16 de agosto de 2018

"Golden Hill", de Francis Spufford

Golden Hill Francis Spufford
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Patricia Antón
Editorial: Alba

SINOPSIS:
En 1746 Nueva York es una pequeña ciudad en la punta de la isla de Manhattan. Nada más desembarcar en ella, un joven londinense se dirige a la contaduría de la calle Golden Hill. En el bolsillo lleva lo que parece ser una letra de cambio de mil libras, una cantidad enorme. Pero nadie sabe por qué la tiene, ni de dónde viene, ni sus planes en las colonias con tanto dinero. ¿Pueden los comerciantes de Nueva York confiar en él? ¿Puede el señor Lovell en concreto, el dueño de la contaduría, permitir que el joven se interese, como inmediatamente hace, por sus dos hijas? 
Empieza así una divertidísima novela de aventuras que recorre tanto las turbulentas calles de Nueva York como las casas de su alta sociedad, entre grandes peligros y contradictorias pasiones. 
Golden Hill es la primera novela de Francis Spufford y ha recibido tres de los premios más considerados de las letras anglosajonas: el Costa First Novel (2016), el Ondaatje (2017) y el Desmond Elliott (2017).

OPINIÓN:
La novela se sitúa en 1746 en la pequeña ciudad de Nueva York, a la que llega Richard Smith, un joven aparentemente adinerado que no desvela cuáles son sus intenciones, lo que provocará el recelo y las sospechas de sus congéneres. Pero las cosas tampoco serán fáciles para él, que tendrá que esperar casi dos meses para hacer efectivo su dinero, durante los cuáles conocerá la ciudad, con sus diferencias y particularidades, hará amistades y vivirá aventuras variopintas, en las cuales será tomado tanto por héroe como por canalla.
El estilo y el lenguaje me han resultado un poco rebuscados, no sé si la intención era trasladarnos al pasado; también hay descripciones excesivamente largas. No obstante la atención no decae a lo largo de la novela y, sin duda, la sorpresa final, aquello que el protagonista ha ocultado desde las primeras páginas (también al lector), es factible de provocar controversia. Curioso asimismo cuando, en varias ocasiones, el narrador se dirige al lector y le confiesa su desconocimiento de algún tema sobre el que escribe.
La novela recrea el espíritu de la época y el lugar, y aunque algún aspecto de los personajes me ha parecido demasiado moderno para el siglo XVIII, es una lectura amena. Drama, intriga, comedia y amor se aúnan en esta primera obra de ficción del autor, conocido en cambio por sus numerosos ensayos. Recomendable para aquellos que quieran sumergirse en una entretenida aventura en una colonia británica llamada Nueva York...
Esther Rodríguez

14 de agosto de 2018

"Stasiland. Historias tras el muro de Berlín", de Anna Funder

Stasiland Anna Funder
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Julia Osuna Aguilar
Editorial: Roca

SINOPSIS:
Durante años se nos vendió que en la RDA no existía oposición al comunismo, una afirmación amparada por la historia y la naturaleza de los alemanes del Este, un pueblo disciplinado y educado para obedecer órdenes. Pero más allá de las condiciones naturales existía el poder de la Stasi, la policía secreta de la RDA, que contaba con el mayor número de miembros y confidentes por ciudadano que cualquier otro estado totalitario de la historia.
A través de diferentes entrevistas con antiguos miembros de la Stasi y algunas de sus víctimas, Anna Funder consigue reunir testimonios hasta lograr una visión espeluznante de una sociedad férreamente controlada. Y nos descubre la acción de la policía secreta en Occidente, su infiltración en medios políticos, cómo vendían a los disidentes por divisas de la Alemania Occidental y qué sucedió en los últimos días de la RDA, desde el punto de vista de quienes debían haberla defendido.

