad y el amor propio cuesta discernir si carece totalmente o tiene en demasía, siendo habituales los pasajes donde se muestra a sí mismo como la última basura a nivel físico y moral que pisa la tierra para, inmediatamente, autoproclamarse voz de los desamparados.
La novela es un continuo deambular por empleos de poca monta que apenas le duran unas semanas cuando no es despedido o dimite el primer día. Entre trabajo y trabajo no hay más que noches, cuando no días completos, de borrachera, mañanas de arrastrada resaca y sexo. Apenas se mencionan sus aspiraciones literarias al principio de la obra. La novela viene a ser un peculiar alegato en defensa del trabajador oprimido por el despótico patrón. Peculiar porque si bien no le falta razón en muchas de sus observaciones, la visión sobre tal particular de un verdadero alérgico al trabajo no deja de ser bastante curiosa. 
Al igual que en “La senda del perdedor”, por encima de la crítica social y su crudo y desgarrador uso del lenguaje para contar las cosas tal y como son, o tal y como él las ve y siente, destaco el sentido del humor, unas veces buscado por el autor y otras impuesto por el absurdo de las situaciones, los personajes y la impasibilidad con el protagonista se enfrenta a ellas.
Luis Sánchez Martin

Obra cumbre del realismo sucio, esta novela se lee como seguramente se escribió, de un tirón. Casi como un vómito, y con la pasmada indiferencia que es casi su sello de estilo, Bukowski/Chinaski nos relata sus años desde que sale de su casa paterna y busca insertarse en el mercado laboral. ¿Dije búsqueda? Bueno, no exactamente. Los trabajos se van sucediendo casi como por inercia, ninguno dura más de una temporada. El autor busca casi fatigar detallando los numerosos y casi siempre humillantes empleos que consigue en los estratos más bajos y decadentes. en los resquicios y la marginalidad del Sueño Americano. Se esboza apenas la ambición literaria del protagonista, que no será hasta el final del libro siguiente de la saga ("Cartero") cuando logrará concretarse.
En mi experiencia personal es el segundo libro que leo de Bukowski y en desorden cronológico, pero eso no hace mella. La mueca de asco y el escalofrío en ciertos pasajes son el indicio inteligible de que el autor logró su propósito
.
Sofía Bracamonte

“Factotum” es la segunda novela protagonizada por Henry Chinaski, alter ego de Bukowski. Pensé que después de la impactante “La senda del perdedor”, que abarca la infancia y adolescencia del protagonista, su continuación podía perder fuerza o resultar monótona. Al contrario, para mi satisfacción me ha gustado tanto o más que la primera.
Chinaski ha madurado desde el adolescente perdido que era en “La senda del perdedor”, aunque no deja de ser un veinteañero sin rumbo fijo, descartado para servir a su país en la Segunda Guerra Mundial, que viaja de una punta a otra del mapa, encadena trabajos mediocres que pierde a la misma velocidad que los consigue, sin importarle lo más mínimo. Él mismo dice: “Yo era un hombre que me alimentaba de soledad”, aparte hay grandes dosis de alcohol, mujeres y sexo.
Diversas ciudades, trabajos, alcohol, desempleo y mujeres, ese podría ser el resumen de esta novela, pero su lectura no se hace para nada repetitiva. El personaje de Chinaski, que se sitúa entre los marginados de la sociedad, resulta a veces repelente, pero no deja de ser interesante. Llama la atención su desprecio al sometimiento al mundo laboral: “Fue entonces cuando aprendí que no es suficiente con hacer tu trabajo, sino que además tienes que mostrar un interés por él, una pasión incluso”, “Francamente, estaba horrorizado de la vida, de todo lo que un hombre tenía que hacer sólo para comer, dormir y poder vestirse. Así que me quedaba en la cama y bebía”.
Destaca su estilo directo y crudo, esa crítica mordaz a una sociedad que no le gusta, el tono de superioridad o rebeldía que muestra, que parece que nada le importa, aunque luego siente una ilusión casi infantil cuando su primer relato es publicado. Sus aspiraciones literarias están ahí, quiere ser escritor, “Soy un escritor temporalmente bajo de inspiración”, pero aún le falta mucho para llegar al sumun de su escritura.
Una novela amena que se lee casi de un tirón. El protagonista y su alcoholismo galopante, y las descripciones de las decenas de empleos por los que pasa, sazonadas con su particular humor ácido, sin olvidar que, en mayor o menor medida, es autobiográfica, hacen de ella, en mi opinión, una lectura adictiva y muy buena.
Esther Rodríguez

