Ana Ballester
Olga Tokarczuk era para mí una completa desconocida hasta que le otorgaron el premio Nobel de Literatura hace apenas un mes. Al igual que a algunas personas de mi entorno lector, la primera pregunta que me ha asaltado ha sido: ¿Cómo he podido estar sin leerla?. Tiene una pluma maravillosa, una prosa que abraza a pesar de ser un dardo que apunta y hiere a conciencia.
Disfrazada de novela policíaca "Sobre los huesos..." es una novela llena de amor hacia la naturaleza y los animales, animalista y ecologista. Un ensayo sobre la vejez, la soledad y la falta de humanidad de los que nos consideramos humanos. Es una crítica feroz al especismo que nos llena de soberbia y nos autoproclama como la especie dominante, dominante a cualquier precio. Refleja a la perfección la ambivalencia existente en el alma humana, cómo se entrecruzan el bien y el mal.
Janina Duszejko, polaca, vive justo en la frontera con Chequia. Nos narra en primera persona una serie de asesinatos que tienen lugar en su comunidad y sus propias hipótesis e investigaciones para resolverlos.
La Señora Duszejko es una fanática de la astrología, una señora vegetariana, mayor y enferma que no tiene miedo a la hora de enfrentarse al poder para defender a los animales y su hábitat; ni siquiera duda a la hora de enfrentarse a los más poderosos y corruptos a los que todo el mundo sigue la corriente.
Durante el invierno, cuando las pocas casas de su pueblo están vacías, se encarga de cuidar las de sus vecinos haciendo pequeños arreglos y "vigilando" que todo esté en orden.
A Janina no le gusta que le llamen por su nombre, éste no le gusta, le da una especial importancia a los nombres de pila e incluso rebautiza a sus vecinos con lo que ella cree, son nombres más apropiados y definitorios.
Es algo estrafalaria; considerada loca por muchos y buena persona por otros tantos, le toca a la lectora ir desentrañando sus excentricidades y ponerle un adjetivo, pero estoy casi segura que caeréis rendidas a sus pies.
Junto a un amigo, traduce la obra de William Blake al polaco, estando éste muy presente a lo largo de todo el libro. Hay continuas referencias a "La Caída" e incluso cada pequeña cita que abre cada capítulo son, en su mayoría, fragmentos de su poema "Augurios de Inocencia".
A pesar de que la protagonista no tiene en gran estima al ser humano en general, nos sorprenderá con sentimientos bondadosos hacia sus iguales. También hay ironía y humor en este libro, pero ¡ojo!, es un humor con "muy mala leche".
La acción se desarrolla en un periodo de más o menos un año completo, y la autora -a través de la narradora- convierte el entorno en un personaje más de la historia (si no el principal). Vamos viendo y sintiendo los cambios que las estaciones provocan en el paisaje. Nos instruye con datos sobre la naturaleza y los animales, tan descriptivos, que es un absoluto placer leer y sentirte allí con ella. También nos acerca al carácter de los habitantes de esa región polaca.
Me ha gustado muchísimo la trama y el trasfondo, pero sobre todo, lo que me ha enamorado es la prosa tan bella, poética y valiente de su autora. No puedo dejar de recomendarla, ya que creo que es alguien a quien merece mucho la pena leer y conocer. Yo desde luego buscaré algo más de ella para contrastar.
Son muchas las partes que he señalado durante la lectura de este libro. He intentado hacer una selección más reducida para dejar aquí:
"A veces tengo la sensación de que vivimos en un sepulcro grande, espacioso y multitudinario. Miré el mundo sumido en tinieblas grises, frías y desagradables: la prisión no está en el exterior, sino en el interior de cada uno de nosotros. Es posible que no sepamos vivir sin ella."
"Y que el mundo es una gran trama, un todo en el que no hay hecho aislado. Que incluso el más pequeño de los fragmentos del mundo está relacionado con otros de acuerdo con un complicado cosmos de correspondencias difícil de comprender por una mente normal. Así funciona todo esto. Como un reloj suizo."
"Qué tristeza, qué gran tristeza siento por los animales muertos, una tristeza que no parece terminar nunca. Mueren uno tras otro, de modo que estoy en duelo permanente. Me hinqué de rodillas en la nieve manchada de sangre y acaricié su pelo áspero, frío, tieso."
"- Usted lamenta más la muerte de un animal que la de un ser humano.
- No es cierto. Me duele igual la muerte de unos y de otros. Pero nadie le dispara a la gente indefensa.
[...]
- De un país dan fe sus animales. Nuestra actitud hacia ellos. Si la gente se comporta brutalmente con los animales, no hay democracia que pueda ayudarlos, ni nada en absoluto."
"El ciudadano que es ninguneado por las instituciones de alguna manera es condenado a la inexistencia. Sin embargo, es necesario recordar que quien no tiene derechos, tampoco tiene obligaciones."