OPINIÓN:
Por azar cayó en mis manos el libro de Anna Funder Stasilandia cuyo título me hizo gracia pues nos remite a espacios cerrados de carácter lúdico y donde la vida parece suspenderse en pro de otras alternativas que nos harán olvidar el día a día.
Nada más diferente: se trata del relato que la autora-narradora llegada a Berlin en 1996, años después de la caída del muro en 1989, escribe después de investigar las huellas que dejó la STASSI, una de las policías políticas más terribles de todos los tiempos, en los que la sufrieron e intentaron librarse de ella. Asimismo, narra los efectos que la desaparición de la R.D.A. tuvo en aquellos que la promovieron y que hoy en día son apacibles ciudadanos de la R.F.A.
Hay que pensar que, según palabras de la misma Funder, existían 173000 confidentes. Para apreciar la barbaridad que supone, la autora señala que en “la Alemania nazi había un agente de la Gestapo por cada 2000 habitantes; en la URSS, un agente de la KGB por cada 5830 personas y en la República Democrática Alemana un confidente de la Stasi por cada 63 personas y si incluimos a los confidentes ocasionales algunos estiman que había una proporción de un informante por cada 6,5 ciudadanos”.
El relato valiéndose de entrevistas con personajes reales, en la mayoría mujeres muy jóvenes que intentaron cambiar sus vidas, va dibujando la estremecedora tela de araña que erigía en enemigo del régimen a cada vez una población más extensa de tal manera que todo ciudadano se convertía en espía o víctima.
Después de la caída del Muro, todos reemprendieron su vida: unos con heridas que no se han cerrado y buscan explicaciones -a través de los expedientes que no fueron destruidos- de por qué fueron perseguidos, sus carreras truncadas, o eliminado algún ser querido. Otros, entre ellos los de la Stasi y afines a ellos, protegidos por un muro de silencio en la R.F.A. tratan de revivir y alimentar la “ostalgie”, o sea la añoranza del modo de vida que la destrucción del muro barrió, esperemos que para siempre.
También quiero decir que su relato, a pesar de lo agreste del contenido, está contado con una emoción y delicadeza notables de tal modo que provoca un acercamiento a lo narrado además de contener momentos de alto nivel lírico que aminora levemente la percepción dramática de lo vivido allí y que poco a poco va creciendo en el lector.
Para terminar, he de referirme a la película de “La vida de los otros” (2006) cuyo visionado aconsejo, protagonizada por Ulrich Mühe que en la vida real fue guarda de frontera del muro (después actor) y que fue uno de los líderes que encabezó las protestas para la caída del mismo. Ulrich Mühe cuando tuvo acceso a su expediente descubrió que su propia mujer era una confidente de la Stassi.
Termino con esta cita del libro: “hay un arte, profundamente político, de utilizar las circunstancias que surgen para ponerlas de tu parte o en contra de la oposición reformulando continuamente una realidad en la que la inocencia solo existe en los extremos“.
Ana Ballester

12 de agosto de 2018

"La grieta", de Doris Lessing

La grieta Doris Lessing
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Paula Kuffer
Editorial: Lumen

SINOPSIS:
Imaginen una costa escarpada, donde las olas del mar lamen unas rocas antiguas; ahí, tendidas entre el agua y la piedra, yacen unas hembras que nunca han conocido varón. Tienen su propio lenguaje y sus ritos ancestrales, pero viven en un mundo sin tiempo, sin dueño, y es la luna quien las fecunda. Dejemos ahora que una de ellas se aleje de la costa y se adentre en un valle hasta descubrir a unos seres extraños, parecidos a las hembras pero con el pecho liso y un pedazo de carne en forma de blando punzón bailando entre las piernas...
Así es como un patricio romano intenta describir los primeros días de vida en la tierra, una época de la que le han llegado unos pocos testimonios deslavazados. El hombre se pregunta cómo aprendieron a convivir nuestros ancestros e imagina sus primeros encuentros, las peleas, los reproches, el deseo de tocar y penetrar cuerpos nuevos, hasta llegar a ese primer gesto de ternura que nos definió para siempre como seres humanos.
Con delicadeza e ironía, Doris Lessing cuenta cuál fue el origen de esa gran aventura que ahora nos tiene a todos, hombres y mujeres, atados a la vida. Ahí donde la ciencia no llega, el talento de una maestra abre caminos.