22 de marzo de 2013

"La senda del perdedor", de Charles Bukowski

FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jorge Berlanga y Ernesto Giménez-Caballero
Editorial: Compactos Anagrama

SINOPSIS:
Una novela autobiográfica, contundente como un preciso uppercut, que nos muestra una visión bien distinta del «Sueño Americano», una visión «desde abajo», desde los pisoteados y humillados: la infancia, adolescencia y juventud de Henry Chinaski, en Los Ángeles, durante los años de la Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Un padre brutal que cada día finge acudir puntualmente al trabajo para que sus vecinos no sospechen que está en paro; una madre apaleada por el padre, que sin embargo está siempre de su parte; un tío a quien busca la policía; un mundo de jefes, de superiores aterrorizados por otros superiores. El joven Chinaski algo así como un hermano paria de Holden Cauldfiel, el dulce héroe de Salinger en The Catcher in the Rye (al que Bukowski parece aludir en el título original Ham on Rye tiene que aprender las reglas implacables de una durísima supervivencia. En este libro inolvidable, escrito con una ausencia total de ilusiones, se transparenta, evitando la autocompasión, una estoica fraternidad con todos los chinaskis, todos los underdogs de la «otra América» de los patios traseros, los bares sórdidos, las oficinas de desempleo.

OPINIONES:
Un libro en el que se nos cuenta la vida de Henry Chinaski, alter ego del propio Bukowski, desde la infancia hasta que está en la universidad. Es un libro en el que nos cuenta la dureza de la vida de las clases bajas, la precoz madurez, lo sórdido, la antítesis del sueño americano. Se ve como se va formando una persona sin esperanzas, ni sueños, que cree que la vida es una gran estafa, un teatro que simplemente enmascara los aspectos fundamentales de la existencia. La novela está dotada de realismo sucio, a veces humor e incluso nos sorprende con instantes de ternura. Me ha gustado mucho, su estilo directo, certero, como un puñetazo en el estómago que te hace abrir los ojos ante la realidad. Seguiré leyendo a Bukowski.
Patricia Mariño

Ha sido mi debut con Bukowski como novelista (había leído algunos relatos que, curiosamente, no me habían llamado mucho la atención) y ya estoy deseando empezar “Factotum”, continuación de esta obra.
Bukowski relata las desgracias de tal manera que te arranca la sonrisa, cuando no la carcajada, y es sólo al rato de haber cerrado el libro cuando empiezas a ser consciente de la desgarradora historia que te está contando, con escenas tristemente reiteradas como la del padre que lo apalea por cualquier nimiedad o incluso sin motivo, peleas donde corre la sangre cuyo origen parece el simple y llano aburrimiento de los contendientes, o el desencanto de verse rodeado día tras día de personas que no le interesan lo más mínimo. Son sus vivencias de niño y adolescente (la obra finaliza cuando el protagonista está en su primer año de universidad) y en ellas vemos plasmadas reflexiones e inquietudes que en otros autores no florecen hasta bien entrada la madurez, con un lenguaje directo, sin adornos ni rodeos y, como ya he dicho, con un sentido del humor magistralmente empleado para que una relato tan crudo fluya como la más natural de las historias.
Luis Sánchez Martin

Solo recuerdo haber leído de Bukowski, y hace años, “Cartero”, que en su momento me gustó, pero hace tiempo que quería leer en orden cronológico su serie de novelas protagonizadas por Henry Chinaski, de quien se dice que es el alter ego del autor. “La senda del perdedor” es la primera de ellas, y abarca su infancia y adolescencia hasta su primera juventud.
Describe la vida de Henry Chinaski, un niño solitario que crece en un barrio pobre de Los Angeles, entre la discriminación de sus compañeros de colegio y las palizas y el desprecio del padre. De pequeño sus padres no le dejan jugar con otros niños porque son pobres y ellos aún aspiran a ser ricos. Adolescencia, instituto, amigos, peleas, explosión de acné, escarceos sexuales, inquietudes literarias y alcohol, mucho alcohol. Una infancia dura y un adolescente desubicado en el mundo que le rodea. La novela termina al poco de que el protagonista deje la universidad, sin objetivos ni porvenir.
Narrada en primera persona, con el trasfondo de una época difícil (la Gran Depresión), retrata la azarosa vida del protagonista. Con un lenguaje en ocasiones soez, es una novela brutal, ácida y corrosiva, que se engloba dentro del llamado “realismo sucio”, del que el autor fue uno de sus representantes más destacados.
Me ha gustado mucho, no solo la historia en sí, sino también el estilo directo y conciso, los buenos diálogos y algunas frases memorables. Y en especial me encanta el cinismo e ironía que destila todo el texto, que no puedes evitar reír a pesar de las circunstancias que cuenta. En mi opinión, una novela autobiográfica entretenida y muy interesante, que ayuda a entender la controvertida personalidad del Bukowski adulto. Muy recomendable.
Esther Rodríguez