Verónica Hernández
"DESGRACIADAMENTE, NO HE LOGRADO ESCOGER UN NOMBRE APROPIADO PARA MÍ. EL QUE ESTÁ ESCRITO EN LOS PAPELES ME PARECE ESCANDALOSAMENTE INADECUADO Y LESIVO: JANINA".
Con la publicación del Premio Nobel de Literatura 2018 en octubre del 2019, concedido a la polaca Olga Tokarczuk, se nos dio a conocer su obra, y su novela Sobre los Huesos de los Muertos, fue escogida para lectura del mes de noviembre de 2019 en el Círculo de Lectura de Kendall.
Desde el principio la lectura es muy amena. Describe los pintorescos y extraños personajes insociables, a los que la narradora ha bautizado con nombres mas apropiados, y que viven aislados cerca de una aldea en Polonia y también cerca de Transilvania, lo que le da un toque misterioso a la historia. El paisaje: nevados bosques y valles ... soledad y paz interrumpidas por disparos.
La protagonista es al mismo tiempo narradora en primera persona y un personaje con una personalidad muy rica y pintoresca que atrae desde un principio la simpatía del lector. Ella odia su nombre. Es ingeniera de puentes y al retirarse se dedica a maestra de inglés en el pueblo ... También tiene un trabajo de invierno que consiste en cuidar de las quintas de los propietarios que no las habitan durante la estación fría.
Un trabajo bastante rudo para una mujer frágil de edad avanzada y con dolencias misteriosas, aparentemente psicosomáticas, que mitiga con glucosa. En su solitaria vida, su única fuente de ternura son sus chicas ... se refiere a sus dos amadas perras, como llegué a comprender en un punto de la lectura; ellas han desaparecido misteriosamente. Tiene pasión por la astrología y le encanta elaborar horóscopos, lo que es un pasatiempo muy serio para ella.
También profesa un amor obsesivo por los indefensos habitantes del bosque, víctimas de cazadores furtivos y regulares.
Y así va a poco a poco desarrollándose una interesantísima y misteriosa historia, que mantiene viva la atención y la curiosidad por saber el desenlace. Es un thriller psicológico con un final muy inesperado. Excelente y diferente.
"ESO ES LO QUE PASA CUANDO LAS PERSONAS NO SE PLANTEAN EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS, Y MUCHO MENOS DE LOS NOMBRES, Y LOS USAN A CIEGAS."
Lucila Argüello
Había leído muy buenas opiniones de la autora, y de esta novela en concreto, y no me ha decepcionado en absoluto.
La protagonista es un personaje singular y algo extravagante. Janina Duszejko, que detesta su nombre –y además una de sus aficiones es buscar el nombre “adecuado” para personas y animales–, es una mujer de la que no conocemos la edad exacta, pero suponemos mayor. Vegetariana, amante de la astrología, y defensora a ultranza de los animales y la naturaleza, vive en un pueblo aislado sobre una meseta, que consiste en unas pocas casas alejadas unas de otras. La historia se sitúa en Polonia, en una región limítrofe con Chequia, y de ella destacaría, entre otros aspectos, la ambientación, excelente. Al leer el libro todo me resultaba tremendamente real, me parecía que el viento del que hablaba la narradora en algunos momentos se colaba en mi propia casa, o que mis pies se hundían en la nieve hasta las rodillas...
En este contexto empiezan a sucederse una serie de muertes en extrañas circunstancias. Janina tiene su propia teoría sobre la causa de las muertes y, con su peculiar carácter, no se cansa de escribir reclamaciones a la policía. La investigación, de la que el lector no conoce los detalles, sigue su ritmo, para llegar a un desenlace que sorprende, o no.
Narrada en primera persona, con una prosa muy bella y un estilo algo irónico, que personalmente me ha encantado, es una novela que fluye, aparentemente sencilla, pero que versa sobre diversos temas, como el de los animales –y la caza–, la amistad, la soledad, la vejez y la muerte, la poesía –el título del libro forma parte de un verso de William Blake, poeta que tiene su importancia en la historia–, la hipocresía, la venganza...
Aunque se vende como novela policíaca, y es cierto que hay un trasfondo de misterio sobre los ¿asesinatos?, yo no le daría para nada esa clasificación. Su género me parece mucho más amplio, solo su estilo ecologista y las reflexiones genéricas que contiene sobre la vida ya me parecen más destacables.
Es una obra bastante descriptiva y reflexiva, con fragmentos muy bellos y significativos. De manera puntual, tanta insistencia en la astrología me ha cansado un poco, pero en conjunto me ha gustado mucho. La autora consigue que su protagonista, a pesar de sus rarezas, conquiste al lector –al menos conmigo lo ha logrado–.
Aunque mi lista de libros por leer aumente, siempre es un placer descubrir un nuevo autor que te gusta, y más en este caso, en que hasta hace poco Olga Tokarczuk me era completamente desconocida.
Una lectura muy interesante que, en mi opinión, vale mucho la pena y recomiendo.
Esther Rodríguez