OPINIÓN:
De esta autora leí hace tiempo “El cuaderno dorado”, una obra compleja, y no había vuelto a ella desde entonces. 
En “La grieta” la Nobel de Literatura nos traslada a un pasado remoto, a tierras incógnitas en las que se dio el origen de la humanidad.
El narrador de la historia es un noble romano que vive en la época de Nerón, salvaguarda de documentos y testimonios orales de los antiguos moradores del mundo. 
La grieta hace referencia a un lugar de culto y sacrificio, que en el relato simboliza la menstruación, el poder de las mujeres de dar a luz, vida, para la “gente” (término que según los documentos, usan los moradores) pueda crecer, no quedarse sola ante los misterios del mundo, evolucionar.
El patricio combina el relato de los antepasados con impresiones personales y vinculados a su vida o circunstancias del Imperio. No en vano, del Imperio romano hemos heredado lengua, leyes y cultura. Y antes de eso, la “gente” primitiva tuvo que someterse a numerosos procesos de aprendizaje, tomar conciencia de su lugar, del otro, del ser mujer, del ser hombre. 
Por el tono, y el tipo de voz, el libro me ha recordado a la lectura de “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar. Por otra parte, es una historia que puede dar lugar a debates sobre el rol de hombres y mujeres en la Historia, la humanidad y la sociedad. Es bastante asequible de leer y animo a hacerlo, más si ya conocían a la autora.
Dolors Martínez

8 de agosto de 2018

"Entre ellos", de Richard Ford

Entre ellos Richard Ford
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Jesús Zulaika Goicoechea
Editorial: Anagrama

SINOPSIS:
Richard Ford ha hecho su contribución a la «Gran Novela Americana» con los cuatro excelentes libros del ciclo protagonizado por Frank Bascombe –todos editados por Anagrama–, uno de los más ambiciosos frescos literarios construidos con el empeño de atrapar el alma y el pulso de Estados Unidos. Si en esos y otros libros utiliza la ficción, en este narra una historia real, la de sus padres. Pero el tema de fondo y la ambición siguen siendo los mismos: el autor parte de su propia vida y la de su familia para indagar en la esencia de América. Y, tirando de ese relato personal, logra un portentoso ejercicio de prestidigitación literaria: hacer que una historia cotidiana e íntima, hecha de detalles que en otras manos podrían resultar anodinos, se transforme en una poderosa narración de validez universal.
El libro se compone de dos textos escritos con treinta y cinco años de diferencia. El segundo, dedicado a su madre, ya se había publicado en 1986 de forma autónoma. El primero, centrado en la figura de su padre, es reciente y rigurosamente inédito. ¿Qué historias se nos relatan en este volumen? Las de dos jóvenes de Arkansas, en el corazón de la América profunda: Parker y Edna, que se casan en 1928 y tienen un hijo –el autor– en 1944. La historia de un hombre de carácter bondadoso que se gana la vida como viajante de comercio, pasa mucho tiempo en la carretera, fuera de casa, y muere de un ataque al corazón cuando Ford tiene solo dieciséis años. La historia de una chica con un pasado complicado y un secreto, que quedó viuda a los cuarenta y tuvo que mantener a su hijo...
Dos textos bellísimos que evocan la infancia del escritor y las vidas de sus padres, unas vidas que podrían haber sido pasto del olvido como tantas otras, pero que la fuerza de la literatura rescata y convierte en piezas esenciales del universo literario de Richard Ford.