"La otra gente no salió del coche. Mi abuelo me hizo señas con un dedo. Alguien abrió la puerta del coche, yo salí y me acerqué hacia él. Su cabello era largo y de un color blanco puro, y su barba era también larga y de una blanca pureza, y a medida que me acercaba pude ver que sus ojos eran brillantes, como luces azules observándome. Me detuve a cierta distancia de él. —Henry —me dijo—, tú y yo nos conocemos. Entra en casa. Me tendió la mano. Al acercarme, pude sentir el olor de su aliento. Era muy fuerte, pero de cualquier forma él era el hombre más hermoso que había visto nunca, y yo no tenía miedo".
Hace meses tenía este libro pendiente ... lo había comenzado y lo había dejado, un poquito en shock por el comienzo ... ya que es duro y crudo ...
Esta semana lo retomé, y he terminado con mucho gusto esta convincente Bildungsroman del poeta y novelista alemán nacionalizado estadounidense, el rudo y popular Charles Bukowski, el último de los escritores malditos.
Autobiográfica, refleja a un padre autoritario y abusivo, algo que creo que era muy común en la época de la depresión ... El niño, que es hijo único, crece con mucho sufrimiento, complejos y conflictos: odia al padre que lo castiga física y psicológicamente en forma cruel y constante y no ama a la madre, quien no osa defenderlo, ni le demuestra amor ...
Son 271 páginas, realistas y detalladas, del retrato de un solitario ... Es un pobre muchacho que además de vivir en un hogar disfuncional, carente del más mínimo afecto, en la adolescencia comienza a padecer de un acné gravísimo, desfigurante y doloroso, que unido a su carácter introvertido y a las carencias emocionales en su hogar, lo llevan a juntarse con malas compañías que lo introducen a la bebida a muy tierna edad, enviciándose ... y convirtiéndose en un ser feo, repulsivo, casi un monstruo, explotando en una peligrosa agresividad incontrolable y destructiva, como un estallido violento de hormonas en ebullición. Sin embargo, a pesar de sus arranques, él es bueno y puro de corazón … quiere ser escritor y se matricula en la facultad de Periodismo, porque sabe que tiene talento.
Me han dejado un poco traumada las "travesuras" de los muchachos malos, aunque ya había leído algo parecido en otras obras.
En fin, la narración tiene mucha fuerza, mucha íntima naturalidad. Escrita en primera persona, destila sinceridad y autenticidad, lo mismo que aceptación de sí mismo ... es la confesión de un escritor de su ascenso a trompicones por la senda de la vida ... que se cree un perdedor, pero que no lo es.
"Yo no tenía ningún interés. No tenía interés en nada. No tenía ni idea de cómo lograría escaparme. Al menos los demás tenían algún aliciente en la vida. Parecía que comprendían algo que a mí se me escapaba. Quizás yo estaba capidisminuido. Era posible. A menudo me sentía inferior. Tan sólo quería apartarme de ellos. Pero no había sitio donde ir. ¿Suicidio? Jesucristo, tan solo más trabajo. Deseaba dormir cinco años, pero no me dejarían. Así que ahí estaba yo, en el Instituto de Chelsey, aún haciendo Instrucción, todavía con mis granos. Eso siempre me recordaba cuan jodido estaba. Era un día especial. Un tipo de cada escuadra que había ganado la competición del Manual de Armamento, daba un paso al frente y luego se situaba en una larga línea donde se iba a celebrar la última prueba. De algún modo, yo era el ganador de mi escuadra. No tenía idea de cómo lo había logrado. Yo no era un ganador".
Lucila Argüello
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