8 de diciembre de 2013

"El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray Oscar Wilde
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Traducción: Mauro Armiño
Editorial: Austral

SINOPSIS:
Cuando se publicó El retrato de Dorian Gray, la crítica moralizante acusó a su protagonista de ser una figura satánica, corrompida y corruptora, sin comprender que era el héroe de una novela que reflejaba la fatalidad de los románticos: Oscar Wilde (1854-1900) había querido hacer de la belleza un refinamiento de la inteligencia; y para ello sumió a su protagonista en una atmósfera de perversión dominada por el arte y los poderes de un misterio que está más allá de la realidad. Pero el autor va más allá de la simple descripción: incrusta a su personaje en un crimen y, como Edgar Allan Poe en sus relatos, lo rodea de un misterio que la razón no puede explicar. 
Dorian Gray sigue siendo, más de cien años después de la muerte de su autor, una piedra angular en los debates entre la ética y la estética, en las relaciones que mantienen el bien y el mal, el alma y el cuerpo, el arte y la vida. Presidida por la ley de la fatalidad, Dorian Gray no deja de alcanzar el objetivo que el propio Wilde quería para su libro: «Venenoso si ustedes quieren, pero no podrán negar que también es perfecto, y la perfección es la meta a la que apuntamos nosotros los artistas».

OPINIONES:
Relectura de un clásico universal que ya me gustó en mi adolescencia y ahora sencillamente me ha fascinado en toda su dimensión. Uno se hace adicto a la prosa del autor desde la primera línea. Wilde consigue que el lector siga las descripciones con la misma devoción que devora la acción y los diálogos.
Magistral fotografía de la sociedad de la época, principalmente de sus estratos más altos aunque con algún descenso a los fumaderos de opio y tabernas de los barrios marginales, donde el autor aprovecha cada cena o reunión de cualquier tipo para acompañar a las descripciones físicas y magistrales diálogos de comentarios sobre el pensamiento y valores de los presentes, información de la que dispone como autor y que ofrece envuelta en el mejor sarcasmo, que ayudan a hacerse una idea definitiva de la clase de personajes que pueblan la escena.
Los peligros de la sobrevaloración de la juventud y la belleza, qué ocurriría si un hombre pudiera contemplar su alma e incluso aislarla y poder vivir al margen de ella, las consecuencias de la influencia de unas personas en otras, la disyuntiva entre el pecado y la virtud o las diferencias entre clases son las ideas que Wilde lanza para que el lector de vueltas sobre ellas guiado por el abanico de opiniones de sus excelentes personajes.
No puedo terminar sin una mención al que es, en mi opinión, uno de los mejores secundarios de la historia de la literatura y el contrapunto perfecto para su contradictorio y pasional protagonista: Lord Henry Wotton, miembro de la clase alta con cuyas opiniones se puede estar más o menos de acuerdo, pero que al margen de ideologías, considero que cualquier lector agradecerá su presencia en la historia por la vida que da y los debates que puede llegar a abrir.
Luis Sánchez Martín

Ha sido mi primer contacto con el autor y me ha encantado. Pensaba que sería una lectura seria y rebuscada y ha resultado todo lo contrario. El retrato de Dorian Gray es una lectura que destila ironía, escrita con un estilo impecable, casi poético. Cuenta las vicisitudes del joven Dprian Gray que, bajo las influencias de la sociedad de su época y mediante su propia voluntad y determinación, conduce su existencia en pos del placer, la juventud y la belleza, en detrimento de la inocencia y pureza de espíritu. Las descripciones son vividas, acompañan perfectamente a la intensidad de la acción a la que preceden, además de servir de antesala a la presentación de unos personajes curiosos y variopintos, que Wilde utiliza para mostrar la decadencia e hipocresía presentes en la Inglaterra de finales del XIX. Al mismo tiempo Wilde nos da elementos con los que reflexionar sobre arte, belleza, muerte, y distintas cuestiones morales que conforman la vida misma. En este sentido son de destacar los diálogos en los que interviene Lord Henry, un personaje secundario pero esencial en los giros de la trama y para la comprensión de la compleja transformación que sufre el protagonista. 
En suma, es un relato excelente, profundo que expone, de forma inteligente, las contradicciones que se producen en el interior del ser humano y, por ende, las dificultades de encaje que éste puede tener en la sociedad, una sociedad que tampoco es perfecta.
Dolors Martínez

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