OPINIÓN:
He leído prácticamente todos los libros de Richard Ford, un escritor que me gusta mucho, publicados en España, y hace poco leí “Entre ellos”, su última obra. 
Se trata de una novela corta compuesta de dos partes escritas con casi treinta años de diferencia. La primera parte es la más reciente y está dedicada a su padre, un viajante de comercio, sencillo y afable, que falleció siendo Richard adolescente. La segunda parte, dedicada a su madre, una mujer animosa y adelantada a su época, fue escrita a principios de los años ochenta y aunque al principio hay pasajes que pueden resultar repetitivos, a partir del suceso de la muerte del padre, todo el relato es inédito y ahí Ford se desnuda de manera que la novela resulta prácticamente autobiográfica, pues aunque los protagonistas sean sus padres, una pareja, que se compenetraba y se quería muchísimo, él, como narrador nos permite adentrarnos también en su vida, una infancia sin hermanos, siempre con sus padres en la carretera, una adolescencia marcada por la muerte del padre, una juventud un tanto solitaria en la universidad… su primer amor, su boda, su atípica relación con su joven abuela… 
Una novela cercana y sin aspavientos, ilustrada con entrañables fotografías familiares, que nos acerca más a la vida y la personalidad del escritor.
Yolanda Castilla Galdos

7 de agosto de 2018

"Caminar", de William Hazlitt & Robert Louis Stevenson

Caminar - Hazlitt & Stevenson
FICHA TÉCNICA:
Género: Ensayo
Traducción: Enrique Maldonado Roldán
Ilustraciones: Juan Palomino
Editorial: Nórdica

SINOPSIS:
«Pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante…; caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar algo más bien selvático, aunque sea por las calles de una ciudad. El que pasea se imagina paseando, o gusta de observarse según la perspectiva de los otros; el que camina es, en ese sentido, extrovertido, solo le importa el afuera. El que pasea coquetea diciendo que sale a buscarse a sí mismo, a conversar machadianamente con uno mismo, a reunirse consigo mismo, a reencontrarse o reconstruirse…; el que camina tampoco sabe nada pero por lo menos ya ha alcanzado a darse cuenta de que hay poco que escarbar dentro de sí, y rastrea vorazmente el exterior, las calles, los campos, los cielos. [...] Caminar es algo que está decisivamente relacionado con la independencia y con la libertad».

OPINIÓN:
Este libro recoge dos breves pero excelentes ensayos sobre el arte de caminar. El primero, “De las excursiones a pie”, es de William Hazlitt. Este escritor inglés, conocido por sus ensayos humanísticos y sus críticas literarias, hace aquí una férrea defensa de las caminatas por la naturaleza en soledad.
“Una de las experiencias más placenteras de la vida es una excursión a pie. Eso sí, yo prefiero hacerlas a solas. Puedo disfrutar de la compañía en un salón, pero al aire libre la naturaleza es compañía suficiente para mí. Nunca me hallo en esos momentos menos solo que cuando me encuentro a solas.”
Así empieza el texto el autor, con una declaración de principios que a continuación expone y argumenta. Profundiza en aspectos como la soledad –excepto en los viajes al extranjero, que también comenta–, elogia el anonimato que se adquiere durante el camino o el placer de la llegada a la posada y la expectativa de la cena. Se incluyen versos y fragmentos de otros escritores ingleses anteriores y contemporáneos a él (Shakespeare, Milton, Coleridge...). Me ha gustado mucho, tanto las reflexiones que hace como la prosa bella y poética que usa. Escrito hace casi dos siglos, ensalza una idea romántica de las excursiones a pie ligeramente distinta a la que se tiene hoy en día, pero es una verdadera delicia de leer. Podría citar muchos fragmentos que me han encantado, aquí van algunos:
“El alma de una excursión es la libertad, la completa libertad para pensar, sentir y hacer exactamente lo que uno desee. Salimos de excursión principalmente para hallarnos libres de todo impedimento y toda inconveniencia, para dejarnos a nosotros mismos atrás en mucha mayor medida que para librarnos de otros.”
“Denme el limpio cielo azul sobre la cabeza, el verde pasto bajo los pies, un camino sinuoso ante mí y tres horas de marcha hasta la cena... y entonces: ¡a pensar!” 
“Estas horas son sagradas para el silencio y la meditación, para ser atesoradas en la memoria y alimentar en adelante la fuente de pensamientos felices. Prefiero no desperdiciarlas en charla vana” 
“Dejamos, pues, de ser ciudadanos del mundo (...) El anonimato de una posada es uno de sus más notables privilegios: «dueño de uno mismo, libre de nombres». Oh, ¡magnífico es retirar las trabas del mundo y de la opinión pública!; perder nuestra importuna, tormentosa e imperecedera identidad personal en los elementos de la naturaleza y convertirse en criatura del momento, libre de toda atadura (...) ¡no ser conocido por otro título más que el de «el caballero del salón»!
Robert Louis Stevenson (1850-1894), autor del segundo texto, (“Caminatas”), vivió posteriormente a Hazlitt (1778-1830), al que admira, y en parte su escrito se basa en el de su predecesor, del que opina que es: “un texto de tanta calidad que tendrían que penar con un impuesto a todo aquel que no lo haya leído”. Ya en la primera página escribe:
“Aquel que verdaderamente pertenece a la hermandad caminante no pasea a la búsqueda de lo pintoresco, sino de ciertos agradables estados de ánimo: la esperanza y la energía con las que comienza la marcha en la mañana, así como la paz y la saciedad espiritual del descanso de la noche.”
Stevenson cita en varias ocasiones a Hazlitt, y también él defiende el caminar en solitario:
“Una excursión a pie ha de realizarse a solas porque la libertad forma parte de su esencia, porque uno ha de ser capaz de detenerse y seguir, continuar por una senda o por otra, según lo dirija la voluntad, y también porque uno tiene que marcar su propio ritmo y no trotar junto a un caminante de campeonato ni dar pasos remilgados al compás de una muchacha.”
Además de los mismos temas de los que ya habla Hazlitt (y alguno con el que discrepa), Stevenson discurre sobre otros, como el tiempo, y ya anticipa un problema que ha llegado hasta nuestros días:
“No controlar el paso de las horas durante toda una vida es (...) vivir para siempre. No se hacen idea, a no ser que lo hayan probado, de lo infinitamente largo que es un día de verano que únicamente medimos por el hambre y que solo concluye cuando uno comienza a adormilarse.” 
“Estamos tan ocupados, tenemos tantos proyectos lejanos que realizar y tantos castillos en el aire que convertir en mansiones sólidas y habitables sobre un suelo de gravilla, que no podemos encontrar tiempo para viajes de placer a la Tierra del Pensamiento y entre las Colinas de la Vanidad. (...) Vivimos con tal premura para hacer, para escribir, para acumular bártulos, para hacer nuestra voz audible durante un momento en el burlón silencio de la eternidad, que olvidamos esa cosa de lo que todo lo anterior no es más que fragmentos, a saber: vivir.”
En este segundo ensayo no hay tantas citas (ni notas del traductor) como en el primero, lo que se agradece, y el estilo es más ligero y fresco, pero igual de interesante. Ambos escritos enlazan la idea del caminar con la libertad y la felicidad y aportan reflexiones interesantes. Aunque ensayo, no son nada complicados de leer y en mi opinión se disfrutan igual que una novela. 
No quiero dejar de mencionar el prólogo y las ilustraciones. El primero, aportación de Juan Marqués, y un fragmento del cual aparece como sinopsis en la contraportada, tiene entidad por sí mismo. En cuanto a las ilustraciones, de Juan Palomino, son evocadoras y entrañables, y acompañan magníficamente a ese caminar al que nos invitan los dos escritores. No sé si esta lectura apasionará a otros lectores como lo ha hecho conmigo, pero en mi opinión es muy recomendable para aquellos que han gozado a fondo la experiencia del caminar, o simplemente para aquel al que le llame la atención el tema. 
Esther Rodríguez
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